El debate del Parlamento Europeo sobre la situación en Cataluña tras el 1 de octubre ha arrancado convertido en show. En un hemiciclo prácticamente vacío tras las votaciones de la mañana, el debate sobre la Constitución, el estado de derecho y los derechos fundamentales en España ha comenzado con escenificación y espectáculo. El protagonista, el eurodiputado del PDeCat, Ramón Tremosa, que se ha dedicado a repartir rosas entre los portavoces de los grupos y el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani.

Al mismo tiempo que Tremosa repartía flores, entre otros al eurodiputado del Partido Popular Esteban González Pons, que el martes se enzarzó con el eurófobo Nigel Farage a costa de Cataluña, tres eurodiputados se hacían fotos con una estelada que posteriormente dejaron depositada sobre sus asientos.

En ese momento intervino Carlos Iturgáiz, ex presidente del PP vasco y europarlamentario, para pedir con contundencia que la bandera se retirase: “Pido que se retire esa bandera golpista contra un Estado miembro de la Unión Europea”. A la rotundidad de Iturgáiz respondió el presidente de la cámara, Tajani, con más mano izquierda: “Ya la han enseñado, ahora por favor retírenla”. Tajani, el martes, tuvo que interrumpir a Farage para subrayar que España es un país “democrático” y para recordar el golpe de Estado abortado en 1981.

Mayoritario apoyo a España

Una vez iniciado el debate, las noticias para la delegación española han sido mayoritariamente positivas. Especialmente por la intervención de Frans Timmermans, vicepresidente primero de la Comisión Europea y miembro del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas. Timmermans ha rechazado de pleno todo el argumentario secesionista y, pese a condenar la violencia y apelar al diálogo, ha sido claro: “El respeto al Estado de Derecho no es una opción, sino una obligación. Puede no gustarte la ley, puedes intentar cambiarla, pero no ignorarla”.

En este sentido, Timmermans, voz de la Comisión en el Parlamento, se ha expresado con firmeza: “Es el deber de todo gobierno mantener el Estado de Derecho y eso, a veces, requiere del uso proporcionado de la fuerza”.

Posteriormente, durante su réplica a los grupos, Timmermans ha insistido en la misma idea: “No hay duda de que el referéndum no se adapta al Estado de Derecho, no hay duda de que en España se respeta y no hay duda de que la única manera de avanzar es el diálogo. Lo único que se necesita para ello es una voluntad política”.

Nadie puede sermonear a España sobre democracia’, ha dicho Guy Verhofstadt, de los Liberales y Demócratas

Más duro todavía ha sido Guy Verhofstadt, líder de la alianza de Liberales y Demócratas europeos. “Pido a todas las partes que paren la escalada de tensión”, ha dicho, después de arrasar con el argumentario independentista. “Sabían muy bien que buena parte de la población no participaría en el referéndum y saben que por eso no establecieron un mínimo de participación”, ha asegurado, para calificar la actitud del Govern como una “irresponsabilidad” de la que “los únicos beneficiados serán los antieuropeístas”.

Verhofstadt se ha permitido incluso citar una obra de Javier Cercas, Anatomía de un instante, para avisar de que “nadie puede sermonear a España sobre democracia”. El ex primer ministro belga entre 1999 y 2008 ha subrayado en varias ocasiones la necesidad de hacer imperar la ley, aunque ha subrayado igualmente que el problema no se resolverá “sólo con la ley”.

El mismo apoyo ha recabado el Gobierno central del representante del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, y del líder socialista italiano Gianni Pitella, que tras censurar la violencia policial ha mandado un mensaje claro a la Generalitat. “Una DUI sería otra provocación y sólo serviría para echar más gasolina al fuego”, ha afirmado, antes de subrayar que el gobierno catalán cuenta con el apoyo de “menos del 50% del pueblo”.

El bulo del Ejército

Pero al Parlamento Europeo, además de un mensaje de respeto a la Constitución, ha llegado también la posverdad. De la mano de Raymond Finch, diputado eurófobo del partido británico UKIP, comandado por Nigel Farage. Finch ha iniciado su intervención relatando que “acabo de leer en las noticias que España ha enviado al Ejército a Cataluña”. Nada más lejos de la realidad: el ministerio de Defensa ha enviado literas, cocinas, duchas y taquillas a un acuartelamiento para el caso de que deba ser usado por Policía y Guardia Civil si éstos cuerpos tienen problemas de alojamiento en los hoteles de la comunidad autónoma. No se ha movilizado a personal militar de ninguna clase.

Ska Keller, de Los Verdes alemanes, la más dura: ‘Violencia desproporcionada e injustificada’

Finch ha inaugurado el capítulo de críticas a la violencia policial, que han protagonizado Patrick Le Hyaric, del Partido Comunista Francés, y Ska Keller, de Los Verdes alemanes. Ambos han pedido una mediación que la Comisión Europea rechaza y han criticado duramente la gestión de Mariano Rajoy en el conflicto catalán. “El domingo fue una jornada triste para España y para toda Europa”, ha dicho Keller, que ha hablado de un uso de la violencia “desproporcionado e injustificado”.

“Está claro que la posición de Rajoy ha sido un fracaso, ha añadido más leña al fuego y ha agravado la espiral. Ni los jueces ni los policías pueden resolver un problema político”, ha abundado la alemana.

Las posiciones más cercanas al gobierno catalán han llegado desde los extremos: Verdes, comunistas franceses, eurófobos y el partido de Geert Wilders

La posición del gobierno catalán, y el pronunciamiento que reclamó Carles Puigdemont el domingo por la noche, sólo ha encontrado eco en los extremos del Parlamento Europeo. No sólo en el izquierdo: también en el derecho. Además de los eurófobos de la UKIP, se ha mostrado especialmente cercano a la posición del gobierno catalán Machiel de Graaf, representante de los extremistas holandeses del PVV, el partido de Geert Wilders.

“Cuando cientos de miles de personas entran ilegalmente en un país, ¿sería legítimo dar palizas a 800? Seguramente el señor Timmermans explotaría. Estoy plenamente a favor del Estado de Derecho de las naciones-estado libres. No puedo aceptar la hipocresía de esta comisión y de este Parlamento”, ha recitado De Graaf en un tono duro, habitual entre los eurodiputados del ENF que integran también la Liga Norte italiana y el Frente Nacional francés.