El ex presidente de la Generalitat, Artur mas, ha acusado al Tribunal de Cuentas de «retorcer el derecho» para condenarlos a él y a Francesc Homs, Irene Rigau y Joana Ortega al pago de 4,9 millones de euros por los gastos derivados de la celebración de la consulta independentista del 9 de noviembre de 2014. Una condena que ayer hizo pública el Tribunal de Cuentas, y que Homs ha confirmado que recurrirán primero ante el propio Tribunal de Cuentas y, si se confirma la condena, ante el Tribunal Supremo.

 

«La sentencia es una aberración y un churro jurídico, un abuso del derecho para podernos castigar» ha asegurado Mas, visiblemente indignado contra la ponente de la sentencia, Margarita Mariscal de Gante. El ex líder de CiU ha acusado a la magistrada de «forzar hasta las últimas costuras el Estado de Derecho» para dictar una sentencia que a su juicio «ya tenía en la cabeza», «retorciendo el derecho para hacerlo».

En este contexto, ha acusado a Mariscal de Gante de haber seguido en ese proceso las consignas marcadas desde el Gobierno por la ex vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. «Ella dijo que lo pagaríamos de nuestros bolsillos» ha recordado Mas para concluir que la magistrada «ha seguido el dictado del PP» convirtiendo el Tribunal de Cuentas en un «tribunal de ajuste de cuentas».

Mas se equipara a Puigdemont y Junqueras

El ex presidente catalán ha aprovechado además la sentencia para equipararse con los líderes del 1-O y la «persecución judicial» que en opinión de sus partidos y del Gobierno catalán están sufriendo. «Lo que hicimos fue servir a la democracia» ha argumentado, «que se resume en que el pueblo tiene la última palabra».

Un proceso como el independentista, ha afirmado Mas, «tiene daños colaterales». Y entre esos daños colaterales están tanto Puigdemont y Junqueras como Mas y Homs, ha venido a argumentar el ex president descabalgado por la CUP. «Tenemos que asumirlo, habrá daños colaterales, unos están injustamente en prisión, otros están injustamente en el exilio, y otros ya hemos pasado por los tribunales» ha apuntado Mas.

En este contexto, ha definido la condena del Tribunal de Cuentas como «un intento de destrucción personal, de represión y venganza» después de que el Tribunal Supremo en el caso de Homs, y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, en el de Mas, Rigau y Ortega, fallaran que no eran culpables de prevaricación y los condenaran por desobediencia.

Tenemos que asumirlo, somos daños colaterales» argumenta Mas, que define la condena como un «intento de destrucción personal»

«Afrontamos la sentencia con firmeza y serenidad, pero no con resignación» ha asegurado el ex president, que ha acusado al Tribunal y a las acusaciones de la Fiscalía, la Abogacía del Estado y la organización Sociedad Civil Catalana de «ir a saco» y «sin filtrar» contra todos los responsables del 9N. Así, ha advertido que «si alguien cree que haciéndonos daño nos derrotará se equivoca. Somos suficientemente fuertes» ha insistido, para resistir esa presión y mantener su apoyo al proceso independentista.

Mas ha agradecido la muestras de apoyo y solidaridad recibidas durante todo este proceso, entre las que ha destacado las de las entidades ANC y Òmnium, que han hecho colectas para sufragar los gastos legales de su defensa, así como la llamada del presidente de la Generalitat, Quim Torra.

Tanto Mas como Homs ha recordado, sin embargo, que junto a la solidaridad de las donaciones los condenados han tenido que poner sus domicilios personales como garantía del pago de las fianzas. «No nos toca a nosotros» pedir apoyo económico, ha añadido Mas en este sentido, pero ha agradecido la colecta que las entidades soberanistas ya han puesto en marcha en su favor.