Era ya de noche. El viernes a última hora de la tarde por el campus apenas quedan estudiantes. La reunión a la que habían asistido nueve miembros de la agrupación había terminado a las 18.45. Fuera de la Facultad había oscurecido y era hora de regresar a casa. Camino de la parada del autobús un joven encapuchado se acercó al grupo de dos chicas y un chico que a esa hora pasaba por el parque situado en el centro del campus de Vitoria. Ignorando a las dos mujeres se dirigió directamente a él. “¿Eres de AEDE?”, preguntó con tono amenazante. El “no” que recibió por respuesta no bastó. Un puñetazo directo en el rostro que lo arrojó al suelo fue sólo el inicio de la paliza. El joven de 19 años yacía inconsciente en el suelo y sangrando con profusión por la nariz.

“En ese momento salieron unos diez o quince encapuchados más y comenzaron a propinarle patadas en la cara mientras gritaban ‘¡español de mierda!’”. El relato lo hace a El Independiente una testigo directa de lo sucedido la tarde del pasado 30 de noviembre en el campus de la UPV en Vitoria. El recuerdo de lo sucedido continúa con la soledad y el silencio. Sin gente alrededor, ni ayuda ninguna para socorrer al joven agredido, son sus propias acompañantes las que avisan a los servicios de emergencia, que tardaron más de un cuarto de hora de angustia en llegar. “Estaban muy nerviosas y sólo les ayudó un joven que pasaba por allí”. Tras su ingreso hospitalario el agredido tuvo que ser intervenido del golpe en la nariz y los pómulos que recibió.

Nadie les ayudó, sólo un joven que pasaba por allí. Sus acompañantes avisaron a la ambulancia: “Serían 20 minutos, se hicieron eternos”

Aquella tarde tuvo lugar la primera reunión oficial de la Agrupación Estudiantil por la Defensa de España (AEDE), una agrupación en defensa de la unidad de España fundada en septiembre y hastiada de ver todos los días pancartas, actos y homenajes al entorno de ETA en su campus. En la cita participaron apenas una decena de miembros dispuestos a actuar en favor. Hasta entonces los insultos habían sido puntuales, a través de las redes, pero sin llegar a la agresión y brutal paliza que un grupo de encapuchados propinó el viernes a uno de sus integrantes.

Denuncia ante la Ertzaintza

Tras lo sucedido el miedo se ha instalado en el campus. Los miembros de AEDE prefieren no dar nombres ni pistas para ser identificados. Incluso dan por disuelta la propia agrupación creada hace poco más de dos meses. Son conscientes de que haber divulgado su reunión a través de las redes pudo haber dado la pista del encuentro a los agresores. Por ahora no se atreven a identificar quienes pueden ser los autores, aunque no es difícil imaginar de qué sectores universitarios pueden proceder. El joven agredido, que se recupera en casa, ya ha interpuesto la denuncia ante la Ertzaintza que ya investiga el caso.

El propio joven agredido comunicó a uno de sus profesores al día siguiente la razón por la que se ausentará de asistir a clase esta semana. En su mensaje le trasladaba cómo, tras participar en una reunión en la que se analizaron la situación y el clima que se vive en el campus, con constante aparición de pintadas, destrozos y actos de apoyo al entorno de ETA un grupo de encapuchados le agredieron tras buscar por todo el campus a algunos de los participantes en el citado encuentro. Le detalla que a consecuencia de la paliza ha permanecido todo el fin de semana ingresado tras ser intervenido por la rotura de la nariz y el pómulo.

El agredido relató lo ocurrido y su hospitalización a un profesor para explicarle el motivo de su ausencia a clase

Desde el Vicerrectorado de la Universidad del País Vasco se han interesado por el estado del joven agredido y se han puesto a su disposición. Este miércoles el rectorado de la UPV se ha sumado a la convocatoria realizada por a Facultad de Letras para concentrarse el próximo lunes en la puerta de la Facultad en repulsa por la agresión y llama a toda la comunidad universitaria a secundar la protesta. Previamente la Universidad había emitido un comunicado en el que condenaba la “brutal agresión” y denunciaba que la violencia no tiene cabida ni dentro ni fuera de la Universidad. Si bien inicialmente la institución académica no hizo referencia al origen ideológico del ataque, posteriormente sí ha señalado que la paliza había sido provocada por razones de tipo ideológico.

Urkullu lo califica de “totalitarismo”

La agresión ha suscitado una amplia repulsa institucional y política. El lehendakari Iñigo Urkullu ha condenado “radicalmente” el ataque que ha calificado de un ejercicio de “totalitarismo incompatible” con una sociedad basada en la democracia y el respeto a la libertad de opinión.

El secretario general de EH Bildu ha asegurado que no le “parece bien” la agresión que en su opinión interesa a “los sectores más reaccionarios del Estado”. Ha añadido que la defensa de la unidad de España se puede hacer “siempre y cuando no utilicen para ello la violencia”.

La agrupación estudiantil AEDE, por la unidad de España, ha decidido disolverse tras sufrir la agresión uno de sus miembros

El Partido Popular vasco ha urgido a la detención de los responsables y se ha preguntado por qué cinco días después de los hechos aún no se ha producido ni un solo arresto pese a tratarse de hechos “gravísimos que atentan contra la libertad de conciencia”: “Esto no puede quedar impune”.

El diputado general de Alava, Ramiro González, ha denunciado que se trata de hechos que no caben en la sociedad y que son especialmente preocupantes si suceden en la universidad. El alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, ha expresado su apoyo a la víctima de la “brutal” agresión: “En Vitoria no cabe ni la violencia ni ninguna vulneración de los derechos humanos”.

Desde Podemos Euskadi se ha denunciado que lo ocurrido retrotrae “a lo peor del pasado” y ha alertado de que la sociedad vasca no está “tan inmunizada como a veces se cree contra la violencia”.

También el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco, COVITE, ha denunciado lo sucedido y ha exigido a la UPV que ponga freno a la “impunidad” con la que se mueven grupos afines a la izquierda abertzale por sus campus y lo hacen “ejerciendo la violencia y la intimidación”. Han recordado que la Universidad no hizo referencia alguna a la motivación ideológica de la agresión. Por último solicita a la institución académica que se implique y colabore en la identificación de los agresores.