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Un tanque atacado por las fuerzas de Eslovenia, en el paso fronterizo de Rozna Dolina. PETER BOZIC

Política

El nacionalismo de Torra y Milosevic, lo único que une a Cataluña y Eslovenia

Siete diferencias entre el proceso catalán y la vía eslovena, que derivó en una guerra que duró diez días y se cobró 62 vidas

En los años 90 los europeos fuimos testigos de las guerras balcánicas, en las que murieron cientos de personas como tú y como yo. Nunca antes se habían imaginado estar combatiendo entre hermanos. El nacionalismo se exacerbó tras la muerte del mariscal Tito en los 80 y la descomposición de la Unión Soviética, tras la caída del Muro de Berlín en 1989, favoreció la desintegración de la República Federal Socialista de Yugoslavia.

Eslovenia fue una de las naciones que surgió tras aquel proceso sangriento. El president de la Generalitat, Quim Torra, ha evocado “la vía eslovena” como ejemplo para Cataluña. El gobierno español ha respondido: “Ni Cataluña es Eslovenia, ni España es Serbia”.

“Los eslovenos lo tuvieron claro, decidieron autodeterminarse y tirar adelante en su camino hacia la libertad, con todas las consecuencias, hasta conseguirlo… Hagamos como ellos, propongámonos que no hay marcha atrás y estemos dispuestos a todo para vivir libres”, señaló Torra. “Dispuestos a todo”. En el caso de Eslovenia hablaríamos de una guerra que duro diez días y se cobró 62 muertos, cientos de heridos y miles de detenidos.

“Lo único que une a Cataluña y Eslovenia es el nacionalismo esencialista de Torra y el del líder serbio, Slobodan Milosevic”, asegura Ruth Ferrero-Turrión, profesora de Ciencia Política en la Universidad Carlos III. Junto a esta experta en Balcanes recorremos las diferencias entre Cataluña y Eslovenia:

1. Historia. Eslovenia era una de las repúblicas federadas de Yugoslavia. Con apenas dos millones de habitantes, su extensión equivale a dos terceras partes de Cataluña, que cuenta con 7,5 millones de población. Había formado parte del Imperio Austro-húngaro y tiene frontera con Italia, Austria, Croacia y Hungría. Formó parte del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos a principios del siglo XX. Sufrió la ocupación nazi y de fascistas italianos en la Segunda Guerra Mundial. Tras la derrota del Eje, Eslovenia pasó a formar parte de la República Popular Federal de Yugoslavia.

Cataluña es una comunidad autónoma, considerada nacionalidad histórica, en el Estado español. Democracia consolidada, cuya Constitución acaba de cumplir 40 años, España forma parte de la Unión Europea desde junio de 1985.

2. Contexto internacional. La caída del Muro de Berlín en 1989 cambia Europa, tal y como estaba configurado después de la Segunda Guerra Mundial. Al tiempo que la Unión Soviética se desmorona, el nuevo mapa de Europa se va configurando. Nace la Alemania de la unidad en 1990. Sin embargo, la Yugoslavia de Tito no aguanta las tensiones nacionalistas y se va desmembrando.

En la actualidad la Unión Europea sufre el auge del nacionalismo populista. Primero lograron que los británicos votaran por el Brexit, sin tener herramientas para llevar a cabo esta medida, y luego han ido tomando posiciones en los gobiernos de Austria, Hungría, Italia o Bélgica (donde acaban de dejar el Gabinete por la cuestión migratoria), entre otros. En España el nacionalismo catalán ha dado alas, según muchos expertos, al éxito de un partido de ultraderecha como es Vox.

3. Derecho a la autodeterminación. La Constitución yugoslava de 1974 reconocía el derecho a la autodeterminación de las Repúblicas Federadas, es decir, Eslovenia podía celebrar un referéndum legalmente. Cataluña no puede hacerlo. Fue el dirigente ultranacionalista serbio Slobodan Milosevic quien se opuso a que los eslovenos votaran en diciembre de 1990.

4. Yugoslavia no era un Estado democrático Yugoslavia era una república de repúblicas no democrática, de partido único. Nada que ver con la España actual. “El Estado yugoslavo no era democrático, era una república popular, de partido único. El papel de liderazgo influye mucho. Hasta que muere Tito mantiene contento a todas las repúblicas. Pero cuando toman el poder líderes nacionalistas y cae el Muro, las repúblicas más industrializadas como Croacia y Eslovenia lo que querían era acceder a la Unión Europea”, señala Ruth Ferrero-Turrión.

5. Referéndum legal, con masiva participación y aprobación. Las primeras elecciones democráticas en la entonces república yugoslava de Eslovenia dan la victoria a los opositores a los comunistas, Demos. Convocan un referéndum el 23 de diciembre de 1990. Participa el 93,2% de la población. El 88,5% de los votantes apoyó la independencia. Se consideraba válido con el 50% de los votantes, así que cumplió con las premisas necesarias.

No se declaró la independencia de inmediato porque la ley eslovena fijaba seis meses para implementar la soberanía estatal. El 25 de junio de 1991 Eslovenia declaró la independencia al tiempo que Croacia lo hacía unilateralmente.

La consulta ilegal en Cataluña del 1 de octubre de 2017 logró una participación de un 43%. El ganó por el 90%. Ningún país reconoció ni la convocatoria en Cataluña, ni tampoco el resultado.

6. Reconocimiento internacional. Eslovenia contó con apoyo internacional. Alemania reconoció a Eslovenia, y también lo hicieron Austria y el Vaticano. Aún hoy se pone en duda que este rápido reconocimiento fuera lo mejor para el proceso, ya que cortocircuitó cualquier negociación.

Destaca Ruth Ferrero-Turrión la posición de España, que defendía la vía europea. “Toda la capacidad de presión de la UE se evaporó por el reconocimiento, El ministro español, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, defendía una vía rápida para el ingreso en la Unión Europea, pero no fue posible”, afirma la experta.

Eslovenia es miembro de la UE desde el 1 de mayo de 2004. También forma parte de la eurozona. Sin embargo, Cataluña ha intentado por todos los medios obtener apoyo internacional pero no lo ha logrado. La Unión Europea ha respaldado la integridad territorial de España y ha invocado a respetar el Estado de Derecho a los independentistas.

Torra, que esta semana estuvo en Eslovenia, tampoco obtuvo apoyo. El presidente, Borut Pahor, le recibió, pero destacó: “Sobre el proceso soberanista se trata de un asunto del pueblo catalán y del Reino de España, en el que Eslovenia no desea intervenir”.

7. Guerra de los Diez Días. El Ejército Popular de Yugoslavia reaccionó militarmente de inmediato e invadió Eslovenia. “Fue clave que el ejército federal yugoslavo estaba compuesto por eslovenos, serbios, croatas, montenegrinos, macedonios… y justo la Fuerza Aérea era mayoritariamente eslovena. No quisieron bombardear Eslovenia”, señala la profesora de Ciencia Política.

El conflicto duró diez días y la mayor parte de las víctimas fueron militares y perdieron la vida en las fronteras italiana y austriaca. Puso fin a la guerra el Acuerdo de Brioni, firmado entre Belgrado y Liubliana. A Milosevic le interesaba más atender otro flanco, Croacia, donde había una importante minoría serbia.

El ejército federal aceptaba retirarse y Eslovenia esperaría tres meses hasta que pudiera hacer efectiva su independencia. “Si hemos esperado 100 años, podemos esperar otros tres meses”, dijo Lojze Peterle, entonces presidente del gobierno esloveno. Sin la ayuda de Alemania, y el enfrentamiento entre Croacia y Serbia, les habría costado aún más vidas.

La violencia no es una vía en España. Llámese vía eslovena o yugoslava.

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