Josep Bou, líder de la patronal constitucionalista Empresarios de Cataluña, será el próximo candidato del PP a la alcaldía de Barcelona. Un día después de que el actual líder popular en el Consistorio, anunciara su retirada al final de este mandato, Bou confirmó a El Independiente que estaba negociando esa posibilidad con el PP y, finalmente, la formación de Pablo Casado le ha elegido como cabeza de lista para la ciudad condal.

Bou fue, durante el otoño de 2017 y en los meses anteriores, una de las voces más contundentes desde el empresariado en contra del proyecto secesionista de Cataluña. Se ha distinguido especialmente por su denuncia de los costes económicos que tendría una eventual independencia de Cataluña, y su postura crítica frente a las cámaras de comercio y patronales como CECOT, que han jaleado el proceso secesionista defendiéndolo como una ventaja para las empresas catalanas.

En la línea de denunciar los riesgos del procés, Empresarios de Cataluña se integró en octubre, de la mano de Bou, en la asociación Concordia, creada para coordinar esfuerzos desde diversos ámbitos para confrontar el discurso independentista en Cataluña.

Un esfuerzo en el que, junto a Bou, han tenido un papel relevante los responsables de Sociedad Civil Catalana (SCC) José Rosiñol y Ramon Bosch, la presidenta de Concordia y catedrática de Derecho Constitucional Teresa Freixa, la asociación de juristas Llibertats liderada por Pere Lluís Huguet o la asociación cultural CLAC, que preside Miriam Tey.

Relevo en el PP

Consumado el relevo al frente del PP catalán en el congreso en el que el pasado noviembre Alejandro Fernández sustituyó a Xavier García Albiol al frente de la organización en Cataluña, la candidatura a la alcaldía de Barcelona era hasta ahora la principal preocupación del PPC. Los populares llegaron a considerar la posibilidad de integrarse en la candidatura liderada por el ex primer ministro francés Manuel Valls, que cuenta con el apoyo de C’s y pretendía incorporar a su lista a populares y socialistas, hasta ahora sin éxito.

Sin embargo, finalmente se ha puesto el criterio de los sectores que han abogado por defender la propias siglas en un momento especialmente difícil para el partido en Cataluña. En las últimas elecciones municipales el PP ya pagó un duro precio por la gestión del proceso independentista y la crisis económica que le llevo de 9 a 3 regidores en el Ayuntamiento de Barcelona.

Y las elecciones del 21 de diciembre confirmaron los malos augurios para el partido que ahora lidera Pablo Casado. El PP obtuvo entonces un 5% de los votos en la capital catalana, por detrás de la CUP, mientras C’s se convertía en primera fuerza con el 23% de los sufragios.