El presidente de la Generalitat, Quim Torra, cree que los llamamientos de los CDR a cortar carreteras y vías férreas y a ocupar edificios públicos como el Parlament o el Palau de la Generalitat deben ser defendidos por el Govern como libertad de expresión. Así lo ha definido cuando la líder de la oposición, Inés Arrimadas, le ha exigido que haga un llamamiento a la calma para evitar «el caos» con el que los sectores más radicales del independentismo quieren recibir al Gobierno.

«Este caos es libertad de concentración» se ha preguntado Arrimadas, «no sabe distinguir el derecho de manifestacion y huelga legal con este caos». La líder naranja ha recriminado al presidente catalán  ser «incapaz de hacer un llamamiento para evitar» una situación que a su juicio «va a poner en riesgo la seguridad» de miles de catalanes.

Arrimadas ha acusado además a Torra de «amparar a los violentos en sus palabras» y ha advertido que la Generalitat y el Gobierno serán responsables de lo que ocurra el día 21 en Barcelona. Una advertencia que ha llevado a Torra a acusar a C’s de amenazas.

«Le agradecería a la coalición del 155 que deje de amenazarnos» ha respondido Torra, que ha «apelado al PSC» cuando Arrimadas ha respondido a su reivindicación de los presos y la huelga de hambre que llevan a cabo mostrando un cartel del 155.

Relato de violencia inventada

De hecho, tanto Torra como el líder parlamentario de ERC, Sergi Sabrià, han denunciado maniobras del Gobierno para construir «un relato de violencia» con el que justificar una nueva aplicación del 155. Torra y Sabrià han explicado en esa supuesta invención el envío de cartas del Gobierno para reclamar a la Generalitat que justifique la inacción de los mossos durante la ocupación de la AP-7 el pasado fin de semana.

Torra ha ido más allá y ha llegado a asegurar ante la interpelación de los Comunes que las críticas a su apelación a la «vía eslovena» se deben al intento del constitucionalismo de «tapar el primer éxito en la internacionalización del proces» que ha su juicio supuso su visita a Eslovenia, donde fue recibido por el presidente Milan Kucan.

«No nos hemos inventado la via eslovena, lo dijo usted y lo publicó en un tuit» le ha tenido que responder la líder de CatEC, Jessica Albiach. «Mire menos a Eslovenia y más a la sociedad catalana» le ha recriminado recordando su nula referencia a las huelgas de médicos, maestros, bomberos y universitarios.

Sin embargo, para Torra las cartas del Gobierno o las críticas por su apelación a la vía eslovena forman parte de un intento de «volver a construir relato violencia y caos cara a aplicar un nuevo 155».

«Eso ya lo hemos vivido» ha asegurado recordando los incidentes del 20 de septiembre de 2017 ante la Conselleria de Economía «con los Jordis gritando consignas de paz y después esos hechos se adjetivaron como violentos y rebelión y los Jordis llevan más de un año en prisión por ese relato inventado». Una referencia que ha llevado a Torra a reclamar a los socialistas «la máxima responsabilidad».

Aún así, Torra ha asegurado que mantiene «la oferta de reunirnos de gobierno a gobierno» -la Generalitat ha rechazado un encuentro entre presidentes y exige una reunión bilateral de ejecutivos- y ha dejado claros cuales serían los temas sobre la mesa: derecho de autodeterminación y los presos y exiliados», «de esto es de lo que tenemos que hablar y espero que el Gobierno rectifique».

Torra ha hecho estas advertencias en respuesta a una interpelación de Esquerra especialmente dura contra el Gobierno de Pedro Sánchez, al que Sabrià ha acusado de preparar un Consejo de Ministros en Barcelona «como si fuera un virrey».