Carles Puigdemont cree que la vía eslovena es «un ejemplo» de pacifismo para todo el mundo. Cuando la «crisis eslovena» provocada por la apuesta de Quim Torra por el país balcánico parecía haberse reconducido, su predecesor ha vuelto a echar leña al fuego defendiendo el pacifismo de los eslovenos y advirtiendo que el problema es «la vía serbia», a la que los independentistas identifican con la postura del Gobierno. Puigdemont reabre así la herida abierta por Torra al remitirse como ejemplo al país con cuya independencia empezó la desintegración de la antigua Yugoslavia y las guerras balcánicas.

«Un país como Eslovenia, que ejerció el derecho de autodeterminación de forma pacífica y democrática es un ejemplo para todos» ha argumentado Puigdemont, quien ha asegurado que «lo que no es un ejemplo es la vía serbia». En este contexto, ha preguntado a quienes han descalificado las referencias de Torra a este país «cuando condenan de forma injusta el caso esloveno, nos están diciendo que su vía es la yugoslava» y ha señalado directamente al Gobierno, al que ha exigido que aclare si «están dispuestos a renunciar a cualquier uso de la violencia en el caso de que Cataluña declare unilateralmente la independencia o haga lo que considere en uso de su derecho a la autodeterminación».

Puigdemont ha aprovechado hoy un encuentro con la prensa en una visita a Londres para defender el ejemplo esloveno como vía hacia la independencia. «Estuve en Eslovenia semanas después de la declaración de independencia y vi a un pueblo pacífico y comprometido con la democracia que fue injustamente agredido por el ejército yugoslavo».

Tanto es así, ha insistido el ex presidente, que «después el mundo le dio la razón a Eslovenia y hoy es un socio de la Unión Europea comprometido con los derechos humanos, probablemente más que España».

21-D, provocación del Gobierno

Puigdemont ha abonado además otra de las polémicas abiertas por el Govern en los últimos días, al calificar de «provocación» la celebración del Consejo de Ministros del 21 de diciembre en Barcelona, que los CDR han llamado a boicotear tomando el edificio de la Llotja donde debe reunirse. La portavoz del Govern, Elsa Artadi, se expresó en los mismos términos hace dos semanas, pero este martes rebajó el tono y aseguró que solo se refería a que «alguna gente puede interpretarlo como una provocación». Hoy Puigdemont ha vuelto a insistir en esa tesis.

«Es evidente que un gobierno que venga a Barcelona sin una agenda clara de cómo respetar los resultados electorales tiene unos aires de provocación clara» ha asegurado el ex presidente catalán. Eso sí, ha asegurado que los catalanes no deben «caer» en esa provocación» y ha enviado «un mensaje muy claro a toda la gente que como yo se siente herida por esta falta de respeto a los resultados electorales: tenemos que resistir estas provocaciones».

Para Puigdemont «es demasiado evidente que quieren construir un relato que no es el de la Cataluña independentista, durante años nos hemos movilizado sin un solo incidente violento, no tenemos que demostrar nada» ha argumentado para pedir que las movilizaciones convocadas para ese día sean «una respuesta imaginativa, naturalmente civilizada, que hay que dar a lo que efectivamente es una provocación política».