«¿Cual es la estrategia del Govern para los próximos meses?» le preguntó hace unas semanas un cuadro ex convergente a la consellera de Presidencia y mano derecha de Carles Puigdemont en el Govern, Elsa Artadi. «El Govern no sé, yo tengo mi estrategia». Elsa Artadi se ha convertido en los últimos meses en una suerte de verso suelto del independentismo. Un verso suelto que acumula poder mientras los diversos sectores del independentismo mantienen una encarnizada lucha por hacerse con la herencia de la formación fundada por Jordi Pujol. Es la interlocutora preferente entre el Govern y el ex presidente Carles Puigdemont, pero también entre JxCat y el Gobierno español. Y se está moviendo piezas hábilmente para colocar a personas de su confianza o del entorno ex convergente en los principales resortes del poder económico en Cataluña.

La crisis en el seno de JxCat, la candidatura con la que Puigdemont ganó las elecciones del 21-D en el bando independentista, es indiscutible. Los «puigdemontistas» presionan con la Crida lanzada por Puigdemont, Quim Torra y Jordi Sánchez, pero buena parte del PDeCat se resiste a desintegrarse dócilmente en el nuevo artefacto electoral cuyas riendas manejan la propia Artadi, Eduard Pujol, o Agustí Colominas. Dirigentes que se han explayado en los últimos meses denostando la herencia convergente hasta crear serios anticuerpos en la estructura territorial del partido.

La Crida tiene los cabezas electorales indiscutibles: Puigdemont y Sánchez, además de Josep Rull y Jordi Turull. La ejecutiva del PDeCat confía en seguir conservando buena parte de la estructura territorial del partido y no está dispuesta a regalarla. Y en medio de esta batalla, consciente de que no es una líder electoral ni tiene ascendencia en la Cataluña rural donde se fundamentan las victorias nacionalistas desde los años 80, Artadi ha optado por hacerse con el poder económico.

Interlocutora del empresariado

El pasado 1 de diciembre se apuntó su primera victoria con la elección de Pau Relat al frente de la Fira de Barcelona. CEO de la agroquímica MAT Holding y presidente de la patronal independentista FemCat, Relat había sido inicialmente vetado por las grandes compañías catalanas como sucesor de Josep Lluís Bonet, pero tras meses de presiones sobre el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona y sucesivos vetos a sus propuestas, Artadi y Relat se han salido con la suya. Han aprovechado para ello la debilidad de Ada Colau, el tercer vector de poder en la Fira, para imponer a un dirigente impensable hace solo medio año.

La Cámara de Comercio de Barcelona es el siguiente objeto del deseo de Artadi. Valls está en tiempo de descuento, como lo estaba Bonet al frente de la Fira, por el bloqueo institucional que ha acompañado al proceso independentista. Y la número tres del Govern ya tiene candidato: Enric Crous. Director de Cacaolat, asegura estar «por encima» de la política, pero en círculos económicos nadie duda de quien le respalda. FemCat y la ANC apoyan por su candidatura, frente a la continuista que representa el banquero Carles Tusquets, y en los círculos económicos catalanes se da por segura su elección cuando el Govern desbloquee las elecciones a las cámaras de comercio, pendientes de una batalla entre patronales.

En este punto será determinante el otro gran relevo catalán de las últimas semanas: la llegada de Josep Sánchez Llibre a la presidencia de Foment del Treball. No se puede decir que sea un hombre de Artadi, pero sin duda es mucho más cómodo para el Govern de lo que lo era Joaquim Gay de Montellá, al que el independentismo siempre ha visto como un peón del PP. Su elección, en contra de la voluntad de Gay de Montellà. Sánchez Llibre ha tomado las riendas de la gran patronal catalana con un discurso conciliador y apelaciones a la estabilidad política para calmar la inquietud del mundo económico. Pero los ex convergentes confían en que su llegada a Foment sirva para desbloquear la renovación de las cámaras de comercio y dejar atrás la batalla con Cecot, una patronal teóricamente territorial y centrada en Pymes que en la última década se ha convertido en contrapeso a Foment de la mano de Convergencia.

Interlocutora del Gobierno

Mientras mueve los hilos en el entorno económico ante la sorprendente pasividad de Esquerra -pese a que es Pere Aragonés, vicepresidente y conseller de Economía, quien debería estar dando esta batalla-, Artadi se ha convertido además en interlocutora preferente del Gobierno. Aunque en este ámbito Aragonés sí le disputa la preminencia. Los encuentros de ambos con la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, se han multiplicado desde que el Gobierno optó por recuperar las comisiones bilaterales Estado-Generalitat.

Sin embargo, Artadi es mucho más ambigua en este ámbito que en el económico. La consellera de Presidencia es uno de los miembros del Govern más asiduo al AVE Madrid-Barcelona. Pero también la que más duramente responde a cualquier propuesta del Gobierno desde su atril de portavoz de la Generalitat. Fue ella la primera en asegurar, tres semanas antes de que el Gobierno aterrizara en Barcelona, que el Consejo de Ministros era «una provocación» para los catalanes, aunque después matizó esta expresión.

Y también fue suya la responsabilidad de concluir tras la reunión gubernamental que «para cambiar el nombre del aeropuerto no hacía falta que vinieran a reunirse a Barcelona». Artadi no quiere regalar a Esquerra el papel de interlocutor preferente en Madrid, ni dejarlo sólo en manos de un grupo parlamentario en el Congreso en el que siguen dominando los ex convergentes. Pero tampoco puede demostrarlo abiertamente, para no descolgarse de su principal valedor, Carles Puigdemont. Eso explica sus andanadas contra el Gobierno.

Artadi sigue la línea de dureza marcada desde Waterloo en términos dialécticos, una dureza pensada para restar apoyos a ERC entre el electorado independentista y mantener la ventaja conseguida por JxCat el 21-D. Pero no entra en sus planes que esa presión dialéctica perjudique más de lo razonable la estabilidad del Govern. En eso comparte estrategia con ERC: quiere gobernar para reforzar su propio perfil político. Mientras muchos se preguntan a quién debe fidelidad Artadi, la portavoz del Govern teje su propia estrategia.