Pepu Hernández fue una de las primeras personas en presentar en sociedad a Pedro Sánchez en el año 2014, cuando todavía era el flamante secretario general del PSOE, sin toda la montaña rusa que vino después. En un foro económico celebrado en Madrid, el entrenador subió al atril para describir al político. Lo hizo hablando de deporte y raíces comunes: “Pertenecimos al mismo equipo, el Estudiantes. Nunca se deja de pertenecer al Estudiantes”. Recordó que ambos habían pasado por el Ramiro de Maeztu y subrayó sus valores compartidos: “Nos enseñaron latín, filosofía, griego, matemáticas y baloncesto”.

En ese instituto y en ese club, emblema de la cantera madrileña -en parte expoliada por el Real Madrid, en parte expoliadora del resto de canteras de la Comunidad-, Pedro Sánchez y Pepu Hernández se conocieron hace ahora 34 años. Era 1985 y Sánchez, un ya espigado niño de 13 años, ingresaba como infantil en la estructura del Estu, donde Hernández tenía mando en plaza desde hacía más de una década. Quien luego fuera campeón del mundo con la selección española comenzó a entrenar a equipos de baloncesto en 1974 -con 15 años-, y siguió en el basket de formación hasta 1990, cuando dio el salto al primer equipo como ayudante de Miguel Ángel Martín, El Cura.

En esa charla de Madrid en 2014, Sánchez se refería a Pepu como “el mejor entrenador que he conocido”. Y aunque metió la pata -habló del “mundial de Corea” que en realidad se celebró en Japón-, loaba al ahora candidato a la alcaldía de Madrid con respeto reverencial. De alumno a maestro suyo, que lo fue.

Pedro Sánchez, ‘un pequeño Carlos Jiménez’

Sánchez, presidente del Gobierno, fue jugador del Estudiantes desde los 13 años hasta los 21 en categoría infantil, cadete y juvenil. Un tiempo durante el que Pepu Hernández ya era uno de los factotum de la factoría del Ramiro. Entrenador del mítico juvenil campeón del 89, en el que se mezclaban promesas que llegaron y promesas que no -Alfonso Reyes, Pablo Martínez, Ángel Castiblanque, José Pajarón-, ayudaba implicado en el resto de la estructura como vigía, supervisor y detector de talentos vestido de chupa de cuero.

Sánchez coincidió en la cantera de Estudiantes con futuras estrellas como Alfonso Reyes o Pablo Martínez, a los que Pepu hizo campeones de España

Uno de ellos sería obligatoriamente Sánchez, siempre destacado dentro de su generación. “Un pequeño Carlos Jiménez”, le describió años más tarde José Asensio, director general del club, que en aquella década de los 80 compartía cantera con el presidente del Gobierno, un par de años más joven que él.

“Tiraba, penetraba, entraba al rebote”, describía sobre el “todoterreno” socialista, un jugador más trabajador que talentoso, aun así de calidad “media-alta”. Nunca llegó a estar cerca de dar el salto al profesionalismo. Según el propio Sánchez, la altura que le permitió destacar como alero/ala-pívot durante sus primeros años se quedó corta más adelante. No pasó del discreto 1.90.

Pepu ‘soñaba con decir que no’ al Real Madrid

Sánchez se ha mantenido siempre vinculado al Estudiantes, incluso como patrono de la Fundación del club. “Nunca se deja de pertenecer”, como decía Pepu, aunque la fe demente del político fue tardía. Antes que en el Estudiantes jugó en el Real Madrid. Y no de baloncesto, sino de fútbol.

Con 12 años confió en un amigo para realizar las pruebas del club blanco, hizo cola en el Bernabéu y disputó el antiguo Torneo Social que se celebraba en la Ciudad Deportiva. Entonces los equipos de cantera del Real Madrid, como ahora los del Estudiantes, llevaban los nombres de jugadores de la primera plantilla para favorecer la identificación de la tropa. Pedro Sánchez, con el escudo del Madrid en el pecho, era central de zancada elegante y jugaba en el equipo Ricardo Gallego.

Cuando cambió de deporte cambió de corazón. Se hizo del Atlético y antimadridista. “No entiendo como se puede ser del Estudiantes y del Real Madrid”, dijo en una visita al Diario As para mueca de Tomás Roncero, allí presente. Un poco coincide con Pepu Hernández, hijo de un vikingo con solera en las gradas de Chamartín, fallecido horas antes de la final del Mundial 2006. Alguna vez ha entrado el ahora político al juego de la comparación deportiva. Lo hizo en una visita a La Tuerka, sentado frente a frente con Pablo Iglesias en el año 2016, mientras el líder de Podemos aspiraba a vincular a su partido con el Estudiantes.

“Os parecéis”, concedía Pepu, aunque se llevaba al partido al terreno del PSOE aludiendo a la figura de su líder Sánchez. En la misma entrevista, Pepu sí tenía claro que “el PP es el Real Madrid” y evocaba sus memorias de niñez. Por qué decidió cambiar la cancha por el banquillo siendo aún adolescente: “En un momento determinado me di cuenta de que no iba a poder ser el jugador que soñaba que iba a ser. Como todos en el Ramiro, soñábamos que íbamos a llegar al primer equipo de Estudiantes, que iba a llegar el Real Madrid a por nosotros. Y en mi caso, que yo les iba a decir que no”.