El líder del PP, Pablo Casado, ha reunido a su grupo parlamentario del Congreso en la que es la última semana de plenos antes de la disolución de las Cámaras, el próximo 5 de marzo. Allí ha advertido que no va a consentir que se presente al PP «como lo que no es», esto es, una fuerza radical, al tiempo que ha apelado a su ideario de centro reformista. Casado ha subrayado en este sentido su negativa a «pedir certificados de moderación»  y devuelto la pelota al PSOE al agregar que «no es moderado quien pacta con los independentistas, quien teje un cordón sanitario en torno al PP,o tiene una agenda de ruptura que lleva a la quiebra histórica de España».

Entre otras cosas, ha criticado la intención del presidente del Gobierno de sacar adelante en la Diputación permamente del Congreso un paquete de decretos-leyes sobre cuestiones tan importantes como la reforma laboral o la educativa. Con esa maniobra basada, dice, en la «instrumentalización institucional», Pedro Sánchez «quiere hacer en ocho días lo que no ha hecho en ocho meses», actitud que ha comparado con invitar a una ronda en un bar e irse sin pagar.

«No le quedan tumbas que visitar»

«Lo que pretende hacer con los reales decretos, porque no le quedan tumbas para visitar, es proponer unas medidas que  pueden sonar bien, pero volverá a sumir a España en una crisis económica», ha agregado ante sus diputados,,al tiempo que acusa a Sánchez de intentar sacar réditos de medidas ya aprobadas por el PP como la subida del sueldo de los funcionarios y de las pensiones, la equiparación salarial, el incremento del salario mínimo interprofesional o el nuevo permiso de paternidad.

Casado ha lamentado que el nuevo multipartidismo parlamentario no es garantía ni de gobernabilidad, ni de estabilidad, ni de defensa de los intereses globales de los españoles. Y ha alertado del hecho de que tanto el 28 de abril como el 26 de mayo, los españoles votarán para sendas legislaturas completas, de modo que, «quien quiera darse una alegría, la va a tener para cuatro años».

«Guante blanco» con Ciudadanos y a Vox

Tras recordar que ya ha presentado formalmente la petición de un debate a dos con Sánchez, ha intentado insuflar de ánimo a los suyos -donde se sentaban muchos diputados que saben que ya no repetirán, como Celia Villalobos, o que tienen todas las papeletas para cambiar de lista, como Rafa Hernando, que quiere ir a las europeas-  con la afirmación de que «vamos a ganar y a llegar a acuerdos para gobiernos sólidos» y, para ello, «no nos hace falta ir a pescar a caladeros ajenos» en alusión a Ciudadanos y Vox que están reclutando a muchos populares para completar sus listas. Esta ha sido, de hecho, la única alusión crítica contra las dos formaciones políticas de las que dependería para formar gobierno si sumaran una mayoría suficiente.

El mensaje a transmitir al electorado es que «seguimos siendo los mismos, su partido, su garantía de futuro, aunque nos insulten, manipulen e intenten tumbar nuestros logros», frente a un Partido Socialista cuya «contraprestación secreta era vender España» a los secesionistas.