La depuración llevada a cabo por Carles Puigdemont en las listas del PDeCat dejará a los neoconvergentes huérfanos de caras moderadas en su grupo en las Cortes. Pero siendo la más llamativa, la renovación emprendida por JxCat no es la única en las listas catalanas a las elecciones generales de 28-A. A falta de que el PP designe su cabeza de lista por Barcelona, sólo el PSC repite cartel con la ministra Meritxell Batet. El resto de las candidaturas tendrán caras nuevas. Y excepto Inés Arrimadas, todas tienen un rango en común: un mayor compromiso con el independentismo unilateralista que sus antecesores.

El caso más destacado es el JxCat, la marca electoral con la que concurrirá lo que queda de la ex convergencia y el entorno de Puigdemont enmarcado en la Crida. Jordi Sánchez, ex presidente de la ANC y líder de la Crida, será el número uno «simbólico» de la lista, puesto que en su condición de procesado por el Tribunal Supremo por el 1-O no podrá ejercer como diputado en el Congreso. El grupo estará realmente en manos de la todavía consellera Laura Borràs, mujer de la máxima confianza de Quim Torra y Puigdemont y defensora a ultranza de la política de bloqueo dictada desde Waterloo.

Junto a ella, Miriam Nogueras -actual vicepresidenta del PDeCat y una de las ejecutoras del desmantelamiento del partido- y el hasta ahora eurodiputado Ramon Tremosa, ambos de la máxima confianza de Puigdemont. Por Lleida, la lista la encabezará Jordi Turull, seguido por Concepció Cañadell, otra cara nueva, mientras por Girona Puigdemont ha impuesto a su abogado, Jaume Alonso Cuevillas, y en Tarragona a Josep Rull, seguido por Ferran Bel.

En el mejor de los casos, si JxCat repite los resultados con ocho diputados, el ala moderada contará con tres representantes: Bel, Canadell y el dos de Girona, Sergi Miquel, de los que sólo Bel tiene experiencia en el Congreso y peso orgánico en el partido para plantar cara a la tesis de partida de la candidatura: bloquear cualquier acuerdo de Gobierno que no pase por el reconocimiento del derecho de autodeterminación.

Jaume Asens, el ala más dura del independentismo de los comunes ocupa el lugar de Xavier Domènech

En las filas de Podemos el cambio es igualmente sintomático. En pleno proceso de batalla interna similar a la de Podemos, Catalunya en Comú, la confluencia catalana que lidera Ada Colau, ha escogido finalmente a Jaume Asens como cabeza de lista. Hombre bien valorado por Pablo Iglesias, con quien mantiene amistad personal, es uno de los más abiertos defensores del independentismo en las filas de CatEC, postura que contrasta con la equidistancia que siempre mantuvo su antecesor, Xavier Domènech.

En el Ayuntamiento de Barcelona ha liderado las batallas legales en contra de los agentes de Policía y Guardia Civil que intervinieron en colegios barceloneses el 1-O, además de iniciativas de memoria histórica como la querella contra los jueces que encarcelaron a homosexuales durante franquismo. Jordi Cuixart le pidió que liderara su defensa ante el Tribunal Supremo y Asens lo consideró, aunque finalmente decidió seguir en primera línea política.

Los comunes fueron con Domènech primera fuerza de Cataluña en las últimas elecciones generales, pero las encuestas les auguran un severo correctivo el 28-A, situándolos como cuarta fuerza por detrás de PSC, Cs y ERC. Y no parece que la apuesta por un cabeza de cartel independentista vaya a servir para corregir esas expectativas, en competencias directa con Jordi Sánchez y Oriol Junqueras.

Junqueras, la sorpresa de ERC

La candidatura de Junqueras también en las generales, anunciada la semana pasada para contrarrestar el desembarco de presos en las listas de JxCat, supone una renovación meramente simbólica en la formación republicana. Mucho más peso político va a tener el adiós definitivo del histórico dirigente Joan Tardà, que deja el Congreso y el Grupo Republicano en manos de Gabriel Rufián. Con Tardà se va la voz más dialogante y el diputado republicano con más complicidades en la Cámara.

Gabriel Rufián ha conseguido una extraordinarias cuotas de conocimiento pública en su primera legislatura en las Cortes, pero sus performances desde la tribuna y el escenario y su hiperactividad en twitter lo alejan del ejercicio de la política practicado por sus antecesores, desde Tardà a Joan Puigcercós o Joan Ridao.