Vuelta a la casilla de salida. La reivindicación de un referéndum de autodeterminación será la propuesta central del programa de ERC, aún por cerrar, según avanzó ayer la portavoz del partido, Marta Vilalta. Contrariamente a lo que sigue sosteniendo Carles Puigdemont desde Waterloo, los republicanos no creen que la proclamación de independencia del 27 de octubre fuera efectiva y vuelven al punto en el que creen que pueden crecer y llegar a cuerdos con Podemos y los Comunes: el derecho a decidir.

JxCat, por su parte, se ha presentado como la opción de las «líneas rojas» ante el Estado: en lengua, medios públicos de la Generalitat y educación. Y también contradice a su cabeza de lista, Jordi Sánchez, en una cuestión capital: exige la concesión de un indulto a los procesados por el Tribunal Supremo en caso de una sentencia condenatoria. JxCat incluye esta exigencia casi al final de su programa, cuando presenta las propuestas en materia de justicia y denuncia que en España no se cumple la regulación de los aforamientos.

El TS «está juzgando a unas personas que nunca deberían haber sido juzgadas, porque son aforadas» argumentan, y en caso de ser juzgadas deberían serlo por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Por ello, concluyen que deben ser «adecuadamente protegidos» porque se les acusa de delitos políticos «vinculados a la defensa de su ideología». Y añaden que «damos por hecho que habrá absolución, pero en caso contrario, exigimos un inmediato indulto y excarcelación».

Exigimos el inmediato indulto y excarcelación» de los procesados por el referéndum del 1-O, señala el programa electoral de JxCat

Unos y otros coinciden, de momento, en la ausencia de propuestas relevantes para el conjunto de los españoles o la gobernabilidad de España. La desconexión, efectivamente, ha empezado por los programas electorales con los que las dos grandes formaciones independentistas concurren a las elecciones generales.

El CIS catalán ha introducido en su último sondeo, presentado el pasado viernes, una pregunta ad hoc sobre el «derecho» de los catalanes a decidir en referéndum su futuro político. Un derecho que secundaban según la encuesta el 78,7% de los consultados. Es a ese bloque al que Esquerra quiere dirigirse para «ampliar la base» y seguir recabando apoyos para un proyecto independentista que ahora quieren presentar como gradualista. Un espacio que, además, facilita la búsqueda de acuerdos con Podemos en el Congreso y con los Comunes de Ada Colau, de momento, en el Ayuntamiento de Barcelona.

Esquerra ha presentado su ‘Compromiso con la Libertad’, un decálogo que sirve de avance del programa con el que concurrirá a las elecciones generales, y que defiende celebrar un referéndum de autodeterminación «sin el cual no será posible solucionar el conflicto entre Cataluña y el Estado». El referéndum ya estaba en los programas de las elecciones autonómicas de 2015 y 2017, pero los republicanos dejan claro ahora, con su recuperación en el programa de las generales, que la consulta independentista del 1-O no es aval suficiente para la proclamación de la independencia que los propios líderes independentistas -con Oriol Junqueras y Marta Rovira a la cabeza- exigieron a Carles Puigdemont el 27 de octubre de 2017.

Vilalta aseguró ayer que su formación siempre ha dicho que el referéndum es «la mejor o una de las mejores herramientas» porque «es una reivindicación ampliamente mayoritaria en el seno de la ciudadanía y profundamente democrática». Todo ello unido a la denuncia de lo que consideran «estrategia represiva del Estado» centrada en el juicio a los líderes independentistas del 1-O.

Pancatalanismo

El pancatalanismo será otro de los ejes defendidos por los republicanos, que incluyen entre los puntos de su decálogo una «atención especial a la defensa del marco nacional de los países catalanes, reivindicando en todo momento el derecho de autodeterminación de los diferentes territorios que los componen». ERC apuesta además por espacios de actuación conjunta con otras formaciones partidarias de una república catalana y con fuerzas de izquierdas del País Vasco, Galicia y del resto del Estado.

«La república catalana es la única alternativa para superar el régimen del 78, garantizar la justicia social, la igualdad de oportunidades, los derechos y las libertades. Defender la república catalana es defender la democracia», concluyen.

Para el partido de Carles Puigdemont, por contra, lo esencial es dejar claras las líneas rojas que su formación va a defender a las Cortes. La número dos del JxCat por Barcelona, Laura Borras, -el cabeza de lista es Jordi Sánchez- las definió en la presentación del programa: «la lengua catalana, la escuela catalana y los medios de comunicación públicos no se tocan». Es decir, los tres frentes señalados por PP y Cs como objetivos prioritarios de un eventual nuevo 155 -la defensa del bilingüismo, el adoctrinamiento en las escuelas y el papel de TV3-. El programa de JxCat se convierte así en una suerte de reacción a los ejes avanzados por la derecha, lo que no significa en ningún caso un acercamiento al PSOE de Pedro Sánchez.

«Presentamos un programa en positivo que defiende un modelo de país con unas líneas estrictamente catalanas» explicó Sergi Miquel, número dos por Girona y quien pasa por ser representante del sector moderado del PDeCat, uno de los pocos con opciones de obtener un escaño el 28-A. Por ello, sus propuestas económicas se reducen a la reclamación de la disposición adicional tercera del Estatut, cambios en la gestión del Fondo de Facilidad Financiera o el pago de las competencias transferidas en gestión de políticas sociales como la dependencia.