En contra de lo que cree la mayoría, la antigua Convergencia Democrática sí tendrá representantes en las elecciones generales del 28-A. Se trata de Convergents, la formación liderada por el ex secretario general de CDC y consejero de Justicia, Germà Gordó, que presenta como cabeza de lista a otra ilustre de la formación, Silvia Requena.

Saben que la empresa es prácticamente imposible, pero han decidido que ha llegado el momento de poner a prueba a ese espacio del catalanismo moderado que reclaman junto a Units -herederos de la antigua Unió capitaneados por Ramon Espadaler- los Lliures que lidera Antoni Fernández Teixidó o la plataforma que impulsa Eva Parera, sin olvidar al grupo de los críticos depurados por Carles Puigdemont en el PDeCat y encabezados por Marta Pascal. De momento, han conseguido un primer hito: superar con holgura la prueba de los avales para presentar su candidatura, con 10.000 firmas pese a su nula proyección mediática.

“Convergents está aquí para plantear una línea moderada de hacer política, de hacer aportaciones, desde la distancia de no haber estado implicados directamente en ninguno de los frentes políticos que hoy se exhiben en Cataluña», defendía Requena esta semana en la presentación de su proyecto ante un grupo de empresarios en el Circulo Ecuestre de Barcelona.

El objetivo de esta primera candidatura es «muscular» el partido y, sobre todo, «no dejar huérfano el centro político de Cataluña» por incomparecencia. Es «un aprendizaje», explica Requena, con la vista puesta en las elecciones autonómicas que muchos prevén para otoño. Reconocen que los 110.000 votos necesarios para conseguir representación por Barcelona son una barrera prácticamente infranqueable, pero argumentan que las encuestas hablan 300.000 votos de personas indecisas en el espacio del catalanismo.

«El espacio existe», aseguran, y la respuesta a sus modestas presentaciones «es buena, porque la gente está cansada del clima de confrontación». Hoy por hoy, los líderes de Convergents, Lliures y Units coinciden en que el espacio de centroderecha ha desaparecido en Cataluña y de recuperarlo depende romper la mayoría parlamentaria del independentismo en Cataluña. «Albert Rivera entró con tres diputados en el Parlament y rompió el bloque del tripartito», que en ese momento integraban PSC, ERC e ICV, recuerda Requena. El objetivo ahora es que tres escaños rompan el bloque independentista. «Puede parecer ilusorio aspirar a conseguir escaño en las primeras elecciones catalanas a las que nos presentemos, pero ahí tenemos el caso de Vox, en las ultimas generales tuvo 46.000 votos y ahora aspira a 18 escaños según el CIS».

Y para conseguirlo, argumentan, los votantes catalanes deben empezar a visualizar ese espacio político de nuevo en una papeleta. Esa es la explicación de la candidatura de Convergents a las generales.

Alianzas municipales

La prueba de fuego, sin embargo, debe ser la convocatoria de elecciones municipales del 26 de mayo. Para entonces, Convergents, Lliures y Units han forjado ya alianzas a dos y tres bandas en decenas de municipios de Cataluña. La más emblemática es la de Barcelona, donde Teresa Pitarch encabezará una candidatura secundada por Units, aunque Lliures se ha sumado a la plataforma de Manuel Valls. Units pondrá los cabezas de lista en Tarragona y en Sant Cugat (Barcelona) tradicional bastión de Convergencia donde el democristiano Carles Toda liderará la candidatura tejida por los tres partidos.

Y en Tarragona serán los Lliures de Teixidó los que encabecen la candidatura. En total, las alianzas entre los actores de la antigua CiU suman 61 candidaturas por toda Cataluña. La auténtica prueba de fuego de ese espacio, al que Convergents ha querido dar un primer impulso con la candidatura de Requena en las generales.

El PDeCat tiene 3.000 regidores repartidos por toda la geografía catalana. Es la principal fuerza de los exconvergentes, que ven con indisimulado nerviosismo el auge de Esquerra y la desorientación del partido tras la opa impulsada por su presidente, Carles Puigdemont, con la Crida. El partido creado para absorber al PDeCat «incomoda a muchos de esos cargos, aunque otros mientras no se vean obligados a escoger entre el partido y Puigdemont mantienen la ambigüedad», reconoce Requena.

Su baza en estas elecciones, como en las municipales, será la división en el votante ex convergente y la confrontación entre ERC y JxCat. «El votante convergente está dividido, unos siguen viendo  a Puigdemont como el presidente legítimo, pero otros empiezan a verlo como el líder de otro partido que ha dejado de hacer de presidente de la Generalitat. Y lo que seguro que visibilizan es la parálisis institucional en Cataluña, Quim Torra no está haciendo que las instituciones funcionen». En cuanto a la posible fuga de votos a ERC en estas elecciones, Requena asegura que los republicanos «nos lo han puesto fácil escogiendo a Gabriel Rufián como candidato».