El apretado calendario electoral condiciona la resaca de la victoria de Pedro Sánchez en las generales del pasado domingo. Las Cortes no se constituirán hasta el 21 de mayo, cinco días antes de las municipales, autonómicas y europeas del día 26. Lo cual provoca que los ciudadanos regresarán a las urnas con el recuerdo fresco del último resultado, pero también con información reciente sobre los pactos y la aritmética parlamentaria que se haya utilizado, por ejemplo, para constituir la Mesa del Congreso.

Pese al estado casi depresivo en el que las generales han sumido al bloque anti-Sánchez, el centro-derecha puede ser el gran beneficiado de la maratón electoral y aspira a recuperar buena parte del poder autonómico y municipal que PSOE y Podemos le arrebataron en 2015. La situación dibuja un escenario especialmente halagüeño para Ciudadanos, que podría capitalizar su zarpazo al PP, conseguir varias presidencias autonómicas relevantes y cimentar con ellas su aspiración de convertirse en partido hegemónico de la oposición al socialismo los próximos cuatro años.

La batalla central se disputará en Madrid, un territorio que, según todas las encuestas publicadas hasta la fecha, retendrá la derecha con el apoyo de Vox, que irrumpiría con fuerza. La mayoría de los sondeos pronostican una holgada suma de entre 70 y 76 escaños para este bloque en la Asamblea, cuya mayoría absoluta se sitúa en 67, y por el momento no contemplan opciones de gobierno para Ángel Gabilondo, el candidato socialista que debería apoyarse en Íñigo Errejón, candidato de Más Madrid, y en Isabel Serra, la cabeza de lista de Unidas Podemos Izquierda Unida Madrid en Pie. A diferencia de lo que sucedió este domingo, será una lucha de tres contra tres.

Las encuestas pronostican una mayoría absoluta del centro-derecha en Madrid que confirmaron las urnas del 28-A

Hasta ahora, las encuestas han coincidido en señalar a Isabel Díaz Ayuso, la candidata del PP, como caballo ganador dentro del bloque liberal-conservador, pero las urnas del 28-A trasladaron un mensaje muy distinto. El PSOE fue la fuerza más votada y superó el millón de votos, pero la segunda plaza se la llevó Ciudadanos, que superó al PP en 2,3 puntos y casi 90.000 votos. Vox, pese a que las encuestas especulaban con una irrupción mayor, también logró un resultado sólido: 520.000 papeletas y el 13,86% del apoyo.

No hubo color. El centro-derecha hizo buenas las encuestas y ganó las elecciones en Madrid con claridad. 53,43% frente al 43,52% que sumaron PSOE y Podemos. La distancia, pese al efecto arrastre que la figura de Errejón pueda tener en parte del electorado, se antoja difícil de remontar en un mes. En Madrid, sin factores nacionalistas ni circunscripciones que alteren la comparativa, la traslación a unas autonómicas sería directa: el PSOE habría conseguido 37 escaños, Ciudadanos 29, PP 25, Podemos 22 y Vox 19. Cs, PP y Vox, única mayoría posible, sumarían 73 escaños e Ignacio Aguado sería con total seguridad el nuevo presidente de la Comunidad.

Ciudadanos aspira a aprovechar el impulso de las generales para conseguir la alcaldía de Madrid y la presidencia de la Comunidad

La situación es idéntica a nivel municipal en la capital de España, donde la reelección de Manuela Carmena parece, actualmente, bastante lejos. Ninguna encuesta reciente sitúa a la suma de Más Madrid y PSOE por encima de los 24 escaños, lejos de los 29 requeridos para la mayoría absoluta que sí alcanzaría holgadamente la actual oposición.

Los sondeos conferían ventaja en la lucha por el primer puesto en el centro-derecha a Martínez-Almeida (PP) sobre Begoña Villacís (Cs), pero las elecciones del 28-A pusieron en duda ese orden: el PP (20,93%) se impuso a Ciudadanos (19,91%) en Madrid capital por la mínima, con Vox (12,74%) relativamente fuerte y confiando en el tándem Iván Espinosa de los Monteros/Javier Ortega Smith para las municipales. La correlación de fuerzas entre derecha e izquierda fue prácticamente idéntica a la de la Comunidad: 53,58% contra 43,55%. Hay, sin embargo, varios aspectos a considerar: Podemos no presenta candidatura local e importantes sectores del partido están desencantados con Manuela Carmena, que a su vez acumula voto de otros espectros, no necesariamente afines ideológicamente.

Las autonómicas no penalizan tanto la división del voto

No hay, a día de hoy, motivos para pensar que el bloque del centro-derecha vaya a rendir peor en las autonómicas y municipales como consecuencia de la derrota del domingo. Más bien al contrario: la ausencia de circunscripciones pequeñas elimina las ineficacias de la división de voto y arroja resultados más proporcionales. Cabe destacar que, en las generales, el bloque de la derecha sumó algo más de 11 millones de votos, prácticamente los mismos que PSOE, Podemos y las exconfluencias.

Un buen ejemplo de esto fueron las autonómicas de la Comunidad Valenciana: pese a la fuerte caída del PP, la pujanza de Ciudadanos y la entrada de Vox hicieron que la oposición al ‘pacto del Botánico’ creciera en votos y escaños y se quedara a sólo tres de la mayoría absoluta. Un rendimiento mejor que el que les pronosticaban las encuestas y mucho mejor que el del año 2015. Ximo Puig tuvo que sudar para mantener la plaza, pese a que la fortaleza del actual acuerdo de Gobierno y la diversidad del espacio político valenciano la convertía en una de las más difíciles de tomar.

El PP podría mantener sus plazas y recuperar baronías socialistas como Extremadura, Aragón o Castilla-La Mancha

Con ese ejemplo, Ciudadanos y el Partido Popular pueden afrontar con relativo y justificado optimismo el asalto a actuales baronías socialistas como la de Javier Lambán en Aragón, Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha o Guillermo Fernández Vara en Extremadura. En los tres territorios se impuso este domingo la suma de PP/Cs/Vox, cumpliendo el pronóstico de todas las encuestas realizadas hasta el momento, que prevén una victoria, más o menos apretada, también en el plano autonómico. En Castilla-La Mancha, no obstante, también darían los números para una suma entre los socialistas y el partido de Albert Rivera.

Especialmente llamativo es el caso de Aragón, otra de las comunidades en las que Ciudadanos se impuso al Partido Popular, con especial empuje en Zaragoza. Aunque en las autonómicas concurrirán también el Partido Aragonés (derecha) y la Chunta Aragonesista (izquierda), aplicando los datos del pasado 28-A a las autonómicas el bloque de la derecha se habría impuesto claramente por 36 escaños a 31 (se reparten 14 por Teruel, 18 por Huesca y 35 por Zaragoza).

Plazas seguras y ayuntamientos del cambio

Tanto las encuestas, que proliferarán en las próximas semanas, como el resultado del 28-A, dan además por descontado que el PP mantendrá sin problema plazas como Castilla y León o Murcia, con algún escollo más en La Rioja. La suma del centro-derecha podría plantar batalla incluso en Asturias y quizá en Cantabria, aunque el buen resultado del PRC en las generales presume un fortalecimiento de la posición del partido de Miguel Ángel Revilla, que tradicionalmente ha tendido a mirar hacia el PSOE. Más aún con Pedro Sánchez reclamando su voto en Madrid.

Batallas más complicadas, casi imposibles, librará el centro-derecha en Navarra o Baleares. Y es una incógnita, como habitualmente, lo que pueda suceder en las Islas Canarias, donde todo dependerá, otra vez, de la voluntad de Coalición Canaria, que también dobló su representación en Madrid el pasado domingo. No habrá comicios autonómicos en Cataluña, País Vasco, Andalucía, Galicia ni Valencia.

Pero eso no aleja el foco de estos territorios, que también albergarán disputadas batallas a nivel municipal. Barcelona, por ejemplo, se sitúa ahora mismo en el alambre entre una mayoría independentista o la necesidad de llegar a un acuerdo entre ERC y los comunes. Detrás, PSC y la candidatura de Manuel Valls se disputan la cabeza de una posible mayoría alternativa. El de Ada Colau es uno de los ‘ayuntamientos del cambio’ en riesgo, igual que Valencia o la impredecible Zaragoza, aunque parece mucho más segura la reedición de las alcaldías de izquierdas en Cádiz, Ferrol o Santiago de Compostela.