Junts per Catalunya ganó las elecciones del pasado 26-M en Alfarràs, una pequeña localidad de la provincia de Lleida, fronteriza con Huesca. El partido de Carles Puigdemont logró 757 votos y 6 concejales, por 3 del PSC y dos de ERC. Vox, aunque superó el umbral del 5% de votos, se quedó fuera del consistorio. No sirvieron de nada las papeletas de 85 vecinos que este lunes han despertado sabiendo que Antonio Jiménez, el cabeza de lista de la formación a la que dieron su confianza, era en realidad un independentista convencido que «ama a los presos».

Así lo ha asegurado el propio Jiménez, de etnia gitana y presidente de una asociación cultural local, en una entrevista con la emisora Emun FM en la que ha anunciado que ha abandonado el partido. «He tenido que renunciar del partido porque sus ideas y las mías son diferentes», ha dicho el ya ex dirigente local de Vox, que confiesa que en realidad «su corazón es independentista».

«Mis ideas son catalanistas. Yo en mi corazón me considero independentista, amo a los presos que están en prisión, conozco a Oriol Junqueras, a Raúl Romeva y a toda esta gente. Me duele haberlos defraudado», ha dicho Jiménez en una entrevista, en la que asegura que el partido le había «engañado» para convencerle de entrar en sus filas.

Vox consiguió 85 votos en el municipio y fue la cuarta fuerza política por encima del Partido Popular, que sólo logró 50. Jiménez, tras no conseguir representación, afirma que dejará la política y que se centrará en dirigir la asociación que ya preside.

«De momento no voy a hacer nada de política», dice Jiménez, que ya ha tenido suficiente. «Para lo que necesiten, ahí estoy apoyando al pueblo con mucho cariño. Ahora voy a ayudar mucho más de lo que hacía antes», afirma el expolítico, que subraya que «sigo amando a Cataluña como siempre» y asegura que, tras haber militado en Esquerra, le gustaría volver a las filas de ERC o probar suerte en Junts per Catalunya.