Nunca lo ocultó. Su incomodidad con el nuevo liderazgo del PP era más evidente que patente, más de puertas adentro que de críticas públicas. Para él, Pablo Casado no era el candidato ideal para suceder a Mariano Rajoy, Alfonso Alonso se decantó por el ‘sorayismo’. Pero el presidente del PP siempre se ha mostrado leal a su partido y, una vez entregado el cetro a Casado, aseguró que remaría junto a él para levantar el partido. La travesía no está siendo sencilla. Hasta ahora ha remado contracorriente, con oleaje y apuestas electorales impuestas y con resultados paupérrimos. Pasado el calvario con las urnas, Alonso se ha propuesto liderar el regreso al centro del PP.

Fue el primero en salir a la palestra, la primera voz relevante del PP a nivel nacional en reclamar la misma noche electoral del 28-A la necesidad urgente de regresar cuanto antes al centro. Alfonso Alonso lo hizo hundido tras corroborar que el mensaje del nuevo PP -y sus candidaturas impuestas en el caso de Euskadi- no sólo no había calado en el conjunto del país sino que había dejado sin representación popular vasca en las Cortes a su partido. La contaminación del efecto Vox y “haber sido percibidos como si nos hubiéramos escorado” han sido, en su opinión, parte del problema.

Desde aquella noche el líder del PP en Euskadi no ha cejado en su mensaje para resucitar a un PP malherido. Insiste en que el verdadero PP sigue donde estaba, en el centro, y ahora sólo resta volver a demostrarlo a los españoles. Y eso se hace con hechos. Alonso lleva dos meses hablando de “actualizar” el partido, de “centrarlo” y “moderarlo” en su proyección pública. Esta semana ha introducido un reto nuevo: volver a “tener una personalidad propia” en Euskadi y España.

Alonso llama a recuperar conceptos como el diálogo, la modernidad, la centralidad y la personalidad propia en el PP

“La centralidad es más útil” ha proclamado siempre Alonso. Da más votos, permite más acuerdos y facilita llegar a un mayor espectro de la sociedad española y sus problemas. El PP vasco lo ha sufrido en primera persona. En estas elecciones la formación ha visto cómo el grueso de los votos perdidos han ido a engordar al PNV. Los nacionalistas hace años que aplican la receta del pragmatismo y han sido capaces de pactar con el PSE y con el PP. Una versatilidad política que Alonso considera que es útil en política.

“Tener personalidad propia”

En este camino por la recuperación del centro, “de lo que siempre hemos sido”, insisten en el entorno de Alonso, las herramientas pasan por dejar de mirar a derecha e izquierda y por abrir la puerta a nuevas sensibilidades en busca de acuerdos. El PP que Alonso quiere resucitar pasa por romper con “la incomunicación” y apostar por engrasar y practicar más el diálogo. El propio PP vasco pone como ejemplo lo que ellos han procurado hacer en Euskadi, donde se han entendido con socialistas y con nacionalistas en el Parlamento Vasco y a los que ha dado su apoyo para aprobar presupuestos y no pocas medidas del Ejecutivo Urkullu.

Pero la fórmula no ha impedido el hundimiento del partido en Euskadi. El 26-M tocó fondo. Las causas fundamentales, según el PP vasco, la corriente nacional que ha acompañado al partido. Ahora el líder del PP quiere levantar a su partido también en el País Vasco. Asegura que para ello deberá rescatar y reforzar su “personalidad propia” incluso al margen, si fuera necesario, de las directrices que le vengan impuestas de la dirección nacional. Habrá que aprende a convivir con la discrepancia.

Para Alonso, lo ocurrido en las elecciones generales y en las autonómicas y municipales es “una oportunidad” para el PP, en Euskadi y en el conjunto de España. Una ocasión para volver a reivindicarse y desprenderse de las percepciones de derechización extrema que la irrupción de formaciones como Vox o de Ciudadanos han arrojado a la imagen del PP en la sociedad española.

El entorno de Alonso asegura que sus mensajes no buscan generar un ‘cisma’ sino ser “propositivo” para recuperar el partido

Fuentes del PP vasco subrayan que esa búsqueda de una “personalidad propia” que reclama Alonso no se debe concebir en clave de “cisma” sino de una apuesta “propositiva” y exportable al conjunto del partido. En el caso vasco, alcanzar esa personalidad renovada pasa por apuntalar la tradición y el ADN del partido, con su historia foralista y anclado en el terreno, “no hablamos de refundar nada, sino de reclamar lo que siempre hemos sido y ahí la centralidad es fundamental”. Señalan que ese análisis que ahora quiere liderar Alonso, y para el que ha convocado una convención tras el verano, a celebrar en San Sebastián el 13 y 14 de septiembre, podría trasladarse a otras direcciones territoriales para subrayar la riqueza de los “perfiles territoriales” del PP.

Más diálogo, menos bloqueo

El viaje al centro no sólo lo ha reclamado Alonso. También barones significados como Alberto Núñez Feijó, en Galicia, o Juan Manuel Moreno Bonilla, en Andalucía, se han referido a él. En el PP vasco señalan que si su presidente ha adquirido un mayor protagonismo en los mensajes en favor de recuperar la centralidad en el PP es sólo por el interés que su discurso suscita, “a él le preguntan sobre eso y por ello hace más referencias”.

Pero el encaje de voces que reclama pasa por apuntar singularidades territoriales y por renovar y reforzar también una “voz propia” del PP a nivel nacional. Un mensaje centrado que permita desprenderse del lastre que ha dejado el recién concluido periodo electoral “en la percepción” de la sociedad. La pugna por ocupar el centro ideológico y liberar habría llevado al PP a descentrarse.

El presidente del PP vasco llama a abrir más el partido al diálogo y la búsqueda de acuerdos

Ahora Alonso insiste en que el PP tiene una oportunidad, en particular en las negociaciones por la conformación de gobiernos autonómicos y territoriales, por iniciar esa senda de centralidad y la modernidad y hacerlo con la mano tendida en la búsqueda de acuerdos. Para ello urge evitar posiciones intransigentes, “de bloqueo”, recuerda, o contrarias al pacto.

Estos últimos días él mismo ha vuelto a recomponer su posición en el País Vasco. Si el apoyo del PNV a la moción de censura del PSOE derivó en una ruptura de la alianza que mantenía con Urkullu –y que permitió al lehendakari sacar adelante dos presupuestos-, esta semana Alonso ha vuelto a ofrecerse para asegurar la legislatura a Urkullu. Lo hizo, eso sí, condicionando el retorno de su apoyo a la posición que en Navarra y en relación al nuevo estatus político lleve a cabo el partido de Andoni Ortuzar. Por el momento, el Ejecutivo vasco continúa con la elaboración de las cuentas de 2020 e insiste en que no habrá adelanto electoral. Una medida que tampoco interesa al PP de Alonso, inmerso en su regreso al centro en las horas más bajas del PP vasco.