El expresidente de Egipto Mohamed Morsi ha fallecido este lunes en El Cairo, mientras declaraba en un juzgado por una causa de espionaje. Según ha informado la televisión pública egipcia, el mandatario ha muerto tras sufrir una indisposición -cuyas causas aún se desconocen- en las dependencias de la Justicia.

Morsi tenía 67 años y llevaba encarcelado desde julio de 2013. Su historial médico no reflejaba problemas de salud anteriores. Se le juzgaba por desvelar secretos de Estado a entidades extranjeras como Hamás.

Morsi llegó al poder tras vencer en las elecciones egipcias de junio de 2012 y fue derrocado un año después por un golpe de Estado liderado por el actual presidente del país, Abdelfatá al Sisi, que entonces era jefe del Ejército. Durante su mandato hizo frente a grandes protestas civiles contra sus políticas radicales, especialmente por parte de sectores liberales y cristianos en el país.

Según la organización Human Rights Watch, el estado de salud de Morsi se había deteriorado recientemente debido a las condiciones en las que permanecía encarcelado y por las que ya había protestado su familia. En ese sentido, la organización calificó la muerte de Morsi como «completamente predecible».