La tímida aproximación iniciada este semana por el PSC al gobierno independentista de Cataluña para pactar los presupuestos de 2020 que se inició el martes ha cerrado el círculo hoy con la promesa del vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés, de que hablará «con todos los grupos» parlamentarios para pactar las cuentas. Lo hacía después de que Miquel Iceta tendiera la mano al Govern para pactar las cuentas, reclamando «estabilidad» y una renuncia expresa a la vía unilateral.

Hasta ahora, tanto ERC como JxCat habían insistido en que sus socios de referencia para las cuentas eran la CUP y CatEC, descartando a los partidos «del bloque del 155, es decir, PSC, Cs y PP. Pero el deshielo con los socialistas avanza en Cataluña pese al fracaso de la investidura de Pedro Sánchez.

El Govern llevará el nuevo proyecto de presupuestos al Parlament en otoño, ha anunciado Aragonés, y «hará todo lo posible para llegar a acuerdos con los grupos parlamentarios». Lo ha hecho en un pleno sobre «la Cataluña real» solicitado por Cs en el que el responsable económico de la Generalitat y líder in pectore de ERC ha defendido la ampliación presupuestaria que el Parlament debe votar hoy, abogando por un baño de realismo en la gestión de la Generalitat.

«Mientras no se llegue a los proyectos políticos que defendemos -la prometida independencia- estamos obligados a tomar las decisiones para hacer posible que Cataluña sea una sociedad más justa» ha argumentado Aragonés. «Los objetivos a largo plazo no deben de implicar una renuncia de las herramientas de margen de mejora que tenemos en la actualidad» ha añadido.

Aragonés defendía así la aprobación del decreto ley de ampliación presupuestaria de 34 millones de euros para atender a necesidades sociales, que se ha aprobado con el apoyo de socialistas y comunes, la oposición de Cs y PP y la abstención de la CUP. La Generalitat vive en prórroga presupuestaria desde 2017, unos presupuestos que Carles Puigdemont ya tuvo que asociar a una moción de confianza para conseguir el apoyo de la CUP. Desde el 1-O la Administración catalana no ha renovado sus cuentas, marcadas entonces todavía por la crisis económica.

Invitación de Iceta

El líder del PSC-Units, Miquel Iceta, anunció su predisposición a negociar los presupuestos catalanes apelando al «diálogo, el pacto y la negociación». Los socialistas, añadió, quieren contribuir a «la creación de un clima de diálogo y entendimiento». Por ello reclamó a Quim Torra que «antes del mes de octubre, tal y como marca la ley» presente su proyecto de presupuestos y pidió al conjunto de la cámara que sea «capaz» de consensuar unas cuentas públicas.

Iceta rechazó la «la división en bloques», y puso como ejemplo del camino a seguir el acuerdo de gobierno cuatripartito del Área Metropolitana de Barcelona, integrado por socialistas, comunes, ERC y JxCat. Eso sí, el dirigente socialista reclamó también «estabilidad» y dejar atrás «derivas unilaterales», es decir, «todo lo contrario del ‘lo volveremos a hacer’«.

La intervención de Iceta en el Pleno llegada dos días después de que la portavoz de economía del PSC, Alicia Romero, hiciera una invitación similar en comisión a la consellera de Presidencia y dirigente de JxCat, Meritxell Budó. La consellera recogió el guante de la oferta socialista, tras el fracaso de este año, en el que el Govern ha intentado infructuosamente pactar las cuentas con los comunes.

Sin embargo para el líder de Cs en el Parlament, Carlos Carrizosa, la oferta del PSC sólo responde a la voluntad de los socialistas de allanar el camino para el apoyo del independentismo a la investidura de Pedro Sánchez. «El socialismo no debería poner tan fácil los pactos con el separatismo» ha advertido en declaraciones a TV3, a no ser que intente extender la mano para conseguir los votos de estos partidos para la investidura de Pedro Sánchez.