El presidente de la Cambra de Barcelona, Joan Canadell, ha anunciado este miércoles que el comité directivo de la entidad ha tomado la decisión de eliminar el castellano de sus comunicaciones. Una decisión que estrenó negándose a responder en castellano a ninguna pregunta de los medios de comunicación.

«El reglamento de la cámara dice que se tienen que hacer en catalán» afirmó Canadell para estupefacción de los periodistas, argumentando que en la traducción al castellano podía desvirtuar el contenido de sus afirmaciones. «Contestar dos veces la misma pregunta en dos lenguas puede hacer que el resultado sea diferente y prefiero hacerlo en catalán», concluyó.

Joan Canadell accedió a la presidencia de la Cambra el pasado mayo, después de unas polémicas elecciones camerales en las que la candidatura promovida por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) se impuso con apenas el 4% de los votos gracias a una fuerte movilización en redes, aprovechando que por primera vez se ejercía el voto telemático. Tras acceder a la presidencia de la entidad, Canadell dejó claro que pensaba aplicar su programa dedicando el potente departamento de estudios de la entidad para la confección de argumentario independentista, así como favorecer a las pequeñas y medianas empresas en detrimento de las grandes compañías que el secesionismo señala como enemigas de su proyecto.

En esta línea, a principios de julio y en su primera rueda de prensa como presidente de la Cambra, Canadell ya dijo que estudiaría la posibilidad de no responder en castellano a las preguntas de los periodistas, dado que sus declaraciones se pueden traducir directamente del catalán utilizando los subtítulos en televisión. Una decisión que finalmente se ha implementado pese a que la Cámara recibe subvenciones de organismos públicos y mixtos no sólo de Cataluña, sino también de instituciones españolas y europeas.

El acuerdo adoptado por la nueva ejecutiva de la Cambra, en la que los independentistas tienen mayoría absoluta, fija el catalán como única lengua de comunicación como norma general, pero distingue entre documentos internos y comunicación con las Administraciones; rotulación y notificaciones; y publicidad institucional.

En el primer caso, indica que la Cámara utilizará el catalán exclusivamente; en el segundo dice que el órgano “usará normalmente el catalán en su rotulación y en las comunicaciones y notificaciones dirigidas a personas físicas o jurídicas residentes en el ámbito lingüístico catalán”, pero añade: “Sin perjuicio del derecho de los ciudadanos a recibirlas en castellano, si lo piden”. Y en el tercer ámbito, el de la publicidad institucional, indica que “en el ámbito territorial de Cataluña la Cámara utilizará de manera generalizada el catalán”.