La imagen de los candidatos de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) gritando independencia en la escalinata señorial de la Llotja de Mar, sede de la Cámara de Comercio de Barcelona, ha golpeado esta semana los cimientos del poder económico en Cataluña. La lista promovida por la ANC, Eines de País (Herramientas de País) se ha hecho con 30 de los 40 puestos de la nueva Junta en liza en unas elecciones marcadas por la introducción del voto electrónico, que la asociación independentista ha aprovechado al máximo mientras los candidatos oficialmente favoritos -el banquero Carles Tusquets, Enric Crous (Damm) y Ramon Masià (heredero oficioso de Miquel Valls)- han sido barridos por los independentistas.

Dos claves explican el éxito de la ANC: el voto electrónico sin doble convalidación impuesto por la Generalitat y un censo electoral de 423.000 empresas y autónomos llamados a votar para renovar el Pleno de la Cámara de Barcelona, que desde junio de 2002 está presidida por Miquel Valls, de 75 años, que no se ha presentado a la reelección. La Generalitat, desde el departamento de Empresa que dirige JxCat, puso la primera piedra el pasado 3 de agosto, al aprobar un reglamento de votación a las cámaras de comercio por sistema electrónico. Un reglamento muy discutido por las candidaturas tradicionales que ha sido una auténtica bendición para la ANC, auténtica maestra en la gestión de redes sociales.

El Govern rechazó además imponer un sistema de doble validación -es decir, que el certificado digital de las empresas exigiera la autentificación, vía mail o sms, del votante-. Es decir, todos los gestores que disponen de certificados digitales de sus clientes para gestionar, por ejemplo, sus relaciones con Hacienda, podrían haber votado por sus clientes. Sin ir más lejos, Pimec, la patronal de las pymes catalanas, tiene un departamento de gestión con centenares de clientes. Aunque lo cierto es que la patronal soberanista no ha conseguido movilizar a sus 130.000 afiliados en favor de su candidato, Enric Crous, que ha conseguido 4 butacas en la Junta, por 3 del gran derrotado, Tusquets.

Pucherazo electrónico

La candidatura del establishment no se conforma, sin embargo, con estos datos. El equipo jurídico de Tusquets estudia el proceso con el objetivo de una eventual impugnación de los resultados por fraude electoral, tras detectar que muchas de las empresas que le daban apoyo han visto menos votos consignados de los que ellos emitieron en favor de esta candidatura, la que más abiertamente se había opuesto al proceso independentista.

De hecho, el propio Departamento de Empresa de la Generalitat ha tenido que reconocer que los números ofrecidos la noche del miércoles al cierre de la votación no cuadran. Y ha reconocido que hay 2.000 votos más de los computados inicialmente, que se suman a los 995 que ya esa misma noche fueron puestos en cuarentena por la Junta Electoral, por supuestas irregularidades.

La rápida reacción de la ANC esa noche ha sido señalada por algunas fuentes como algo más que sospechosa. La Junta Electoral anunció poco antes de la medianoche que el resultado no se haría público hasta el día siguiente, por dudas con el sistema. Pero minutos después se filtraba la victoria de la candidatura independentista al diario Ara y la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, aparecía en la Llotja de Mar para celebrar el éxito de sus patrocinados.

“El independentismo es mayoría social y política y lo demuestra siempre que hay urnas”, proclamó la líder de la ANC, economista de formación, que desde su acceso a la presidencia de la Assemblea ha insistido en la importancia de copar las instituciones económicas catalanas para seguir avanzando en el proceso de confrontación con el Estado. “Enhorabuena, Eines de País, y ahora a trabajar por el tejido productivo del país y, cuando toque, al lado de lo que decida el pueblo de Cataluña. Se acabó el Puente Aéreo. Hacia la independencia”, añadió para dejar claro cuál es su programa.

El éxito democrático anunciado por la ANC corresponde en realidad a un paupérrimo 4% del censo electoral

El pretendido éxito de la democracia con el que los independentistas han saludado la victoria de su candidatura es en realidad bastante cuestionable. Sólo 17.224 empresas y autónomos han ejercido su derecho a voto en estas elecciones, algo más del 4% -que con los nuevos votos encontrados por la Generalitat podría llegar al 5%- han decidido el futuro de la Cámara. Se trata, eso sí, de un cuerpo electoral muy movilizado por la ANC, integrado probablemente por los más perjudicados por la crisis y defensores de la independencia que ven a las grandes firmas catalanas como traidores a la causa por su salida de Cataluña tras el 1-O.

En las elecciones a la Cámara de Comercio pueden votar autónomos, microempresas, pymes y grandes empresas en pie de igualdad, en función de sus epígrafes fiscales. Se trata de un censo que no requiere relación oficial con la Cámara, todo el que está registrado como empresa o autónomo en Barcelona puede votar, y la ANC supo ver esa oportunidad para movilizar a sus fuerzas, mientras los candidatos oficiales seguían trabajando en el entorno más endogámico de la Cambra.

Y esos votos sirven para repartir 40 de los 60 asientos de la Junta que después debe escoger al presidente de la entidad. Otros 14 asientos están reservados a las empresas que realizan una aportación mayor de 75.000 euros. Se trata de firmas como CaixaBank, Indra o Agbar. Y los seis últimos deben repartirse entre las dos patronales catalanas, Fomento del Trabajo y Pimec.

14 millones en caja y 100 de patrimonio

Ahora, la candidatura liderada por Joan Canadell y Mónica Roca tiene prácticamente garantizada la presidencia, puesto que Pimec difícilmente resistirá al empuje de la ANC. Y el futuro presidente de la Cambra será quien decida los representantes de la entidad en decenas de instituciones de carácter público-privado. El asalto a la Cámara de Comercio de Barcelona abrirá la puerta del independentismo más radical a entidades tan importantes como Camerdata, CaixaBank, la Zona Franca de Barcelona, el Puerto de Barcelona, Esade, o la Asociación para el Progreso de la Dirección, entre otras muchas.

Los nuevos responsables de la Cambra reciben además una herencia más que saneada: 14 millones de euros en caja y un patrimonio de 100 millones de euros, en el que destacan el emblemático edificio de la Llotja de Mar. Cuenta además con el edificio de la Diagonal, valorado en seis millones de euros, y el proyecto de un nuevo rascacielos en el 22, proyectado conjuntamente con el Ayuntamiento de Barcelona.

“No nos da miedo echar al IBEX35 de la Cámara”, aseguraba Joan Canadell, el mejor situado para ocupar la presidencia de la Cámara, en la primera entrevista concedida tras las elecciones a Nació Digital. Una entrevista en la que reconoce que “no hemos estado nunca en la Cámara” y que anuncia un giro de 180 grados para “dejar de mirar a Madrid y las empresas de la oligarquía” y trabajar por las pymes “arraigadas en el territorio” todo un toque a las que, como Banc Sabadell o CaixaBank, han trasladado sus sedes sociales fuera de Cataluña.