Ha tardado casi un mes desde que su partido, JxCat, rompió el cordón sanitario impuesto al constitucionalismo para pactar la Diputación de Barcelona con los socialistas, en detrimento de ERC. Pero finalmente Carles Puigdemont ha vuelto a la primera plana comunicativa con un breve libro en el que critica ese acuerdo pero responsabiliza del pacto a los republicanos y reclama de nuevo la unidad del independentismo para preparar un nuevo embate contra el Estado. «El diálogo, la negociación y el referéndum acordado hoy por hoy son fantasías» advierte en «Reunim-nos» el libro «de urgencia» escrito tras la oleada de pactos locales que han roto los bloques en Cataluña, abonando la división entre ERC y JxCat.

Puigdemont responsabiliza a los republicanos de la desunión, aunque no menciona directamente a ERC, y desacredita la fórmula posibilista defendida por el partido de Oriol Junqueras para reabrir el diálogo con los socialistas de Pedro Sánchez. Habla de los «avaladores estratégicos de esta desunión» que provoca la consecuente «confrontación entre aliados» que es lo que ha llevado a que el independentismo -es decir, ERC- no gobierne en el Ayuntamiento ni la Diputación de Barcelona «por la decisión legítima de quien creyó que ir por separado era la garantía» de ganar las elecciones.

Una decisión en la que también ve un intento acabar con el contrario, es decir, un intento de Esquerra de acabar definitivamente con los herederos de Convergencia.

Aunque el objetivo declarado del libro no es atacar a sus socios, sino dejar claro que la posibilidad de que Pedro Sánchez abra la puerta al diálogo desde la Moncloa «es un espejismo». Por ello, cierra la puerta de la negociación por la que Esquerra, a través de su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, ha apostado en el primer intento de investidura y apuesta por la confrontación.

«Una de las lecciones aprendidas en octubre de 2017 es que tenemos que trabajar con la realidad, no con la fantasía ni la magia» que a su juicio supone esperar un diálogo que lleve al Gobierno a reconocer el supuesto derecho de autodeterminación de Cataluña, algo que Puigdemont tiene claro que no sucederá.

La fórmula propuesta por Puigdemont en este contexto es, ante todo, descartar los pactos con el PSOE, a no ser que sean consensuados entre todo el independentismo. Y formar una dirección independentista colegiada que se imponga a las «inevitables tensiones partidistas». Dirección que identifica con la Crida Nacional, el intento de gran partido independentista lanzado por el ex president y el líder de la ANC, Jordi Sánchez, que ha quedado superado por la dinámica de confrontación entre ERC y JxCat.

UnaAixò sí, en la seva anàlisi considera que “els avaladors estratègics d’aquesta desunió” i “i la consegüent confrontació entre aliats” els ha allunyat dels seus objectius amb els resultats a la mà i “l’independentisme no governa” a Barcelona i no presideix la Diputació “per la decisió legítima de qui va creure que anar per separat era la garantia del contrari”. Pel president, això ha sembrat un desconcert preocupant” i que “es consolidi una certa idea de renúncia”.Això sí, en la seva anàlisi considera que “els avaladors estratègics d’aquesta desunió” i “i la consegüent confrontació entre aliats” els ha allunyat dels seus objectius amb els resultats a la mà i “l’independentisme no governa” a Barcelona i no presideix la Diputació “per la decisió legítima de qui va creure que anar per separat era la garantia del contrari”. Pel president, això ha sembrat un desconcert preocupant” i que “es consolidi una certa idea de renúncia”.Això sí, en la seva anàlisi considera que “els avaladors estratègics d’aquesta desunió” i “i la consegüent confrontació entre aliats” els ha allunyat dels seus objectius amb els resultats a la mà i “l’independentisme no governa” a Barcelona i no presideix la Diputació “per la decisió legítima de qui va creure que anar per separat era la garantia del contrari”. Pel president, això ha sembrat un desconcert preocupant” i que “es consolidi una certa idea de renúncia”.