Hace algo más de un año, cuando Quim Torra tomó posesión como presidente de la Generalitat después de medio año de interinidad, todos los actores independentistas daban por supuesto que sería un gobierno corto, apenas doce meses para recuperar fuerzas y afrontar un nuevo envite electoral al calor de la sentencia del procés. Ahora, sin embargo, el entusiasmo por el adelanto electoral decrece entre las filas postconvergentes, mientras la maquinaria de ERC se prepara, sin prisa pero sin pausa, para el nuevo escenario que abrirá la sentencia.

Los republicanos escogerán el 15 de septiembre a la nueva dirección del partido, y en noviembre fijaran las líneas estratégicas de la formación en un congreso que definirá el próximo programa electoral, si no se han convocado elecciones antes. Una nueva ejecutiva en la que se confirmará el liderazgo político y moral de Oriol Junqueras, pero se dará paso también formalmente a la nueva generación que lleva un año gestionando el partido con dos nombres clave: Pere Aragonés y Marta Vilalta.

Junqueras abrió el camino al postularse de nuevo para la presidencia republicana, y la primera incógnita fue si Marta Rovira, fugada en Suiza, seguiría siendo su número dos. Finalmente ha sido así, pese a que todos en Esquerra reconocen que la gestión a distancia de la vida interna del partido no se sostiene con Skype. Lluís Salvadó, hombre de la máxima confianza de Junqueras, asumirá la Coordinación Interna para gestionar el día a día del partido como mano derecha de Rovira, una función que ha cumplido hasta ahora Isaac Peraire, con menos peso político que Salvadó en el partido.

Aunque el movimiento más trascendente es la confirmación de Aragonés como sucesor de Junqueras al frente del partido, lo que prefigura su candidatura a la presidencia de la Generalitat en las próximas autonómicas. No es el único que aspira a la candidatura, también lo hace con opciones el presidente del Parlament, Roger Torrent. Y el propio Junqueras ha querido dejar claro desde Lledoners que la reorganización orgánica del partido no determina el candidato a la Generalitat.

Junqueras deja abierta la candidatura

«Ahora estamos presentando la candidatura para la dirección del partido, donde Pere Aragonès tendrá un papel relevante porque es una de las figuras más destacadas del partido, ya habrá tiempo para el resto de cuestiones, porque ahora mismo no hay ninguna convocatoria electoral» advirtió el líder de ERC en declaraciones escritas a la ACN.

Tanto Aragonés como Torrent han activado sus agendas en las últimas semanas. El primero, con una inusual hiperactividad en la presentación de iniciativas del Govern no solo correspondientes a su departamento, como la propuesta de un «sueldo mínimo de referencia» catalán que sustituya al SMI, sino también con la presentación de nuevos medios en Sanidad y emergencias.

Torrent ha intensificado también su actividad, primero con la conferencia de evidente contenido político pronunciada hace un mes en Madrid, una suerte de presentación en sociedad de su fórmula de salida para la crisis catalana. Y esta semana, con un viaje a los campos de refugiados de Grecia que refuerza su perfil más social, tras fotografiarse junto al líder de Open Arms, Oscar Camps, con motivo de la concesión de la medalla del Parlament.

Roger Torrent sería el candidato favorito para una eventual alianza con CatEC, porque Aragonés es visto como demasiado «de derechas» en términos de política económica, sobre todo entre los comunes y la CUP, pero también en algunos sectores de ERC. El vicepresidente de la Generalitat es el socio favorito, sin embargo, para los actuales socios de ERC, JxCat, que ven en Torrent al culpable de que Puigdemont no pudiera ser investido a distancia. Las futuras alianzas electorales jugarán también a favor de uno y otro candidato.

Adelanto electoral

En todo caso Aragonés no ha dejado perder la oportunidad de mantener abierta la puerta a un adelanto electoral para el que Junqueras estará ya más que probablemente inhabilitado por el Tribunal Supremo, aunque en ámbitos independentistas sea anatema reconocer en público esta evidencia. El vicepresidente de la Generalitat ha sido muy claro en las últimas semanas al contradecir a Quim Torra y advertir de que la decisión de adelantar o no las elecciones tras la sentencia no es exclusiva del President, aunque solo él tenga la potestad legal de disolver el Parlament.

Aragonés ha impulsado el debate sobre los presupuestos catalanes, asegurando su firme voluntad de buscar apoyos no sólo en la CUP, sino sobre todo en CatEC e incluso el PSC para sacar a Cataluña del bloqueo en el que vive desde el 1-O, con unos presupuestos prorrogados desde 2017. Pero ha dejado claro también que si no es posible aprobar los presupuestos, el Govern debería ir a elecciones. Unos comicios que según el último CEO Esquerra ganaría de forma más que holgada.

En el conglomerado irregular que forman JxCat, PDeCat y la Crida, por contra, todo son dudas, incluso sobre la eventualidad de un adelanto electoral. Quim Torra ha dejado claro que no tiene ninguna prisa en abandonar la presidencia de la Generalitat, porque nadie cuenta con que vaya a encabezar la candidatura en sustitución de Carles Puigdemont. Pero visto el efecto electoral del ex president en las elecciones europeas del 26M, no son pocos en el espacio posconvergente los que siguen defendiendo una convocatoria al calor de la sentencia del procés que les permita volver a apelar a los sentimientos para mejorar sus escasas expectativas.

Si el calendario es motivo de controversia, la definición del espacio político que ocupan JxCat, PDeCat y la Crida es ya motivo de guerra abierta entre los sectores que aspiran a hacerse con las riendas de este ámbito. Una guerra que librará su primera batalla cuando concluya la consulta interna del PDeCat, el 20 de septiembre. Entonces se decidirá si los tres proyectos se fusionan bajo las siglas de JxCat, pero todavía quedaría por ver quien lidera orgánica y electoralmente el proyecto, con qué programa.