El PP celebrará a partir de este viernes una convención con la que aspira a actualizar su mensaje, resituarse en el escenario político vasco y sobre todo, poner freno a la pérdida de apoyos que arrastra la formación en Euskadi. Hoy los populares que lidera Alfonso Alonso se encuentran en los niveles de representación institucional más bajos de su historia. El contenido de la convención de regeneración comienza ya a conocerse. Una de las comunicaciones que debatirán las bases populares del País Vasco está dedicada a fijar la posición del partido en torno a la convivencia. Una de sus prioridades que marcará el discurso del PP vasco será la lucha para lograr el «aislamiento político» de la izquierda abertzale. Considera que Bildu continúa con la pretensión de «blindar la reputación» de ETA para convertirla en una organización «honorable y respetada» y en una «referencia moral» para futuras generaciones y que eso la inhabilita para ser tratada como un «agente político legítimo».

El PP cuestiona la actitud mantenida por las instituciones vascas para deslegitimar la radicalización que aún pervive en la sociedad vasca. Una cuestión de la que señala que los homenajes y actos de bienvenida a los presos de ETA son su máxima expresión. El PP recuerda en su documento que ETA «ha logrado fascinar a miles jóvenes» hasta el punto de fijar «la escala de valores» de una parte de la sociedad y la juventud. Apunta que lo ha llevado a cabo no sólo a través de sus crímenes sino también de un medido proceso de construcción de un relato público apoyado en instituciones y entidades «conniventes con el terrorismo». Una vez desaparecida ETA, el PP alerta del riesgo de que el entorno radical quiere seguir «fascinando» a futuras generaciones con esa pretensión proteger «la reputación» de ETA.

El PP vasco alerta de los intentos por convertir en «referente moral» a ETA que lleva a cabo la izquierda abertzale

El PP llama a trabajar para evitar ese objetivo. Cree que lo que se ha propuesto la izquierda abertzale no es una «utopía» y está siendo viable también gracias a «la renuncia de las instituciones vascas gobernadas por el nacionalismo a promover un relato que pivote sobre la necesaria parcialidad democrática». El PP considera que aún  hoy la izquierda abertzale «disculpa el asesinato selectivo de hombre, mujeres y niños» y reprocha al resto de formaciones que no exijan a Bildu la condena del terrorismo como «condición imprescindible para que sea tratada como un agente público legítimo».

«Cultura del odio»

La acción política para frenar el proceso de radicalidad se situará en uno de los principales ejes de acción del PP de Alonso que considera una urgencia hacer frente a la «cultura del odio» hacia España y las instituciones del Estado. A ello suma la amenaza que contra la convivencia continúa en la sociedad vasca con actos como los homenajes a ex presos de ETA y que «humillan a las víctimas» y que tienen en la falta de deslegitimación del terrorismo su mayor expresión.

Para el PP vasco el «fondo ideológico» que en su momento sustentó a ETA continúa vigente en determinados colectivos y «en la mayoría de la izquierda abertzale, «que apuntala a día de hoy una estrategia de radicalidad en nuestras calles y plazas». El mayor riesgo es el impacto que esta situación tiene para las futuras generaciones, según detalla en su documento el PP, en el que llama a sus bases a «desactivar» ese ideario radical.

Los ‘populares’ llaman a sus bases a «desactivar» los intentos de Bildu de construir una «verdad pública» dirigida a futuras generaciones

Recuerda que históricamente ETA ha tratado de legitimarse en el ámbito cultural, el social y el político por lo que ahora es «de vital importancia» generar la identificación entre la ciudadanía y una «identidad cultural, social y política que aborrezca el ejercicio ilegítimo de la violencia y a quienes la disculpan, justifican o apoyan». Alerta de los intentos que desde los sectores más complacientes con la trayectoria de ETA para «construir una verdad pública que afecta de lleno a la formación de las nuevas generaciones de vascos». Una verdad pública que «convierta a asesinos en héroes y a poderes públicos en villanos».

Estrategia que los populares creen que está muy «medida» y estudiada y que se basa en elementos como potenciar símbolos que encarnen el pasado y el futuro o la presentación de los miembros de ETA como pilares fundamentales de «la construcción nacional»: «El preso recién salido de prisión llega a su pueblo donde recorre un pasillo conformado por vecinos portando banderas. El pasillo es el primer ejercicio de pleitesía hacia el etarra orgullosos de serlo. Las banderas, el motivo de su supuesto sacrificio y emblema representativo de su misión».