El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, está molesto, enfadado, irritado. El actual escenario político y económico en España le preocupa y culpa de él no sólo al impacto de la tensiones mundiales, las relaciones EEUU-China o la amenaza del Bréxit, sino también, y mucho, a la actitud de la clase política de nuestro país. En un acto celebrado esta mañana en Getxo, su localidad natal, ante empresarios vascos, Garamendi no ha ahorrado críticas a los políticos: «Son un ejemplo lamentable», ha afirmado.

En su opinión, la inestabilidad económica que ahora atraviesa nuestro país es en parte responsabilidad suya por haber destruido «la confianza» en el futuro de la economía nacional, haber instalado un clima de inestabilidad en la sociedad desde hace años, «llevamos cuatro años de elecciones» y haber sido incapaces de cerrar acuerdos que eran urgentes: «Están llamados a alcanzarlos, si no, se les debería caer la cara de vergüenza».

Ha apuntado que el mayor problema ahora se ha instalado en España es precisamente la falta de certezas. Espera que lo que arroje el 10-N sea un escenario que aporte «moderación y estabilidad»: «El mayor problema que tenemos es precisamente ése, la ausencia de seguridad sobre lo que va a pasar». Una situación que se prolonga ya durante demasiado tiempo y que continuará muchos meses.

Garamendi ha señalado que a ello se suman decisiones desacertadas, «como los anuncios mal hechos» por parte de resposables políticos -en referencia a las medidas anunciadas en torno al diesel- o incertidumbres en el ámbito normativo que están llevando a inversores, empresas y consumidores a aplazar sus decisiones en muchos ambitos.

Ha alertado ante la falta de medidas frente al absentismo, la economía sumergida o las pensiones

Ha reconocido que había indicado a su equipo que aplazaran los actos en los que tuviera que participar para después del 23 de septiembre en la confianza de que para entonces ya habría gobierno en España. «Ahora tenemos todos los actos concentrados en plena campaña electoral».

El escenario que ha dibujado es complicado para la economía, subrayando que el crecimiento se ira reduciendo junto a la creación de empleo. Y en ello también influye la inestabilidad: «Si no sabemos si se va cambiar toda o parte de la refora laboral, es normal que muchos empresarios quieran esperar». Ha señalado que pese a ser cierto que se creará empleo en nuestro país, este año serán «50.000 puestos de trabajo menos y 100.000 menos el próximo año». Ha destacado que además la calidad de los empleos también ha variado, frente al 19% de crecimiento el año pasado en la modalidad de contratos indefinidos ahora estos caen un 18%», ha asegurado.

Medidas urgentes

El presidente de la CEOE recueda que España mantiene un nivel de endeudamiento del «98% del PIB», en gran medida deuda extranjera, «y que aunque algunos crean que las deudas no se agan, hay que hacerlo».

Ha solicitado a la clase política que cambie de actitud para facilitar cerrar acuerdos de Estado que son necesarios y urgentes. Ha citado el caso de las pensiones, ante las que se debe buscar una solución mientras la factura -1.800 millones de euros al mes- crece a un ritmo del 3,5%, «y eso no se va a arreglar por subir las cotizaciones a los empresarios, es algo que deben arreglar y liderar ellos en el pacto de Toledo».

Frente a la «falta de resposanbilidad» de los políticos, el empresariado español está demostrando, ha asegurado, que sabe llegar a acuerdos. Garamendi se ha referido a las 5.000 mesas de negociación colectiva que están en marcha en estos momentos «y que seguro que se cerrarán con acuerdos».

Ha cuestionado, sin citar la autoría, algunas de las propuestas electorales que se escucharán en esta campaña y que se traduce en «programas electorales que suponen 30.000 millones más de costes».

Respecto a las prioridades, ha citado la necesidad de dar pasos en la digitalización, en la formación hacia la competitividad, -«un autentico desastre»-, la formación dual de la FP, la innovación, -«llevamos años apostando por llegar al 2% y seguimos en el 1,5% y hay quien incluso habla aún de llegar al 3%»-, el cambio climático o «la reflexión ética, moral» sobre el uso de la información digital.

También ha llamado a poner freno al «fraude del absentismo laboral» al que cada día se apuntan, según Garamendi, 100.000 trabajadores: «Hay incluso absentistas profesionales, una deslealtad para las empresas y para sus compañeros».

En el largo repaso realizado a los problemas que quienes asuman el Gobierno tras el 10-N tendrían que afrontar también se ha referido a la lucha contra «la economía sumergida», en niveles del 22%, según el presidente de la CEOE, muy por encima del 13% de la UE: «Por culpa de la economía sumergida en España se recaudan 100.000 millones de euros menos». Por último, e líder de lo empresarios españoles ha terminado arremetiendo contra el Impuesto de Patrimonio, «un impuesto ideológico» ha dicho, «que no aporta nada y resta competitividad».