La delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, presidirá hoy la única conmemoración del 41 aniversario de la Constitución que tendrá lugar en esta comunidad. Ni la Generalitat ni el Ayuntamiento de Barcelona acostumbran a celebrar una fecha que en los últimos años ha servido para que los independentistas planteen un nuevo reto al Estado proponiendo a sus funcionarios trabajar el 6 de diciembre. Y los responsables de las administraciones local y autonómica llevan años plantando a los delegados del Gobierno, para repetir después el plantón en la celebración de la aprobación de la Carta Magna en las Cortes. Ningún miembro de ERC, los Comunes o Convergencia y sus sucesores ha celebrado la Constitución en la última década.

Este año, sin embargo, la celebración llega en plenas negociaciones para la conformación de un gobierno de coalición PSOE-Podemos con el apoyo de ERC. Y en ese contexto, el acto convocado hoy por Cunillera en la sede del Banco de España servirá para medir la temperatura de las relaciones tanto con Esquerra como con los Comunes. El partido de Ada Colau acostumbra a plantar la celebración de la Carta Magna con tan escrupulosa puntualidad como ERC y JxCat, antes Convergencia, desde que la ex delegada del PP, Llanos de Luna, impulsó esta celebración en Cataluña.

Pero Podemos se ha comprometido explícitamente con Pedro Sánchez a olvidar veleidades nacionalistas para exhibir una lealtad constitucional con el PSOE a cambio de entrar en el próximo Gobierno. Lealtad que pasaría por participar en los actos de la Constitución, en Barcelona o en Madrid. Y tanto PP como Cs estarán muy pendientes de cómo celebra la alcaldesa este día, que suele pasar desapercibido en el calendario político local, por contraste con las celebraciones de la república el 14 de abril.

Más difícil es que Esquerra rompa una tradición de plantones heredada del mismísimo Jordi Pujol. El histórico presidente catalán acudió por última vez a la celebración de las Cortes en 1988, y Pasqual Maragall, primer presidente socialista de la Generalitat, mantuvo la «tradición». José Montilla rompió esa dinámica en 2008, cuando accedió a la presidencia catalana, pero volvió a plantar al Gobierno en 2010, tras la sentencia del Estatut. Después de eso, Artur Mas ocupó la presidencia catalana y ya no se volvió a ver presencia catalana en la celebración de la Carta Magna en Madrid.

Ni con Mónica Terribas

Tampoco en Cataluña, pese al formato escogido el año pasado por Cunillera para «tentar» a los nacionalistas: un debate entre Felipe González y Miquel Roca a cuenta del 40 aniversario de la Constitución, moderado por una de las musas del independentismo, la periodista Mónica Terribas. Una elección que fue contestada en ámbitos constitucionalistas, sin que sirviera para atraer al evento a ningún representante de JxCat, ERC o Podemos, apenas seis meses después de haber protagonizado juntos la moción de censura a Mariano Rajoy.

Cunillera se distanciaba así de la tradición impuesta por Llanos de Luna, con brindis y un breve discurso en la Delegación del Gobierno. Pero el resultado en términos de asistencia fue exactamente el mismo, aunque con más ex altos cargos socialistas entre el público.