El ex consejero de Cultura de la Generalitat de Cataluña condenado por desobediencia en el procés, Santiago Vila, será juzgado por el mismo presunto delito y también por supuesta usurpación de atribuciones judiciales por el traslado y compraventa de bienes del monasterio de Sijena.

La titular del juzgado de instrucción número tres de Huesca ha dictado este viernes el auto de apertura de juicio contra los ex consejeros de Cultura Santi Vila y Lluis Puig, también acusado en la causa del procés y que no pudo ser juzgado por el Tribunal Supremo al encontrarse fugado de la Justicia en Bélgica.

La magistrada ve indicios suficientes contra Vila por los delitos de desobediencia y usurpación de atribuciones judiciales y contra Puig únicamente por el primero de ellos, por lo que acuerda abrir juicio contra ambos. También les pide una fianza de 216.000 euros en el caso de Vila y 88.000 en el caso de Puig para asegurar las posibles responsabilidades que pudieran imponérseles.

Santiago (Santi) Vila fue el ex consejero del Gobierno de Puigdemont que antes se apartó de las intenciones independentistas al margen de la legalidad, dimitiendo antes de que se produjera la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) que él mismo calificó de «despropósito» durante el juicio ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

El origen del caso

En 2015, un juzgado de Huesca declaró nulas de pleno derecho las compraventas de piezas a las monjas de Sijena por parte de la Generalitat de Cataluña entre 1983 y 1992 y por parte del Museo de Arte de Cataluña en 1994. Consideró que la Orden Sanjuanista del Real Monasterio de Sijena seguía siendo el propietario.

Ese mismo año, el mismo juzgado aragonés obligó a ejecutar provisionalmente la sentencia y a trasladar inmediatamente al monasterio 44 piezas del denominado tesoro de Sijena que se encontraban en el museo de Lérida. En 2017, el ex consejero de Cultura Santi Vila dictó una orden por la que no se autorizaba la disgregación de las piezas que restaban en el Museo de Lérida y por tanto no se autorizaba la salida de los 44 bienes al Monasterio de Sijena. De ahí que la Fiscalía le acusara de los dos delitos por los que la jueza decide sentarle en el banquillo.