A las 19 horas arrancaba el cara a cara que más polémica ha levantado estos días dentro del feminismo. Y dos horas antes se esbozaba la cola que se iba a formar frente a la puerta de la librería El Olor de la Lluvia, que minutos después doblaría ya la esquina. El viernes por la tarde en pleno corazón de La Latina, territorio Airbnb, tenía lugar el primero de los Debates Encendidos: a un lado de la mesa la ex diputada autonómica de Podemos y de Más Madrid Clara Serra, experta en cuestiones de género, al otro el youtuber Un Tío Blanco Hetero (en adelante UTBH, en realidad llamado Sergio), abonado a la moda de hablar desde el canal de vídeos a sus más de 250.000 seguidores.

Sergio, que cuando se graba se cubre con una especie de máscara blanca a modo de preservativo gigante, apareció sin disfraz. Moderaba la periodista de Ctxt y activista Nuria Alabao, que días antes defendía el evento en Twitter: «A veces hacemos un feminismo muy reactivo. El consenso social ya está conquistado, pero se están abriendo grietas, la pregunta es si hay que ignorar esas grietas o salir a hacerles frente», escribía.

Más del 80% de los asistentes eran hombres, un ambiente muy alejado de la estética que suele impregnar estos actos en el Triángulo de Lavapiés. «Yo voto a Podemos, pero en esto estoy con UTBH», contaba en la cola Oliver, de Móstoles.

La librería se llenó en un santiamén. Muchos hombres detrás estaban de pie. No iba a ser un terreno de juego favorable a la hermana mayor de las Serra (la menor es portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid), y pronto se vio por qué: el público reía más las gracias a Sergio. «Nunca me he declarado antifeminista», reaccionó éste ante la introducción de Alabao. «Puedo entender que me encasillen así por mis vídeos en Youtube, pero he escrito un libro con una feminista y no me defino así».

Su primera intervención se centró en que «las políticas de género solo valen para uno de los géneros». UTBH citó casos de secuestros de mujeres de Boko Haram en Nigeria, ablaciones o lapidaciones en Irán para asegurar que, cuando se producen las mismas situaciones violentas con hombres, «se invisibilizan desproporcionadamente las víctimas masculinas». El youtuber se trajo apuntados una retahíla de ejemplos que más adelante lo conducirían a un callejón sin salida argumentativo.

«En un supremacismo patriarcal», dijo, «los hombres son responsables de sus miserias. El Ibex 35 está lleno de hombres pero no se nos cuenta que la gran mayoría de los afectados por la miseria son también hombres».

Clara Serra, que en septiembre se bajó del barco de Íñigo Errejón y dimitió como diputada de Más Madrid, empezó pedagógica, nada que ver con los intensos cara a cara que en las postrimerías de la tarde protagonizaría con su interlocutor. «En nuestra sociedad se separan y se dividen roles, estatus, etcétera, porque reconocemos que hay mandatos de género asignados a unas y otras personas. Y estos mandatos generan unos destinos diferentes para ambos sexos». Puso de ejemplo a aquellas chicas a las que llaman «putas» y al niño que prefiere la gimnasia y es «marica». «Defiendo que estos mandatos de género son un problema entre hombres y mujeres».

Serra advirtió del «biologicismo» de su interpelado. «Es evidente, nadie está negando que haya diferencias biológicas. Pero estamos diciendo que no son suficientes para explicar lo que encontramos en la realidad: menos ingenieras y más cuidadoras en escuelas infantiles. Es súper arriesgado sugerir que la biología marca esa diferencia».

La discusión se fue caldeando. «No me considero un esencialista de la biología», respondió UTBH. «Digo que esta ciencia explica una serie de roles, no que nos tenga que condicionar por narices». «Te voy a poner un ejemplo de tus vídeos y tu libro», le soltó Clara Serra. «Según tú los varones tienen un temperamento más agresivo en sociedades grandes. Y citas un blog que explica por qué los hombres son más violentos, basándose en causas internas determinadas en la naturaleza humana. Estas teorías biológicas se pueden desaprender porque han sido socialmente construidas».

Expectación una hora antes del debate: así estaba la cola, que doblaba la esquina.

De acuerdo con la ex diputada, «las leyes feministas suponen avances porque sacan de la causalidad una serie de sucesos como los asesinatos que parecían no tener que ver con el machismo hasta hace 12 años. No solo nos vale para contar víctimas, sino para prevenir».

«Creo que existe el machismo, no soy machista», contestó Un Tío Blanco Hetero. «Mi problema no es tanto eso sino cómo se articula: la ley no admite estas coyunturas, porque toda la violencia contra la pareja es machista». Enumeró varios ejemplos, como el asesinato a una mujer con demencia, otro caso de muerte asistida pactada e incluso el de Ángel Hernández y José María Carrasco. Y recordó que Alfonso Guerra o Carmen Calvo se ausentaron durante la votación de la ley en 2006.

La intensidad subió de tono en la librería. «Creo que en el ámbito de la pareja puede haber o no violencia de género, y fuera de él también. Una agresión sexual a una prostituta para mí lo es», afirmó Clara Serra.

«Creo que cometes errores y dices cosas que no son ciertas, como que la ley deja desprotegidos a hombres, ancianos y niños. Pues que sepas que un tortazo de un tío a otro en un bar está más penado que un tortazo del mismo tío a su mujer», agregó la dirigente. «La mujer que mata al marido o el marido que mata a la mujer, en términos de penas de cárcel te caen los mismos años».

UTBH tomó la palabra. «Mi sensación es que el feminismo no está por visibilizar una serie de casos en España con la complicidad de las instituciones». Habló de «diferencias morfológicas» entre hombres y mujeres, de una naturaleza masculina basada en la «violencia letal». «Es más probable que se cometa un homicidio en parejas gays».

«Madre mía», espetó Serra. » No decimos que no haya maltratados, es que el 95% de las condenas son a hombres. Como problema social, la violencia machista tiene muchísima importancia. Soy la primera que dice que si hay un hombre maltratado hay que abordar su caso desde una perspectiva feminista».

Serra le afeó la noción de «violencia letal»: «Según tú, los hombres matan más porque están más fuertes. Los hombres se suicidan más porque están más fuertes». UTBH concedió que «existe la violencia estructural». A continuación el youtuber expuso una teoría por la que «las mujeres pueden reproducir modelos de conducta asociados a los hombres, como los roles de dominación». Trajo a colación el caso de Lynndie England, que se fotografió en Abu Ghraib (Irak) con detenidos desnudos sometidos a tortura.

«¡Hemos pasado de un biologicista premium a un constructivista del género a niveles insospechados!», se alarmó Serra. «Lo que digo es que una mujer que mata al marido no forma parte de una violencia estructural. Si hubiera mucha más formación de género en la judicatura, si elimináramos las categorías de hombre y mujer, seguiría ocurriendo esa violencia del hombre contra la mujer».

Las posiciones ya estaban en las antípodas. UTBH habló del movimiento Me Too. «Miles de mujeres se sumaron a un movimiento denunciando los acosos. Hasta aquí correcto. Lo problemático eran los juicios sumariales que vinieron después. Se empezaron a colar denuncias por malas citas, experiencias sexuales no satisfactorias», lamentó.

«El feminismo recurre a un argumento arrogante», prosiguió. «Argumento arrogante: las agresiones sexuales se deben a patrones culturales machistas. Yo creo que es la cultura en general la que previene de estas agresiones, y quienes se la saltan son quienes las cometen».

El público de pie en la librería hacia el final del encuentro.

«Es importante que tú, que denuncias los excesos del feminismo, dijeras lo que te parece bien del feminismo», argumentó Clara Serra, que se había leído el libro del contrario y repasado los vídeos. «Criticas unos excesos, vale, pero no me queda claro lo demás: Me Too fue un estallido de denuncias que pusieron de relieve un problema previo. Había una situación de impunidad . Llevaban 20 años calladas. Me parece muy bien que denuncies los excesos, pero ¿niegas el problema de que había un montón de mujeres que durante 20 años no dijeron nada?»

Sergio (UTBH), que habló de la «inconstitucionalidad» de las leyes de género, defendió la tipificación de delitos: «Si no lo hacemos, se establece un eximente, una circunstancia que nos exime de probar un delito». Serra reaccionó rápido: «Dices que cuando una mujer denuncia una agresión, vale como prueba su propia declaración. Esto no es cierto: si haces eso, el juez va a decirte que tiene que haber verosimilitud, pruebas, etcétera». Y le lanzó un dardo: «Afirmas que la presunción de inocencia no existe ya. Es una barbaridad».

El lance final fue de traca:

UTBH: Hay sectores bastante importantes dentro del feminismo que niegan las denuncias falsas.

Clara Serra: ¡Pero si hay mujeres condenadas! Eso no se pueden negar.

UTBH: El otro día me tomaba un vermú y me decían que no existe.

Serra: Yo no digo que no existan, estoy diciendo que las denuncias no representan un problema.

UTBH: Hay un 70% denuncias falsas en casos de robo, ¿y solo 0,00001% en violencia de género?

Serra: Nunca jamás has sacado, ni tú ni nadie, un solo estudio que diga: hay un problema con las denuncias falsas.

El cara a cara se alargó por más de dos horas. En el turno de preguntas, éstas se formularon por escrito y hubo momentos para las risas porque en dos ocasiones ninguno de los protagonistas entendió lo que querían decir. Como esta: Respecto a la realidad desigual que viven los hombres, ¿se pueden tener posiciones de poder y acarrear un coste por ello?

«Esta la pasamos», dijo la moderadora. A lo que el espectador que la había dirigido se manifestó en alto indignado: «¿En serio no la entendéis? La pregunta es mía». La sala estalló en carcajadas.