Si hay en este país una histórica de la lucha por el feminismo esa es Lidia Falcón (Madrid, 1935) y empezó en los años del franquismo, cuando los intentos de «revolución» acaban en detenciones y torturas. Por eso, a estas alturas, no se calla lo que piensa, aunque salten las costuras de lo políticamente correcto y de los nuevos «cosntructos» sociales. No oculta en esta entrevista la división que vive el movimiento feminista ni sus profundas críticas al gran acto central del 8-M, así como el escepticismo que siente hacia el gobierno de coalición, al que niega su condición de izquierda.

«Estoy en contra de estas manifestaciones, de las batucadas, de los tambores», dice, y recuerda, entre otras muchas cosas, que «he criticado al Rey, a la Monarquía, a la iglesia, al ejército, a la OTAN, a los políticos, al gobierno y nadie me ha puesto una querella por delito de odio, pero los trans son intocables». También que «Irene Montero y Pablo Iglesias están a favor de legalizar la prostitución».

La batalla está servida.

Pregunta. -Es el primer 8-M con un gobierno de coalición de izquierdas, ¿se puede esperar algo más de esta fecha?

Respuesta. -No, no se puede esperar nada más, yo, de hecho, espero menos. El movimiento feminista tiene en este momento dos graves disensiones que lo dividen. Una es la regularización o abolición de la prostitución, que es una línea violeta que no queremos traspasar frente al sector abolicionista, y, la otra, los vientres de alquiler, que están relacionados. Es el negocio capitalista que domina el mundo y al que se suma el lobby prostituidor y los vientres de alquiler y eso nos divide absolutamente.

P. -¿Hay un feminismo clásico y otro postmoderno?

R. -Eso no es feminismo. No puede apoyar la mercantilización de los cuerpos de las mujeres ni negocios que se basan en usar los úteros arrebatándoles los niños después. Estamos igual que en la prehistoria, igual que en las tribus de Jehová.

«No tenemos izquierda»

P. -¿La izquierda ha abandonado reivindicaciones tradicionales del feminismo?

R. – ¿Eso es la izquierda?

P. -¿PSOE y Unidas Podemos no son la izquierda?

-Pues entonces no tenemos izquierda. Si eso es la izquierda, eso no es izquierda. La izquierda tiene que posicionarse, saber dónde está. Estamos sumidas en una polémica que dura demasiado tiempo por mantener la unidad, pero según para qué. El primer día que vi esa gran manifestación me pregunté cuánto iba a durar porque eso no es verdad. Durante mucho tiempo me he expresad en contra de ir a la manifestación del 8-M porque estás apoyando al lobby prostituidor…

P. – ¿Y se refiera a…?

R. –A los que defienden la legalización de la prostitución, en el que está metida la ilustre Justa Montero y otras dirigentes, además de lobbys diversos. La mafia de la prostitución tiene dinero para hacer toda clase de campañas y comprar a todo el mundo y organizar publicidades. Tiene ya a su servicio a Alemania y Holanda, que la tienen legalizada y que está siendo desastroso porque son los burdeles del mundo, pero España es el segundo o tercer país consumidor de prostitución y de pornografía.

«La ley de Montero es una chapuza»

P. -Se acaba de aprobar una ley de Libertad sexual que no contempla la prostitución.

R. –Irene Montero, Pablo Iglesias y un sector muy importante de Podemos está por legalizar, por regularizar, la prostitución, aunque, de cuando en cuando Montero asegure que es abolicionista. Con la legalización la prostituta no es una víctima de la violencia, ni del acoso, ni la explotación de los hombres, es una señora que, por lo visto, escoge esto en lugar de ser peluquera. La ley es una chapuza. Es de ese partido populista que ha tenido más en cuenta una ideología confusa que una cuestión técnica de elaboración de un texto legal. Ya no está en las manifestaciones tocando el tambor. Sería bueno demostrar que trabajamos bien, que estamos preparadas y que sabemos lo que hacemos. Estamos disgustadas con un ministerio que, además, no debería llamarse de igualad sino de la Mujer.

P. –¿Pronunciar la palabra mujer comienza a ser mal visto?

R. –Ya no somos mujeres, solo somos género, pero los hombres le dan las bofetadas a las mujeres, no al género. Este constructo lingüístico ha sido desastroso. Está demoliendo el feminismo. Toda esta corriente de la diversidad sexual está borrando los términos clásicos, antropológicos: hombre y mujer, padre y madre… vamos a ser progenitores gestantes y no gestantes. Ahora toca comportarse con seriedad. Estoy en contra de estas manifestaciones de las batucadas, de los tambores, de comer, cenar y disfrazarse porque el 8 de marzo es una fecha luctuosa, terrible.

P. –¿Qué les pasa con la ley de transexualidad? Ese ha sido el motivo de su expulsión de IU, no?

R. – No he querido bucear en los motivos profundos de los dirigentes de IU, pero son antifeministas y nosotros les estorbábamos.

«Los trans son intocables y están dominando un sector del movimiento feminista»

P. –¿Por qué se oponen a la proposición de ley trans de Unidas Podemos o a la que ha anunciado Montero que llevará antes del verano?

R. –Porque es espantosa. En su primera línea defiende la “autodeterminación de género”, esto es, que no tenemos sexo designado al nacer. El género es otro constructo inventado que borra las categorías marxistas, la lucha de clases. El término género es de la secta universitaria, de las profesoras, del cretinismo universitario. Todo de lo que ellas no hablan no elaboran o no discuten no tiene importancia y son las que dirigen ahora el movimiento feminista. En esa Ley, un niño de cuatro años puede determinar su género y si el padre o la madre no lo aceptan, se le pondrá al niño un defensor judicial. Y los que opinamos en contra somos tránsfobas y cometemos un delito de odio. He criticado al Rey, a la Monarquía, a la iglesia, al ejército, a la OTAN, a los políticos, al gobierno y nadie me ha puesto una querella por delito de odio, pero los trans sí, son son intocables y están dominando un sector del movimiento feminista.

P. –¿De dónde sacan esa fuerza que les atribuye?

R. –Suponemos que del capital. Detrás hay negocios de cambio de sexo en los que están mutilando a la gente. El consentimiento informado lo van a presentar los niños a los 9 años, y a esa edad les van a dar bloqueadores de hormonas que les pueden provocar disminución de masa ósea, alopecias y, por supuesto, trastornos psíquicos. Alguna distopía mental tiene quien está tan desesperado con su propio cuerpo, dispuesto, incluso, a mutilarse.

P.- ¿No cree que hay personas que realmente sienten que nacieron en un cuerpo equivocado?

R. –Hay muchas enfermedades mentales.

«La transexualidad es una enfermedad mental»

P. -¿Dice que la transexualidad es una enfermedad mental?

R. –Naturalmente. Hasta hace dos días la OMS calificaba así a disforia de género. No sólo hay que curar el cáncer, también a quien tiene estas distofias mentales, esos problemas de aceptación de sí mismo. Ya hay asociaciones de arrepentidos.

P. –Dijo que los gays «nunca han sido nuestros aliados», ¿lo mantiene?

R. –  No lo han sido nunca. Nosotras los hemos defendido y ¿dónde están ellos los 25 de noviembre, que es el día de violencia contra la mujer, y el 8 de marzo? El único que fue muy correcto siempre fue Pedro Zerolo, que dijo que había que darle las gracias al movimiento feminista. Y ahora los homosexuales se quieren casar y hay que fabricar niños en la barriga de las mujeres porque ni siquiera los adoptan.

P. -¿Qué opina de protestas como las de Femen?

R. – Muy simpáticas. Las conozco. Por otro lado irrelevantes, porque ellas lo que consiguen es una portada y con eso no se hace nada, tampoco con las manifestaciones del 8-M. Llevamos 40 años con una pancarta en la calle. Nosotros nos constituímos en partido porque queríamos tener influencia política. El que tiene el poder es el que firma el BOE. Si el movimiento feminista nos hubiera apoyado cuando me presenté a las elecciones, los 52 escaños de Vox serían nuestros, pero el movimiento feminista es de profesión ‘sus manifestaciones’.

El movimiento feminista es de profesión sus manifestaciones»

P. -¿Sólo se puede ser feminista si se es de izquierdas?

R. –Sí, sí claro, naturalmente. Es que hay unas líneas violetas, como el derecho al aborto, irrenunciables, y la derecha no lo aceptará nunca por su influencia vaticana.

P. -¿Qué siente cuando oye el término feminazi?

R. –Se ha puesto de moda a través de las organizaciones de hombres que se sienten maltratados. Ya se sabe que nosotros matamos muchos hombres y muchos niños. Los insultamos, los perseguimos y los violamos, como dijo Ortega Smith sobre las 13 rosas. Pero que el fascismo esté en contra nuestra, pues bueno, lo duro es que sea dentro de tu propia trinchera, de tu propia gente, que te persiga y diga las cosas que está diciendo Alberto Garzón de nosotras.

P. -¿Quién se ha apropiado del 8-M?

R. –Se han apropiado los anticapitalistas, los troskistas, con la Justa Montero al frente, que también es una veterana. Y también el sector LGTBi, queer, con los trans y, naturalmente, las industrias que van alrededor de todas las demandas feministas, porque una de las cosas que se dice poco es que el aborto es España se practica en clínicas privadas.

P. -¿Se hace negocio con el aborto?

R. –Claro, lo convirtieron en un negocio. El capital convirtió a El Che en una camiseta.