En marzo de 2013, cuando el gobierno de Artur Mas empezaba a coquetear con la independencia como antídoto al 15M, un grupo de reputados economistas catalanes se erigió en think tank de lo que después conoceríamos como el procés independentista. En primera línea, el economista Jordi Galí, presentó el Colectivo Wilson como una «reacción de indignación ante muchas afirmaciones sobre las consecuencias de la independencia», que según ellos iban desde «las mentiras sin fundamento» hasta «las afirmaciones catastrofistas». Lo hizo ante el auditorio repleto del Circulo de Economía de Barcelona, acompañado entre otros por Xavier Sala Martín, Clara Ponsatí -ex consellera huida a Escocia y ahora eurodiputada por JxCat- o Carles Boix, para defender que la independencia no sólo no pondría en cuestión la estabilidad económica, sino que sería el auténtico espaldarazo que los catalanes necesitaban, por la vía de acabar con el déficit fiscal.

Tras el referéndum del 1-O y la posterior fuga de empresas el Colectiu Wilson entró en un clamoroso silencio. Pero dos años después su líder ha sido premiado por el Govern de Quim Torra con la Creu Sant Jordi por «el conjunto de sus contribuciones a la macroeconomía, en especial por el análisis de la política monetaria en las economías industrializadas, la identificación y los efectos de los choques tecnológicos y la estimación de las reglas de la política fiscal en los países de la zona euro». La argumentación del galardón no menciona su apoyo a la independencia, pero sí el doctorado en el MIT que le catapultó como portavoz del Colectiu Wilson.

El suyo es solo uno de los 30 nombres premiados, en la que presumiblemente será la última edición que entregue Torra, y que la portavoz Meritxell Budó ha destacado por ser una «representación paritaria» en cuanto al género y la distribución territorial de profesionales catalanes de todos los ámbitos. Entre el listado destaca también la piloto Laia Sanz, los hermanos Roca o la historiadora francesa Martina Camiade, impulsora del proyecto de investigación de la Cataluña carolingia promovido por el Institut d’Estudis Catalans (IEC) en Perpiñán.

3 millones para el INH

Nada que ver, sin embargo, con el controvertido Institut Nova Historia (INH) liderado por Jordi Bilbeny y famoso por sostener que Cristóbal Colón, Miguel de Cervantes, William Shakespeare, Santa Teresa de Ávila o Erasmo de Rotterdam eran en realidad catalanes. Un instituto prolijamente regado por subvenciones públicas, tal como ha publicado The Guardian, que recoge una respuesta parlamentaria del vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés, en la que reconoce que la Generalitat ha pagado al INH tres millones de euros en ayudas desde 2012.

No ha sido la única fuente de ingresos públicos del Instituto, que también se ha beneficiado de su colaboración con la televisión pública catalana. TV3 ha emitido en seis ocasiones reportajes elaborados en base a las teorías del INH sobre la catalanidad de diversos personajes famosos, unos trabajos por los que el Instituto ha recibido 184.000 euros en concepto de derechos, según ha reconocido la presidenta de la Corporación Catalana de Medios de Comunicación, Núria Llorach.