La Junta de Castilla y León se ha dirigido al Gobierno central y a la Conferencia Episcopal para aconsejar la suspensión de los distintos actos religiosos durante Semana Santa con el fin de contener la pandemia del coronavirus.

Así lo ha anunciado el vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, durante su comparecencia ante los medios en la que ha dado a conocer nuevas medidas de contención puestas en marcha desde el Ejecutivo autonómico, fundamentalmente en la provincia de Burgos, donde la suspensión de la actividad docente se ha extendido a la capital, cuando este miércoles se ceñía exclusivamente a Miranda de Ebro, Pancorbo y Treviño.

En el caso de la Semana Santa, Igea, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha explicado que desde la Junta se han dirigido por escrito tanto al Gobierno como a la Conferencia Episcopal al objeto de aconsejar la suspensión de todos los actos «ante el evidente riesgo de transmisión del virus».

Conscientes de la repercusión que una medida así tendrá no sólo desde el punto de vista económico en Castilla y León, cifrada en pérdidas de más de 60 millones de euros, sino también social y moral, el político ha justificado la adopción de la misma en la necesidad de evitar el colapso del sistema sanitario.

«Somos conscientes de que se trata de medidas «duras y desagradables», ha reconocido Igea, quien, sin embargo, apela a la responsabilidad del Gobierno regional pues, como así ha advertido, lo verdaderamente importante «es la salud y la vida de las personas, y de esa responsabilidad no se va a abdicar».