Una operaria transporta un ataúd con un fallecido por coronavirus para proceder a su incineración, en Galicia. EFE Brais Lorenzo

Comunicación y Medios | Política

La tragedia censurada

Los fotoperiodistas quieren acceder a instalaciones como hospitales o morgues a hacer fotos que reclaman para la información y la Historia.

Todos nos estamos enfrentando a algo que no habíamos vivido antes. Los medios de comunicación en su función de control de la acción gubernamental siguen al detalle los movimientos de los gobiernos central y autonómico. Este ejercicio quedó claro esta semana cuando los medios exigieron cambios en la manera en que se llevan a cabo las ruedas de prensa a distancia. Los redactores quieren preguntar directamente, no con intermediación. 

Si esto quieren los plumillas, los fotógrafos quieren otra: poder estar en la noticia. A diferencia de otros países como Italia o Francia los fotoreporteros no pueden acceder a aquellos lugares donde se están produciendo las noticias como los hospitales, morgues y UCIs. “Allí no sólo está la noticia, está la Historia”, explica a El Independiente un fotoreportero extranjero de una agencia internacional que opera en España y que prefiere mantener el anonimato. No quiere que se le cierren más puertas.  

¿Qué fotos quieren? “Las fotos que se tienen que hacer: dentro de hospitales, dentro de la UCI. En Italia, en Bélgica y en Francia se hacen fotos que nosotros no podemos. Tienen accesos que nosotros no tenemos en España. Hay un material fotográfico en Italia, desde hace semanas, que sale de tener un acceso que a mi me parece normal para enseñar lo que pasa. No únicamente con fotos distribuidas por una Comunidad o por el Gobierno u otra entidad”, asegura el periodista gráfico.

En estos momentos la mayoría de los medios usan la fotos que dan las autoridades. Pone de ejemplo Ifema. “Tenemos material gráfico de Ifema, lo distribuye la Comunidad de Madrid. Los tres fotógrafos que trabajan para ellos hacen un buen material, son serios y tienen talento. Pero para nosotros es muy insatisfactorio no tener nuestra propias fotos. Y hay un problema legal, esas fotos no son nuestras de cara a distribuirlas”, explica.

El fotógrafo de la agencia internacional considera que se debe de hacer un panel de medios para que tengan acceso a los hospitales. “No me importa qué hospital, asegura, yo pido para uno, pero me puedo ir al que me digan”, asegura. Su planteamiento quiere alejarse de cualquier concepción morbosa: «Queremos entrar como profesionales con el equipamiento de protección, respetando la intimidad de los enfermos y el trabajo de los sanitarios, para dar nuestro propio testimonio de la Historia”.

Un tren de alta velocidad francés medicalizado para trasportar enfermos de COVID- 19. EFE/EPA/THOMAS SAMSON 

Algunos medios sí han podido acceder a Ifema. Pedro Armestre fotografió el recinto para El País. El fotógrafo defiende el acceso de los medios a las instalaciones, pero con matices. “No puedes meter a cualquiera en un hospital, en Ifema te visten ellos, te desvisten ellos y tardas como 20 minutos en salir, hasta te limpian el equipo. Si tienes que dejar pasar todos los días a cinco o seis tíos tendrías que dedicar una serie de esfuerzos físicos y materiales, que no hay: guantes, traje, mascarillas…”, explica el fotógrafo.

Cuando una foto hace daño o molesta es porque remueve a la gente

Armestre trabajó en Ifema con total libertad, aunque asegura que ahora se aplica cierta autocensura “por lo que te pueda ocurrir». «Es muy curioso, se ven imágenes de un niño sirio ensangrentado en Alepo y nadie trata al fotógrafo como un demente, la gente se sensibiliza con el sufrimiento del niño. Pero en España u otros países desarrollados, sacas la cara de alguien y en vez de valorar la situación el fotógrafo se convierte en el enemigo público número uno. Cuando una foto hace daño o molesta es porque remueve a la gente”, considera. 

La foto del Palacio de Hielo

Si una foto nos puede remover en esta crisis esa es la del Palacio de Hielo. Pocas personas han visto la morgue, cuesta imaginarse una instalación que habitualmente está llena de niños patinando repleta de féretros con muertos. La instalación está cerrada y hay controles de móviles para evitar que salga la foto del recinto. Sólo sabemos cómo es por dentro por testigos.

Una cosa son los números, pero cuando ves allí los féretros te haces consciente de la magnitud de la tragedia que estamos viviendo

El párroco Vicente Esplugues, que ha ido a dar un responso por las almas de los muertos, describe el impacto que tuvo en él: “Es como una nevera. Cuando entré se me pusieron los ojos llorosos porque no es una pantalla como lo que ves por el telediario, sino que son tus ojos los que te hacen consciente de la magnitud de la tragedia. Una cosa son los números, pero cuando ves allí los féretros te haces consciente de la magnitud de la tragedia que estamos viviendo”, mantiene el religioso. 

Un enfermo de COVID-19 en un hospital en Milán. EFE/EPA/Andrea Fasani

Esa imagen es la quieren los fotoperiodistas, la reclaman por la información y para la Historia. “Sí, nos gustaría acceder. Es una foto que debería hacerse, porque no es por morbo, yo creo que es un hecho objetivo, hay centenares de muertos. Esto es un hecho relevante, no se debe ver como un trabajo de paparazzi, es para informar, la gente tiene el derecho de ver lo que pasa en los hospitales y las morgues de su propio país”, asegura el fotoperiodista de la agencia internacional. 

“Yo sacaría esa foto”, asegura Pedro Armestre. “Primero la haría, luego decidiría de qué manera la saco, cuándo y cómo. Si el Palacio de Hielo es la morgue deberíamos ver la morgue. Cuando se estrella un avión militar y traen 50 féretros y vamos y los fotografiamos en Torrejón, ¿qué diferencia hay? Unos estaban en una misión y los otros por una pandemia que está amenazando a todo el mundo”, concluye. 

El fotoreportero extranjero entiende que haya límites: «No se puede hacer un circo mediático”. Su propuesta para determinados puntos calientes y sensibles como Ifema y el Palacio de Hielo es “un panel de medios y agencias, como EFE, y las agencias internacionales para que podamos dar esa información de lo que pasa en España. Nosotros hacemos una cobertura planetaria. Esta es una crisis internacional y es importante que tengamos una imagen de cómo cada país aborda el problema y lucha contra la pandemia”. 

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