Empieza el Ramadán más excepcional jamás vivido en el mundo musulmán. Las mezquitas están cerradas, no habrá reuniones al final del ayuno diario, y la llamada a la oración (adhan) ha cambiado: «Alá es el más grande/ Declaro que no hay más Dios que Alá/ Declaro que Muhamad es el enviado de Alá/ Rezad en vuestras casas». Antes decía: Venid al rezo. Ahora los 1.800 millones que hay en el mundo están convocados a la oración en privado. Por primera vez en la Historia de la segunda religión con más fieles del planeta.

La Meca, ciudad santa del islam, está cerrada a la peregrinación. También Medina. Las dos está en Arabia Saudí, el país del Golfo Pérsico más afectado con más de 10.000 positivos y más de un centenar de fallecidos. El consejo de los ulemas ha pedido a los fieles que «eviten las reuniones» para contener los contagios.

La Kaaba, que habitualmente está rodeada por miles de fieles que la rodean en sentido contrario a las agujas del reloj, aparece desierta, como lo está la mezquita de Al Aqsa en Jerusalén.

Esta pandemia lo cambia todo y afecta también al componente emocional. Ha obligado a modificar las prácticas religiosas», señala Haizam Amirah

«Esta pandemia lo cambia todo y afecta también al componente emocional. Ha obligado a modificar las prácticas religiosas. En Arabia Saudí se ha suspendido la omra, el peregrinaje menor, pero el haj (mayor, una vez en la vida) se suspenderá también. Los lugares de culto están cerrados en gran parte del mundo. El Ramadán arrancará con la prohibición de rupturas de ayuda comunitarias», señala Haizam Amirah Fernández, investigador principal del Real Instituto Elcano.

En Indonesia también se ha prohibido el mudik, la vuelta a casa de decenas de millones de personas para celebrar el fin del Ramadán, el Eid al Fitr.

El mes más sagrado de los musulmanes está marcado por el ayuno, por el iftar (ruptura del ayuno) en grupo y el rezo en la mezquitas. Solo están abiertos los templos en Indonesia y en Pakistán, aunque han de respetarse las normas de higiene y respetarse la distancia de seguridad. Ni siquiera en las guerras mundiales los musulmanes han tenido que renunciar al culto en las mezquitas. Algunos lo harán online.

Calendario lunar

El Ramadán (noveno mes en el calendario lunar musulmán) coincide con el momento en que Mahoma recibió su primera revelación del Corán, el libro sagrado del islam. El inicio del Ramadán, que en unos países ha sido este jueves y para otros el viernes, está marcado por el avistamiento de la luna nueva. Por eso son comunes las imágenes esos días de musulmanes con telescopios. Dura 29 o 30 días.

Los musulmanes guardan el ayuno mientras luce el sol para acercarse a Alá. Es obligatorio para todos los musulmanes que hayan superado la pubertad, salvo a ancianos, embarazadas y enfermos. Es un momento para la reflexión, el rezo y la familia. Tras el fin del ayuno los fieles se congregan en las mezquitas para el rezo (tarawih). Ahora no será posible, ni ese rezo en común ni la comida con familia y amigos.

«Es algo nunca visto. No podremos romper el ayuno en la mezquita. No podremos realizar actividades en comunidad. Hemos de tomarlo con resignación y paciencia. Ahora lo que nos preocupa es la salud», explica Kamel Mekhelef, presidente de la Asociación de Musulmanes en Córdoba. Lo que más lamenta el argelino Kamel Mekhlef, que lleva 30 años en España, es que no podrán llevar comida a muchos necesitados, como suele hacerse en Ramadán. Son las llamadas mawaed al rahman o mesas de misericordia.

Hemos de tomarlo con resignación y paciencia. Ahora lo que nos preocupa es la salud», dice Kamel Mekhlef, presidente de la Asociación de Musulmanes de Córdoba

En su casa todos cumplen el Ramadán. Tiene tres hijos de 22, 21 y 16 años, que llevan ayunando desde la pubertad. En Córdoba cumplir el Ramadán en agosto se hace muy duro. «Este año tenemos suerte, es en abril», apunta Kamel Mekhlef. En Córdoba, la que fuera gran capital de Al Andalus, viven unos 4.500 musulmanes en la actualidad.

En España se calcula que hay unos dos millones de fieles del islam. El viernes pasado, hubo una concentración pública en El Vendrell, en Tarragona, de unas 50 personas que habrían acudido a la llamada a la oración de un imán local. El alcalde de El Vendrell, Kenneth Martínez, calificó de «grave» esta ruptura del confinamiento, pero alertó de que no podrían servir estos hechos para alentar «discursos que atentan contra la convivencia y el respeto».

‘Iftar’ virtual

Al cierre de mezquitas desde las emblemática de Arabia Saudí hasta las palestinas, hay que sumar el toque de queda que rige en muchos países como Egipto. Turquía se ha resistido para que la economía no sufra más daños aún pero el Ramadán arranca con cuatro días de confinamiento.

Algunas asociaciones musulmanas han buscado opciones alternativas. El Consejo Musulmán del Reino Unido ha alentado a los fieles a celebrar iftars (ruptura del ayuno) virtuales. Unos miles de creyentes se han sumado a una oración virtual organizada a través de Zoom a través del Ramadan Tent Project, según informa The Guardian.

Incluso se pueden mantener debates en pequeños grupos. «Aunque estemos en cuarentena, no tenemos por qué pasar el Ramadán solos», decía Rohma Ahmed, una portavoz del proyecto al diario británico.

En España, la Casa Árabe de Madrid realiza una serie de actividades culturales online y también invita a los musulmanes compartir su experiencia del iftar de forma virtual con el hashtag #Ramadánencasa.

No hay indicaciones en el Corán para casos de pandemia. Tampoco en la Biblia. El culto en las iglesias tampoco es posible. Esta Semana Santa hemos visto esas imágenes insólitas del Papa frente a una Plaza de San Pedro vacía.

El imán Faek Thyabat, de la mezquita Bab Al Rayan, interpreta un hadith en el que se dice cómo «si sabes que hay una plaga en un lugar, no vayas. Si ocurre en el lugar donde estás, no te vayas… Igual que los musulmanes que comen ajo o cebolla no deben acudir a la mezquita para no molestar a los fieles, es fácil concluir que no se puede ir a la mezquita si hay riesgo de contagiar a otros».

Hay excepciones como Pakistán. El gobierno ha instado a los clérigos a que cumplan determinadas condiciones, como que los fieles acudan con mascarillas, y guarden una distancia de al menos dos metros entre ellos. Han de quitar las alfombras y no permitir el acceso a ancianos ni niños.

De una manera nunca antes imaginada, los musulmanes pedirán estos días fuerza para vencer a la pandemia. Ramadán mubarak.