El plan de desconfinamiento del Gobierno ha conseguido el rechazo prácticamente unánime de los gobiernos autonómicos en uno de sus elementos básicos. La propuesta de las provincias como medida territorial para definir las fases de la desescalada en función de los resultados epidemiológicos. El conseller de la Interior catalán, Miquel Buch, ha sido uno de los más duros al acusar al Gobierno de haber pensado un plan «para defender la unidad del Estado» en vez de las personas. Aunque también presidentes autonómicos socialistas como Ximo Puig han criticado una opción que no tiene en cuenta las áreas sanitarias definidas por cada autonomía.

«Ayer deciden actuar por fin de forma diferente en función de territorio» concedía la portavoz de la Generalitat, Meritxell Budó, este miércoles. Pero el Gobierno «se vuelve a equivocar al fijar la provincia como unidad básica» ha lamentado, «no responden a criterios funcionales ni sanitarios». Por ello, Budó ha insistido en el plan aprobado por el Govern, que Quim Torra remitió al Gobierno el pasado sábado, y sobre el que «todavía no hemos tenido respuesta», para que el Ministerio de Sanidad asuma ese plan, y su propuesta de desescalada en base a áreas de salud para Cataluña.

Budó ha criticado además que el plan gubernamental no recoja de dónde van a salir los medios para realizar el control epidemológico de la población que debe acompañar al desconfinamiento. «Coordinación y cooperación no es enviar unos datos y que el Estado decida lo que podemos y no podemos hacer» ha concluido la consellera de Salud, Alba Vergés.

En un tono más conciliador, el socialista Ximo Puig, por su parte, ha anunciado que hará llegar a Pedro Sánchez «una contraoferta para que sea Sanidad el ámbito en torno al cual gire la desescalada». Puig ha explicado que el marco territorial idóneo para su Gobierno «es el departamento de Sanidad, porque la diversidad de casos es enorme. Desde la buena voluntad y una mirada abierta vayamos a contribuir a aportar soluciones para una desescalada con los menores riesgos posibles» ha concluido

Erkoreka lamenta el «pluriprovincianismo»

El portavoz del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka, se ha mostrado «sorprendido» por que el Ejecutivo central haya fijado fases por provincia cuando estos niveles institucionales no tienen competencias en salud. «Me ha sorprendido esta irrupción del pluriprovincialismo, cuando pensábamos que teníamos en Madrid un gobierno que había preconizado la plurinacionalidad como principio inspirador de estructura del estado», ha ironizado.

Erkoreka ha añadido que le llama la atención el hecho de que la provincia es el único nivel que no tiene competencias en materia de salud y sanidad en Euskadi. El protagonismo sanitario de las provincias es «nulo» en País Vasco, ha insistido.

El presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, ve «algunas luces» pero «muchas sombras» en el plan del Gobierno, que ha coincidido con el lamento de la Generlaitat en el sentido de que «no ha sido negociado ni mucho menos consensuado con las comunidades autónomas y, desde luego, Galicia no lo puede avalar porque tiene serias lagunas de eficacia», ha reprochado el jefe del Ejecutivo gallego.

Nuñez Feijóo ha coincidido con Budó en conceder al Gobierno que por lo menos ahora las autonomías cuentan con un plan motivado y con argumentos científicos. Pero ha sido igualmente crítico con el hecho de que se haya fijado como unidad para la desescalada las provincias y ha vuelto a insistir en que en Galicia la medida debería ser el área sanitaria.

Feijóo, contra las fronteras provinciales

El presidente de la Xunta ha recordado que esta cuestión ya se trasladó al Gobierno antes de la presentación del documento de la desescalada y ha cuestionado además la decisión de «extender hasta junio» las limitaciones de movilidad entre provincias, puesto que, a su manera de ver, «no tiene ninguna justificación sanitaria ni epidemiológica» dividir algunos pueblos en dos porque administrativamente pertenecen a dos provincias distintas.

El plan estatal tampoco contempla un tratamiento para el mundo rural, por lo que no está, entiende, adaptado a la realidad gallega ni tampoco el hecho de que en Galicia haya decenas de municipios sin ningún contagiado desde hace días y que podrían pasar directamente a la tercera fase. Feijoó critica el criterio para abrir guarderías en función de «que los padres tengan trabajo o no» y la división de franjas de edad a partir de los 65 años.

Por todo ello, ha pedido al Gobierno que cuente con las autonomías para «repensar» el plan de desescalada, pues, ha observado, «es necesario y estamos a tiempo de solventar las incógnitas» porque «Galicia no lo puede avalar porque tiene serias lagunas de eficacia y de utilidad».