Política

El departamento de Historia de la UPV 'rescata' a Llera tras el veto de sus compañeros

Apoya por unanimidad al catedrático de Ciencia Política en su demanda por ser reconocido profesor emérito y que no apoyaron los integrantes de su departamento. Llera aseguró que "no me pudieron marta ni echar, ahora ésta es la venganza"

El catedrátivo de Ciencia Política por la UPV y director del 'Euskobarómetro', Francisco Llera.

El catedrátivo de Ciencia Política por la UPV y director del 'Euskobarómetro', Francisco Llera.

El departamento de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco (UPV) ha apoyado por unanimidad ‘rescatar’ el catedrático de Ciencias Política, Francisco Llera, y apoyar la solicitud para su reconocimiento como profesor emérito que sus compañeros de departamento no respaldaron. Quien fue fundador del departamento y director del Euskobarómetro -que impulsa desde 1995- ha solicitado poder prolongar, una vez cumplidos los 70 años, otros cinco años su actividad docente e investigadora en calidad de profesor emérito. Para que dirección de la UPV aprobara su solicitud necesitaba el apoyo mayoritario de sus 15 compañeros de departamento pero tan sólo logró 1 voto a favor, dos en contra y 12 abstenciones. Sin el visto bueno de su departamento, la rectora de la UPV ya le avanzó que no podría autorizar su condición de profesor emérito y que debería dejar la Universidad 45 años después.

La movilización de cientos de catedráticos, decenas de departamento universitarios de toda España y la remisión de cartas a la rectora para que apoyará la solicitud de Llera precipitó que otros compañeros de la UPV salieran en su apoyo. Así, el departamento de Historia Contemporánea de la UPV, que dirige Mikel Urquijo, y al que pertenece, entre otros, el exrector de la UPV, Manuel Montero, ofreció su apoyo y ha respaldado la petición de Llera. Ahora, deberá adecuar de algún modo su proyecto investigador para los próximos años al departamento de Historia pero cumplirá con el requisito que le negaron en el departamento que él mismo dirigía. Ahora corresponderá a la rectora de la Universidad, Nekane Balluerka, tomar la decisión. Desde el vicerrectorado ya le han comunicado que se ha aceptado la nueva propuesta que se incluirá al expediente que deberá debatir y votar en las próximas semanas en el seno de la comisión de profesorado universitario y el rectorado.

Se da la circunstancia de que hace años el propio Llera salió al rescate de una catedrática de lingüística que solicitó el reconocimiento como profesora emérita pero no obtuvo el apoyo de su departamento. Finalmente, el departamento de Ciencia Política sí lo hizo y logró el requisito para su reconocimiento académico. Tras el apoyo logrado por el departamento de Historia, Llera se muestra muy agradecido y reconoce que se siente abrumado por el apoyo que ha recibido a lo largo de los últimos días, «ha sido un movimiento muy importante y emocionante de solidaridad».

En declaraciones ‘El Independiente’, Llera, que ha tenido que ejercer durante muchos años bajo la amenaza y presión de ETA y su entorno, aseguró en abril pasado que detrás de la falta de apoyo de su departamento existen “razones políticas” y no académicas. Apuntó que en los últimos años se ha sentido “completamente aislado” y desplazado, sin que contaran con él. Son los ‘rescoldos’ de los años más duros de la amenaza de nacionalismo más radical, aseguró; “No me pudieron matar ni echar y ahora ésta es la venganza”.

En su defensa salió en primer lugar un nutrido grupo de profesoras y profesoras universitarias de toda España que suscribió una carta dirigida a la rectora Nekane Balluerka para que accediera a reconocer la condición de profesor emérito de Llera. Los 201 docentes universitarios le recuerdan su larga trayectoria como especialista en Ciencia Política, su participación en los principales organismos de Sociología y Ciencia Política y su aportación universitaria durante cuatro décadas.

Llera estuvo señalado “en los llamados papeles de ETA”, destacaban en la misiva. Recuerdan a Balluerka que ejerció su labor académica mientras era “señalado y acosado por medios de comunicación controlados por el nacionalismo, apartado de la docencia por el rectorado y tuvo que salir del País Vasco con su familia y vivir con escolta durante más de una década”. La carta concluía afirmando pese a todo ello, Llera “siguió desempeñando su labor al servicio de la universidad y la sociedad”. Solicitan a la rectora “el reconocimiento debido” al profesor y que el rechazo a concederle la condición de profesor emérito no se vea “excusado en una falta de quorum o estricta aritmética”.     

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