La ira corre más rápido que la pólvora por las ciudades de Estados Unidos. Decenas de miles de personas se han saltado el toque de queda para protestar contra los abusos cometidos por cuatro agentes blancos contra el afroamericano George Floyd, de 46 años, que terminó muriendo en un hospital de Minneapolis (Minnesota). La policía ha pasado a la acción esta madrugada en varias ciudades donde se ha impuesto el tope de queda, como Minneapolis, Los Angeles, Chicago, Atlanta, Denver, Filadelfia, Pittsburgh, Seattle, Miami, Cleveland, Columbus, Portland, Milwaukee y Salt Lake City. En nueve ciudades se ha desplegado la Guardia Nacional.

En el centro de Minneapolis, ha muerto una persona en un tiroteo. «Ya basta», ha dicho el jefe de la policía. El presidente de EEUU, Donald Trump, ha ofrecido desplegar el Ejército, pero de momento el gobernador Tim Walz no lo ha requerido. Otra persona ha fallecido en Indiannapolis.

Miles de ciudadanos de Minneapolis llevan desde el lunes por la noche saliendo a las calles al grito de «no puedo respirar«, lo que decía George Floyd en sus últimos minutos de vida. En las manifestaciones en la principal ciudad de Minnesota no solo hay afroamericanos, también muchos jóvenes blancos. Un 20% de la población de Minneapolis es afroamericana.

Durante la jornada del sábado muchos ciudadanos salieron a limpiar los destrozos de la noche anterior. Querían demostrar que son minoría los vándalos, pero el daño es mayúsculo. Incluso hay autoridades que apuntan a grupos de fuera del estado como responsables de los disturbios.

Para el presidente Donald Trump son «antifascistas y radicales de izquierda». Ve a los vándalos pero no a quienes denuncian una brutalidad policial contra los afroamericanos que viene de lejos, al igual que el racismo, que no se superó con la abolición de la esclavitud. El movimiento Black lives matters (Las vidas de los negros importan) surgió en 2014 con la muerte de Michael Brown y poco parece haber cambiado.

Las escenas de coches de policías incendiados, carreteras bloqueadas, ventanas apedreadas se han visto por ciudades como Atlanta, Chicago, Louisville, Denver, Miami y Milwaukee. Los policías han intentado dispersar a los manifestantes con gas lacrimógeno o gas pimienta y balas de goma.

En Minnesota y St Paul el gobernador, Tim Walz, ha ordenado la movilización de la Guardia Nacional, que también ha sido desplegada en Georgia, Kentucky, Wisconsin, Colorado, Ohio, Tennessee y Utah, según informa The Washington Post. En Los Angeles aún se resisten a desplegar a la Guardia Nacional por el dramático recuerdo de los disturbios por la muerte de Rodney King en 1992.

«Si amas a la ciudad, vete a casa», han dicho varias autoridades locales y estatales. El mensaje más impactante ha sido sin duda el que ha hecho la alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms, tras la noche del viernes, cuando asaltaron comercios y la sede de la CNN en la ciudad.

«Esto es puro caos. Una protesta tiene un objetivo. Cuando el doctor King fue asesinado no hicimos esto nuestra ciudad…. Si queréis cambiar algo en América, id a registraros y votad», afirma la alcaldesa en un emotivo mensaje.

La jornada de la madrugada del sábado, en España, se cobró la vida de un joven en Detroit. Ha vuelto a haber víctimas mortales. En Indianapolis ha muerto una persona y otras dos han recibido disparos, según ha confirmado el jefe de la policía, Randal Taylor. En Minneapolis ha muerto otra persona y hay varios heridos.

En Nueva York se ha convertido en viral un video donde se ve un coche de policía avanzar donde estaban concentrados los manifestantes sin detenerse. El alcalde Bill de Blasio ha defendido a los agentes.

El ex vicepresidente Joe Biden, que será nominado candidato a la Presidencia por el Partido Demócrata este verano, ha emitido un comunicado en su cuenta de la red social Twitter.

«Somos una nación que sufre, pero no debemos dejar que este dolor nos destruya. Somos una nación con ira, pero no podemos permitir que esta rabia nos consuma. Por favor, manteneos a salvo. Cuidados los unos de los otros», afirma Biden.

«Protestar por la brutalidad que hemos visto es justo y necesario. Es una respuesta absolutamente americana. Pero quemar instalaciones y la destrucción sin sentido no lo es. la violencia que pone en peligro vidas no lo es. La violencia que arrasa comercios que sirven a la comunidad no lo es», afirma el ex vicepresidente.

«Solo si estamos juntos podemos levantarnos más fuertes que antes. Más iguales, más justos, y más esperanzados, y también más cercanos a una unión más perfecta», concluye Joe Biden, que fue vicepresidente ocho años con el único presidente afroamericano que ha tenido Estados Unidos, Barack Obama.

La protesta ha llegado justo a las puertas de la Casa Blanca, donde se ha desplegado el servicio secreto y la policía. Donald Trump amenazó con arrojar perros salvajes a los manifestantes si persistían en su actitud.

En todo el país se ha arrestado a 1.400 personas, pero es posible que el balance sea mucho mayor, según los medios estadounidenses.

Trump, en su intervención en Cabo Cañaveral donde asistió al lanzamiento de la nave Space-X, se expresó con mayor moderación. «La muerte de George Floyd en las calles de Minneapolis fue una grave tragedia. Nunca debería haber ocurrido. Ha llenado de horror, ira y dolor a los estadounidenses en todo el país».

El hermano del fallecido George Floyd, Philonise, ha instado a las autoridades a que detengan a los otros tres agentes que contemplaron la tortura a la que era sometido su George sin inmutarse. El agente Derek Chauvi que hincó su rodilla en el cuello de Floyd más de nueve minutos está arrestado. Será acusado de homicidio en tercer grado y homicidio involuntario.

El presidente Donald Trump llamó al hermano de George Floyd. «No me dio la oportunidad de hablar». Si seguimos sin escuchar, no hay posibilidad de cambios.