Miedo al Armagedón cultural o miedo a la autocracia. Es el dilema al que se enfrentan los polacos en las elecciones presidenciales que tienen lugar este domingo en Polonia. Es la primera vuelta, que se pospuso in extremis por la propagación del coronavirus, si bien Polonia es uno de los países europeos que mejor ha lidiado con la pandemia, con 33.714 casos y 1.435 muertos, según los datos del sábado de la Universidad Johns Hopkins.

«¡Ya basta!» es el eslogan del candidato de Plataforma Cívica, el liberal Rafal Trzaskowski (Varsovia, 1972), alcalde de Varsovia desde 2018. Es la hora de la verdad de los liberales, que sí tendrían opciones de ganar en segunda ronda, que se celebrará el 12 de julio.

Según los sondeos (Ipsos /TVN, TVP), el presidente Andrzej Duda consigue el 41,8% de los votos, y el alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowski, el 30,4%, y queda en tercer lugar Szymon Holownia, con el 13,3%. La segunda vuelta se librará entre Duda y Tzaskowski.

El puñetazo en la mesa del alcalde de Varsovia es una enmienda a la totalidad a los tintes autocráticos del Partido Ley y Justicia (PiS), que se verían reforzados si de nuevo el presidente da luz verde a todas las iniciativas que pone en marcha desde su mayoría en el Parlamento (Sejm).

El mayor efecto de esta postergación electoral ha sido precisamente el cambio del candidato liberal. Los malos resultados en los sondeos de Malgorzata Kidawa-Blonska a reemplazarla por el alcalde de Varsovia.

El gobierno ha gestionado con certeza y a tiempo la pandemia. Pero cualquier efecto económico será considerado como un fracaso, ya que el país lleva creciendo más de tres décadas. En 2019 superó el 4%, aunque 2020 ha comenzado con una ligera contracción.

A pesar de que los datos indican que Polonia ha lidiado con el nuevo coronavirus mejor que muchos otros países europeos, el presidente Duda se ha cuidado de presumir en exceso porque nadie sabe los efectos políticos de este tsunami global.

Un alcalde rumbo a la Presidencia

Rafal Trzaskowski es considerado un intelectual con una trayectoria muy volcada en Europa. Es hijo de un reconocido pianista y compositor de jazz, Andrzej Trzaskowski. De niño intervino en una serie popular de televisión Nasze podwórko (Nuestro patio) y parecía destinado al mundo del espectáculo.

Está casado con Malgorzata, que ha desempeñado un papel activo en la campaña, también en redes sociales, y tienen dos hijos, Stanislaw y Aleksandra. Las imágenes familiares son abundantes estos días. En Polonia, el amor a la familia da votos.

Estudió Relaciones Internacionales y Diplomacia en la Universidad de Varsovia. Se graduó en el Colegio de Europa de Natolin. Logró una beca en la Universidad de Oxford en 1996 y en el European Union for Security Research de París en 2002. En 2004 se doctoró en Ciencias Políticas en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Varsovia.

Entonces empezó a trabajar como asesor en el Parlamento Europeo y fue elegido eurodiputado en la legislatura de 2009 a 2014. Regresó a Polonia y asumió a finales de 2013 como ministro de Administración y Digitalización. Fue elegido diputado en 2015 y en el Parlamento se volcó en asuntos europeos.

En octubre de 2018 ganó las elecciones a la Alcaldía de Varsovia como candidato de la opositora Plataforma Cívica en primera ronda con el 56,6% de los votos. En mayo pasado fue elegido candidato de los liberales a la Presidencia de Polonia. Representa la gran esperanza de los liberales, que asientan su poder en las grandes ciudades.

La identidad amenazada

Frente a los liberales europeístas, Andrzej Duda (Cracovia, 1972) se presenta como el gran defensor de los valores patrios, la familia como es debido, las tradiciones, la religión católica, la identidad amenazada por unos valores que él presenta como ajenos a la cultura polaca.

La generación de mis padres no hizo la guerra durante 40 años para expulsar la ideología comunista de las escuelas para aceptar otra incluso más destructiva», afirma el presidente Duda

«La generación de mis padres no hizo la guerra durante 40 años para expulsar la ideología comunista de los colegios y ahora aceptar otra ideología, incluso más destructiva para nuestra gente», dijo Duda en un mitin en Brzeg, según relata James Schotter en el Financial Times. Duda se refiere a la «ideología LGTBI».

Duda ha buscado la movilización de la Polonia más tradicional, mientras que Trzaskowski ha buscado que salgan a votar en las ciudades, principalmente. Mucho depende de esa «mayoría silenciosa» a la que apela Duda.

Natural de Cracovia, es hijo de una pareja de profesores universitarios y experto en leyes. Ganó contra pronóstico las elecciones presidenciales de mayo de 2015, frente al liberal Bronislaw Komorowski.

Su curriculum político hasta entonces era discreto. Fue especialista en Derecho del Ley y Justicia (PiS), cercano al presidente Lech Kaczynski, fallecido en la tragedia aérea de Smolensk hace ya 10 años, de quien se considera heredero espiritual.

Duda está casado con Agata Kornhauser, profesora de alemán, hija del poeta, traductor y crítico literario Julian Kornhauser de origen judío. Son padres de Kinga, de 25 años.

Polonia no es Hungría

Para lograr su objetivo, Duda ha lanzado ataques furibundos contra su rival y contra Plataforma Cívica. Asegura que la oposición es «peor que el coronavirus» porque con ellos «la tasa de desempleo era peor que ahora». Reitera siempre que tiene ocasión que con los liberales el «caos» se apoderará de Polonia, que será rehén de la ideología LGTBI.

Si ningún candidato, como parece prácticamente seguro, supera el 50% de los sufragios, habrá segunda vuelta. Será entonces cuando tenga opciones de ganar Rafal Trzaskowski, pero la elección se dilucidará por unos cuantos miles de votos.

La segunda vuelta será un plebiscito PiS o anti PiS. Eso demuestra que Polonia no es Hungría. Tienen un techo electoral de un 40%. Si Duda pierde, será un cambio tectónico», dice Bielecki

Según Jedrzej Bielecki, periodista de Rzeczpospolita, la segunda vuelta «será como un plebiscito PiS o anti PiS. Eso ya te demuestra que no es el caso de Hungría. Tienen un techo electoral de un 40%. En una elección presidencial a dos vueltas necesitas 50%. Si Duda pierde el 12 de julio, será un cambio tectónico». 

Bielecki explica por qué el PiS tiene tanto apoyo electoral, a pesar de que socava los valores democráticos. «Acabó con 25 años de política ultraliberal y permitió mejorar el nivel de vida a gente menos favorecida hasta ahora. También a muchos les parece que defiende los intereses de Polonia en Bruselas, no ve la UE como un profesor. Y también ha aplicado una política como De Gaulle en Francia, de creación de grandes empresas con ayuda estatal».

Sin embargo, a su juicio, ha cometido graves errores como la reforma de la justicia, ha debilitado las instituciones del Estado. «Ha pagado un enorme precio político y eso repercute en la reputación del país», añade.

Cada vez más polacos vez la opción de Rafal Trzaskowski como una vía de buscar un equilibrio necesario.

El amigo americano vs la Madre Europa

El último golpe de efecto de Duda ha sido un viaje relámpago a Estados Unidos, donde esperaba conseguir algún acuerdo con el presidente, Donald Trump. No logró nada concreto, pero Trump el miércoles 24 le brindó la oportunidad de una foto conjunta en la Casa Blanca. Era el colofón de una campaña atípica.

Trump fue generoso con los elogios. Dijo que Duda era «un amigo», que ha hecho «un trabajo soberbio» y al que le espera «un gran triunfo» en las elecciones.

Duda se inclina claramente por reforzar los lazos con Estados Unidos, especialmente con el presidente Trump. Sin embargo, el liberal Trzaskowski es un europeísta convencido, quizá en exceso para muchos polacos, recelosos del riesgo de ceder demasiado poder a Bruselas para luego ser un actor de segunda fila.

El partido en el poder en Polonia (PiS) comparte la visión de identidad cultural amenazada, que tan buenos resultados dio a Trump en 2016. El gran riesgo de esa política es cómo potencia los extremos y la polarización.

Si Duda se mantiene, el PiS podrá consolidarse en el Estado y seguirá socavando los principios democráticos. El presidente tiene poder limitado pero puede vetar legislación», dice Buras, del ECFR

«Hay una gran polarización en el país. El actual gobierno está minando los principios de la democracia liberal y está en conflicto con las instituciones europeas. Si Duda se mantiene, el PiS podrá se consolidarán en el Estado y seguirá socavando los principios democráticos. La alternativa será una reversión gradual de esta tendencia. El presidente tiene un poder limitado, pero al menos puede vetar la legislación. Para impedirlo, el PiS debería tener una mayoría cualificada en el Parlamento y no la tiene», explica Piotr Buras, director del European Council for Foreign Relations (ECFR) en Varsovia.

«En muchas familias se ha dejado de hablar de política si hay diferencias ideológicas. O estás con el PiS o contra el PiS. La segunda vuelta será un plebiscito entre el miedo a perder la identidad o el miedo a perder la democracia. Todo muy emocional», apunta Bielecki, ex corresponsal en Bruselas y Washington, en un correctísimo español.

Añade Bielecki cómo en las presidenciales polacas, como sucede en Francia, en primera vuelta los electores se inclinan por un candidato, mientras que en segunda ronda votan para impedir que quien menos les convence sea presidente.

La Comisión Europea ha emprendido cuatro procedimientos legales contra Polonia sobre violaciones del Estado de derecho, y ha activado el proceso disciplinario contemplado en el artículo 7, por violar valores europeos, que en última instancia llevaría a suprimir su derecho de voto.

Buras coincide en que Polonia no es Hungría, ni Duda es Orban.»Sobre todo el PiS trata de controlar lo que considera que son daños sobre el Green Deal, la política migratoria o la defensa».

Holowna busca su sitio

Hay más candidatos en liza. Entre ellos destaca quien probablemente ocupe la tercera posición en el recuento de este domingo, el periodista Szymon Holownia (Byalistok, 1976). Aunque es un recién llegado en política, es una personalidad reconocida por presentar el show Poland’s Got Talent y ser autor de varios libros sobre religión.

«No quiero encabezar una rebelión antisistema sino una revolución constructiva… Los ciudadanos están atrapados en un sistema de partido y sienten un síndrome de Estocolomo: no aceptan el sistema, conocen sus desventajas y sus deficiencias, pero finalmente lo apoyan porque no ven otra solución», afirma Holownia en una entrevista en Politico.

Considera que ha llegado la hora de hacer una nueva política y en su campaña recurre a la movilización de voluntarios. Con la pandemia tuvo que recurrir a las redes sociales y tuvo un gran éxito con conversaciones en directo a diario en Facebook, o conversaciones con usuarios de Instagram. Ha logrado así numerosos seguidores a la par que ha recaudado 1,6 millones de euros, algo nunca visto en una campaña polaca.

Holownia no es el primero que intenta acabar con el bipartidismo en Polonia. En las elecciones de 2015 el cantante Pawel Kukiz consiguió casi un 21% de los votos con un programa electoral muy difuso.

Los sondeos prevén que logre un 10% de los votos. La mayor parte de sus seguidores apoyarían al actual alcalde de Varsovia en segunda vuelta.

El candidato del Partido Campesino PSL es Wlaksyslaw Kosiniak-Kamysz, y podría lograr un 7,5% de los sufragios, y el izquierdista Robert Biedron, cerca del 5%. Biedron es el único candidato que se declara abiertamente gay. Incluso la mayoría de ultraderecha de Krzysztof Bosak pueden inclinarse por el candidato liberal en segunda vuelta.

Más allá del temor a la autocracia también subyace en estas elecciones una cuestión sobre dónde quiere situarse Polonia, más hacia Occidente o más hacia el Oriente. Ayudaría que desde Europa también viéramos a Polonia en Occidente.