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Abogacía del Estado, las oposiciones con más plazas que aprobados

Política

Abogacía del Estado, las oposiciones con más plazas que aprobados

El último proceso selectivo lo han superado 20 letrados, quedándose cinco vacantes sin cubrir / Los aspirantes tienen que dominar un programa formado por 465 temas de diversas ramas del Derecho y superar cinco exámenes, dos de ellos orales

Guillermo de Blas Bados tenía muy claro desde el principio que conseguir una plaza como abogado del Estado sería una «carrera de fondo». La suya ha sido desde luego un maratón que ha durado casi cinco años, el tiempo que ha necesitado para prepararse y aprobar una de la oposición de ingreso en la Administración más dura por la extensión del temario y la exigencia de los cinco exámenes que la componen. Él ha alcanzado la meta al tercer intento después de miles de horas consagradas al estudio.

Vitoriano de 28 años y graduado en Derecho por la Universidad de Deusto, De Blas Bados es uno de los 20 aspirantes que han superado el último proceso selectivo convocado por el Ministerio de Justicia para tratar de cubrir 25 plazas. El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el pasado jueves la relación con los nombres de los nuevos altos funcionarios, a los que han citado este viernes para elegir destino. Él fue el noveno que obtuvo más nota: 93,10 sobre 150. La primera de la promoción rozó los 107 puntos.

Al menos por tercera convocatoria consecutiva, el número de aprobados es inferior al de las plazas que se ofertaban. En la anterior, anunciada en diciembre de 2017, el tribunal consideró que sólo 17 tenían el nivel para ejercer como abogado del Estado y se quedaron tres sin cubrir. En la de 2016, había 20 vacantes en liza y aprobaron 18.

Convertirse en abogado del Estado requiere tener una excelente formación y superar cinco exigentes exámenes. En el primero, el aspirante dispone de 65 minutos para recitar siete temas -elegidos aleatoriamente- de Derecho Privado. Si aprueba, es convocado a una segunda prueba: siete temas de Derecho Público a cantar en el mismo margen de tiempo.

«Igual que el corredor de 100 metros tiene que ir a los Juegos Olímpicos en plenitud, a los orales tienes que llegar muy en forma», explica gráficamente De Blas. Desde septiembre de 2015, un par de meses después de graduarse en Deusto, su rutina habitual ha sido de más de 10 horas de estudio al día (de 8 a 14 y de 16 a 21 horas) con una jornada de descanso semanal.

El tercer examen, también eliminatorio, sirve para evaluar el nivel del idioma elegido (más otro voluntario) y los dos últimos son sendos casos prácticos que cubren la doble vertiente de la Abogacía del Estado: contencioso y consultivo. Para cada una de estas dos pruebas se dispone de 10 horas ininterrumpidas (de 10 a 20 horas).

El programa de estas oposiciones lo forman 465 temas de una decena de especialidades del Derecho

Cuando se presentó por primera vez, el abogado vasco logró aprobar el primer examen. El año pasado dio un paso más y superó los dos primeros. En su caso se ha cumplido el refrán y a la tercera ha ido la vencida. De los 20 que han logrado plaza en este proceso selectivo, 19 ya lo habían intentado al menos en la cita anterior.

A la convocatoria ahora resuelta se presentaron inicialmente 231 aspirantes. En el primer examen se produjo un año más la gran criba al superarlo tan sólo 51 opositores. El segundo lo aprobaron 29, al igual que el tercero. El cuarto lo pasaron 22 y en el último quedaron apeados dos, al considerar el tribunal que no daban el nivel mínimo.

El vitoriano Guillermo de Blas, uno de los nuevos 20 abogados del Estado.

De la dureza de la oposición da una idea la extensión del programa que ha dominar el aspirante si quiere tener posibilidades reales de lograr una plaza: 465 temas. En concreto, entran 96 de Derecho Civil, 28 de Hipotecario, 73 de Procesal, 40 de Mercantil, 18 de Trabajo, 32 de Constitucional, 76 de Administrativo, 48 de Financiero y Tributario, 23 de Internacional Público y de la UE y 31 de Penal.

Con todo, Guillermo de Blas rechaza que haya que ser un potentado intelectualmente para poder lograr el objetivo de entrar a formar parte de este cuerpo de altos funcionarios del Estado, rifados por la iniciativa privada. «No considero que haya que ser un fuera de serie o un titán. Lo que hace falta ser es una persona muy constante y con mucha motivación. Si tienes determinación y consigues mantenerte motivado, al final llegas», opina este letrado, que considera necesario entre dos años y medio y tres para asimilar el temario. Durante el último año y medio ha permanecido en la Residencia Pío XI de Madrid, lo que le ha permitido convivir con otros opositores y amortiguar la falta de vida social.

Hijo de un médico y de una veterinaria, Guillermo de Blas confiesa que se matriculó en Derecho pensando que era una carrera que podría abrirle distintas puertas en el futuro y que cursar Derecho Público fue «determinante» para plantearse opositar a abogado del Estado. Cinco años después de empezar a preparárselas lo ha conseguido.

257 letrados en excedencia

De acuerdo con la última relación circunstanciada facilitada a este periodista por el Ministerio de Justicia, la Abogacía del Estado cuenta con una plantilla de 642 profesionales, de los que sólo están disponibles poco más de a mitad (341). En concreto, hay 257 en excedencia y 44 en situación de servicios especiales.

Entre los letrados del Estado que se encuentran actualmente en situación de servicios especiales o de excedencia voluntaria figuran Jaime Alfonsín, jefe de la Casa del Rey desde 2014; Rosario Silva de Lapuerta, vicepresidenta del Tribunal de Justicia de la Unión Europea; Soraya Sáenz de Santamaría, ex vicepresidenta del Gobierno; María Dolores de Cospedal, ex ministra de Defensa y ex secretaria general del PP; Pablo Isla, presidente de Inditex; José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, y los diputados Edmundo Bal (Ciudadanos) y Macarena Olona (Vox).

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