La hasta ahora vicepresidenta del PDeCat, y número dos de JxCat en el Congreso, Miriam Nogueras, ha abandonado la dirección del partido heredero de Convergencia. La dirigente afín a Carles Puigdemont, que había liderado «desde dentro» a los puigdemontistas que defienden la disolución del partido en el nuevo Junts. Es la primera salida de un miembro de la dirección del partido, a la que hoy podrían seguir otros nombres de peso.

La portavoz del Govern y miembro del PDeCat, Mertixell Budó, ha justificado la decisión de Nogueras, argumentando que la direccion que lidera David Bonvehí «ha tomado un rumbo que no comparten la mayoría de los asociados» del partido. «Es un gesto que la honra» ha defendido Budó, recordando que Nogueras conserva la militancia.

De hecho, la diputada en el Congreso accedió a la vicepresidencia del partido por imposición de Puigdemont en el cónclave en el que los puigdemontistas expulsaron de la secretaría general a Marta Pascal. Pero ha compaginado esa militancia con su incorporación a la Crida, primero, y a Junts ahora, igual que muchos dirigentes y miembros del Govern próximos a Puigdemont.

La decisión de Nogueras se ha hecho público tras una reunión del Consell Nacional del PDeCat en la que Bonvehí evitó que se votara la propuesta de disolución del partido en Junts, como reclaman Puigdemont y los presos.

Herencia convergente

«Nuestro proyecto político, nuestro modelo de país y de sociedad tienen que estar presentes en las futuras elecciones al Parlament». David Bonvehí, presidente del PDeCat, defendió anoche ante el Consejo Nacional del PDeCat que los herederos de Convergencia concurran a las próximas elecciones con el proyecto de centro que tradicionalmente había abanderado Convergencia. Un proyecto que Junts, el nuevo partido de Carles Puigdemont, quiere arrinconar para centrarse exclusivamente en la independencia, con un sesgo más de izquierda.

Esa es la batalla ideológica. La política pasa por la gestión de la herencia convergente, y en este terreno Puigdemont parece llevar la delantera con su nuevo partido Junts, y el trasvase de militantes desde el PDeCat. La dirección neoconvergente que lidera David Bonvehí llega debilitada a este Consell Nacional, después del goteo constante de fugas oficializadas hacia el nuevo partido de Carles Puigdemont, que ya cuenta con más de 2.500 militantes, la mayoría procedentes de la antigua convergencia.

Esta es de hecho la estrategia definida por Puigdemont y Elsa Artadi, un goteo de dirigentes que se sumen al proyecto a título individual para evitar que el PDeCat pueda imponer cuotas de poder a cambio de los derechos electorales.

Seguir negociando

En este contexto, Bonvehí ha defendido este jueves la herencia de Convergencia como responsable de «las más relevantes estructuras de estado» de las que dispone el independentismo catalán, con TV3 al frente y los Mossos d’Esquadra. Y ha reclamado un proyecto que abandere el 1-O pero también la gestión. Y ha recordado los compromisos adquiridos por Puigdemont y Jordi Sánchez en la negociación para integrar al PDeCat en el nuevo proyecto: «generosidad, siempre sumar y reivindicación de nuestro legado político».

Un punto que marca la distancia entre los herederos de CDC y líderes independentistas como Sánchez, que rechazan abierta y explícitamente el pasado convergente. En este contexto, Bonvehí aseguró que el partido mantendrá las negociaciones sobre cómo debe «transitar» el partido «de PDeCat a Junts, no como personas individulaes sino como partido, que era el mandato del Consell Nacional, recordó.

La tajante negativa de Bonvehí y su equipo a desintegrarse en el nuevo Junts, hace un mes, se ha visto cuestionada por esa fuga y la insistencia de los críticos en votar la propuesta planteada entonces por los presos -Josep Rull y Jordi Turull-: Integración del PDeCat en el nuevo partido para debatir, después, la desintegracion de la formación heredera de Convergencia.