La vida sonríe a Begoña Villacís. En tan solo dos años, ha pasado de ser prácticamente una desconocida a convertirse en uno de los rostros de moda de la política española. Nos recibe en su despacho del Ayuntamiento de Madrid, a caballo entre una y otra reunión, y mientras nos invita a sentarnos imparte las últimas instrucciones a una de sus colaboradoras, pregunta a su jefa de gabinete cuál es su próxima cita, atiende una llamada telefónica y revisa su twitter… Después de esta entrevista le espera el equipo de Macrón. No duda en comentarlo, orgullosa de un éxito, el del nuevo Presidente de la República Francesa, que quiere replicar en España junto con su secretario general Albert Rivera.

Pregunta.- Begoña, ¿qué lleva a una abogada de éxito como usted a dejar su carrera en la empresa privada para meterse en este lío de la política?

Respuesta.-  Sí que es verdad que, echando la vista atrás, me veo y pienso: ‘Si solo han pasado dos años’. Fue todo muy rápido y, sí, mis circunstancias han cambiado radicalmente. Yo creo que en la vida hay que ser valientes. Estás a gusto y te cuesta dar un paso adelante, pero piensas: ‘Lo que me pide el cuerpo es hacer algo distinto’. Y yo que llevaba años, toda mi vida, votando por exclusión, pensaba, como muchos: ‘¿No surgirá una alternativa razonable y sensata que impida a la gente votar lo de siempre a pesar de que son corruptos y de que incumplen sus promesas?’ ¡No les puede salir gratis! Y me di cuenta de que había un montón de gente deseando que surgiese una alternativa para poder votar algo diferente.

P.- ¿Y qué vio en Ciudadanos para decidir unirse a esta formación?

R.- Lo que vi claramente fue la alternativa. ¿Sabes la sensación que tienes cuando buscas algo y de repente lo encuentras? Es la misma que tuve con Ciudadanos. Yo empecé a trabajar muy joven, con 18 años, porque soy de las personas que creen que en la vida no te regalan nada, que las cosas no caen de los árboles… y desde entonces no he parado. Yo, como he dicho, llevaba tiempo esperando un partido limpio y seguía muy de cerca el trabajo valiente de Ciudadanos en el Parlament de Cataluña. Me parecían personas coherentes y realistas. Que no prometían, como otros, cosas que no podían cumplir. Una formación que a la vez estaba firmemente comprometida contra la corrupción. Y buscaba también, como muchos españoles, un partido que no nos engañase, después de haber sufrido a otros que habían traicionado abiertamente la confianza de la gente, precisamente con esa corrupción, que es la mayor traición a los votantes. Y ahí, en medio, estaba Ciudadanos, que me pareció la opción más coherente. Creo que tomé una buena decisión. No buscaba ser política pero, de repente, encontré mi camino con personas que me encajaban por ideología y valores.

P.- ¿Y cómo le ha cambiado la vida esa decisión? Me refiero, sobre todo, a nivel personal…

R.- Todas las decisiones que tomas en la vida, sobre todo si son pasos grandes y valientes, tienen pros y contras. A mí me ha compensado de manera notable. Aunque ya no tengo rutina… antes, como abogada, en mi trabajo, había cosas que podía organizar. Podía controlar más los acontecimientos. Ahora es complicado. Tengo una familia, yo soy madre de dos niñas, y no es fácil. Aunque nosotros lo hemos elegido así, pero la verdad es que trabajamos muchísimo. Nosotros hemos escogido esa senda, la del trabajo. Otros eligen la del sensacionalismo… son gente que prefiere subirse a un autobús antes que patearse calles.

P.- ¿Se refiere a esa forma de hacer política, que sobre todo practica Podemos, un poco más de marketing, de slogan, de titular? ¿No cree que también es necesaria? ¿No cree en la mercadotecnia política?

R.- A ver, me parece entretenida. Hay veces que hay que hacer cosas que agiten y que despierten, es cierto. Pero si te quedas en la agitación, eres un agitador. Tiene que haber algo debajo. Porque si no, sin un buen trabajo parlamentario, sin trabajo técnico en tus iniciativas, sin constancia en las comisiones, sin algo serio, pues terminas pareciéndote a un reality; la primera temporada es la más realista, causa expectación. En la segunda, ya hay que introducir algún elemento nuevo para causar aún más expectación… y en las sucesivas, cada vez es más difícil, por más que se intente hacer de todo. Al final, esa forma de hacer política, les pasará factura (a Podemos) porque acabarán perdiendo credibilidad.

P.- Yo he sido crítico con ustedes por sus cambios de rumbo ideológico. De una cierta socialdemocracia a esa ‘piel liberal’ que, personalmente, creo que les cuadra mucho más. Ahora se han definido, claramente, como liberales eso si ‘progresistas’. ¿Por qué les ha dado a veces cierta vergüenza usar el termino liberal? Lo digo porque ese pudor, a mí me ha parecido a veces una cierta debilidad o falta de consistencia, en fin os he visto un poco veleta.

R.- Yo no lo veo así. Siempre nos hemos definido como liberales. Y hemos sido siempre coherentes, no como otros. No es cierto que el PP, por ejemplo, sea liberal, aunque dentro de sus numerosas etiquetas, que no son más que señuelos para sus votantes, quieran definirse así. No lo son porque el PP es el partido que más ha subido los impuestos en la historia de la democracia. Aquí, en el Ayuntamiento de Madrid lo han hecho hasta multiplicar por tres y generar la deuda más alta de cualquier otra capital europea. Nosotros sí nos definimos como liberales hace mucho tiempo, de hecho, estamos en ALDE group, en Europa, y cuando nos reunimos para definirnos en nuestros estatutos, tuvimos que decidir si nos identificaba más la palabra socialdemócrata, o progresista. Y subrayo que hicimos el camino inverso al de otros. Hay partidos que eligen la etiqueta y luego la ‘rellenan’ de contenido. Nosotros primero teníamos el contenido, y luego buscamos la etiqueta que mejor definía ese contenido. Somos progresistas. Yo estoy muy de acuerdo con el matrimonio homosexual, por ejemplo. Eso es progresista.

P.- Bueno, yo creo que estar a favor del matrimonio homosexual no es progresista, es lo normal. Rechazarlo es ser prehistóricos, intolerantes, fuera del mundo. Pero por volver al núcleo central de la pregunta: ¿Cree usted que les ha podido hacer daño electoralmente, desde el punto de vista de sus votantes o de quienes no les conocen tanto como para votarles? ¿Puede haber generado confusión?

R.- Si ha creado confusión es nuestra labor tratar de explicarlo bien.

P.- Estamos en un momento clave en la política española que se asemeja mucho al de 1992 en Italia, lo que se bautizó como ‘Tangentópoli’. ¿Podría este país ir hacía un momento tan trágico?

R.- Yo fui una de las primeras personas en España que empezó a asimilar este momento con aquel proceso. De hecho, escribí hace muy poco un artículo que se titulaba así: Aguirre y la Tangentópoli española, en el que definía esto. Hay un libro excelente, El laberinto italiano, que lo explica bien. Aquello fue una trama que empezó con pequeñas corruptelas, que fue creciendo y que al final derivó en una gran madeja de corrupción tras la cual los italianos se quedaron sin partidos; ni el Partido Socialista ni la Democracia Cristiana. Y, además, con el fin que tuvo el líder de los socialistas italianos (Bettino Craxi).

Pero para que no nos sigan engañando, se necesita una sociedad que no quiera ser engañada»

Espero que en España no acaben las cosas así y que seamos lo suficientemente inteligentes para no buscar soluciones, como ocurrió allí, que fueron casi peores. Se nos pregunta qué vamos a hacer, qué tenemos que hacer los partidos. Nosotros estamos comprometidos y hemos dado pruebas de ello. Y han cambiado cosas gracias a ‘nuestros pactos de desconfianza’, como yo llamo a nuestros pactos anticorrupción. Pero para que no nos sigan engañando, se necesita una sociedad que no quiera ser engañada.

P.- ¿Culpa entonces usted, al menos en parte, a los ciudadanos?

R.- No, pero si la gente sigue dándoles su voto, nos seguiremos encontrando en las tertulias con algunos de esos políticos sacando pecho. Y algunos incluso pensarán: ‘Bueno, si en el fondo, a la sociedad española le da igual…’ Yo no culpo a los electores, pero sí les pido que reflexionen, si quieren votar, de verdad, con una pinza en la nariz.

P.- Parece, según los últimos sondeos, que la corrupción está pasando una factura importantísima al PP en Madrid mientras que en Ciudadanos se registra un crecimiento exponencial, con posibilidad de doblar sus apoyos. Debo decirle Begoña que a mí me ha parecido siempre indecente decir que la gente no castiga con su voto la corrupción y de hecho, según estos sondeos, parece que la ciudadanía les concede a ustedes un papel clave en la lucha contra ese fenómeno. ¿Lo ve así?

R.- Está claro que sí. Los ciudadanos nos reconocen ese papel clave. Y, además, otros valores. Para votar a alguien, tienes que ver en él capacidad de trabajo. Y de gestión. Y los ciudadanos ven en nosotros a personas que podemos administrar, que somos solventes y eficaces. Fíjese en el trabajo que estamos haciendo con solo 7 concejales. Y a lo mejor en 30 años tienen que venir otros a regenerarnos, no digo que no pueda ocurrir, porque pueden cambiar las prioridades y yo he visto ya a tanta gente que le ha pasado… aunque se diera ese caso, debe haber suficientes controles para impedirlo. Es fundamental que la gente tenga un oficio al margen de la política. Yo he visto personas en el PP o en el PSOE que no tienen otro que no sea la política. En mi caso, yo entré, además de porque me gustaba Ciudadanos, porque me gustaba la ciudad de Madrid. No porque tenga vocación de ser hoy candidata aquí, o mañana allí, o después en otro lado… Yo tengo un proyecto determinado vinculado a una ciudad determinada. Eso no lo veo en otros partidos. A nosotros nos mueven otras cosas, nuestra ilusión y nuestras ganas de trabajar.

P.- Si usted fuese alcaldesa ¿qué sería lo primero que haría?

Si fuera alcaldesa mañana limpiaría las calles y bajaría los impuestos»

R.- Limpiar las calles. Es básico, lo sé, pero hay que hacerlo. Y luego, bajar los impuestos. En Madrid se podrían bajar al mínimo y no se quiere hacer. Es indecente que tengamos un Ayuntamiento que está llorando por las esquinas… ¡por tener superávit! Son incapaces de gestionar y de gastar, a Dios gracias, teniendo en cuenta cómo lo gastan. ¡No lloren por tener superávit, cuando hay un montón de familias en Madrid que no lo tienen! ¡Devuélvanles el dinero! Es tan sencillo que no me explico cómo no se comprende. Si ya el coste de vida es alto, se obliga además a las familias a pagar un elevadísimo IRPF, un IVA, un impuesto de transmisiones patrimoniales, muchísimos otros impuestos más… ¡qué necesidad tenemos desde el Ayuntamiento de ‘ordeñarles’ aún más, de obligarles a pagar más!

P.- ¿Qué es lo que más le indigna de este gobierno municipal?

R.- Las subvenciones que dan a dedo a sus amiguetes. Han crecido alrededor de un 80%. Pero luego otras organizaciones o asociaciones sociales, otras necesidades, no son tan bien tratadas. Es necesario que esto se sepa. Están generando una red clientelar tremenda. Tanta que sacarles de ahí va a ser complicado porque ya hay mucha gente que come de Ahora Madrid. Imagínese: ‘Hay que hacer un proyecto de un edificio, lo adjudico, lo valoro en 17.999 euros para evitar la concurrencia, la publicidad… y se lo doy a quien me da la gana’. Siempre por debajo de 18.000 euros. Es constante. Y eso me da mucha rabia porque despilfarran a espuertas dinero de los madrileños. Otro ejemplo: hacen contratos ‘por activismo’. Y pagan un montón de dinero a gente ‘para que reflexione’. Pues bien, reflexionan, hacen un documento… y luego se queda ahí.

P.- ¿Qué papel está jugando en todo esto el PSOE?

El PSOE es una facción más de ahora Madrid y no lo sabe»

R.- El PSOE es una facción más de ahora Madrid y no lo sabe. Les observaba en los últimos presupuestos alardear de ‘sacarles’ (al equipo de gobierno) centros de mayores, la Noche en Blanco… yo pensaba: ‘¡Si son las mismas cosas del año pasado, que habían pactado ya con el PSOE, y no habían cumplido ninguna de ellas!’. Lo que sí consiguen es venderse muy bien. Si la gente supiese que, de todas las escuelas infantiles que habían prometido, han construido… ¡cero! Que de todas las casas que iban a comprar para alquileres sociales han adquirido… ¡dos! Que de todos los centros de mayores o culturales que iban a levantar, han construido… ¡cero! Y, mientras tanto, han dejado de gastar un 82% en arreglar las calles. Y lo mismo en zonas verdes o en limpieza. Ha sido una gestión nefasta.

P.- ¿Cómo calificaría el final de la carrera política de Esperanza Aguirre?

R.- Es una pena que una carrera como la suya haya acabado así. Ha sido el peor de los finales. Yo dirigía en mi empresa un equipo numeroso de abogados, y si uno de ellos metía la pata, el marrón me lo comía yo. Así es como funciona. Si en cualquier empresa alguien mete la pata, el administrador tiene que asumir la responsabilidad. Eso ocurre en España en todos los órdenes menos en la política. No estamos hablando de altos cargos que se hayan llevado cien euros, o las pegatinas… se han llevado millones. Y mientras lo hacían, sigue habiendo gente que lo está pasando muy mal, a la que le han embargado sus viviendas… y el Ayuntamiento, la Comunidad, la Administración han sido insensibles con ellos y, en el momento en el que peor lo estaban pasando han seguido recaudando. Y, mientras, algunos se lo estaban llevando por la puerta de atrás. Esto tiene que indignar a los ciudadanos y llevarles a decir: ‘¡Hasta aquí, no me vais a seguir engañando más!’ No merecen tener la confianza de nadie porque nos han traicionado. ¿Con qué autoridad van a prometer cosas o a recaudar impuestos?

P.- El Congreso ha reprobado al Ministro de Justicia y al Fiscal General de Estado. ¿Hay o no división de poderes en España?

R.- Un señor político va a ser juzgado por alguien que lo ha nombrado. Surrealista. No tiene sentido que el Fiscal General del Estado lo nombre el Gobierno. Se quieren cargar la acusación popular.

P.- Tangentopoli empezó así. Con Di Pietro removiendo las alcantarillas del Estado de arriba a abajo con un valor tremendo. Mientras la mafia mataba al juez Falcone y Berlusconi preparaba su entrada en política.

R.- Por el momento, aquí no parece que estén interesados en arreglarlo. Tú has escuchado a Cifuentes que está en contra de la corrupción… pero luego votan en contra de proteger a los denunciantes. El PSOE también.

P.- ¿Es verdad que sois un partido austero?

R.- Nosotros tenemos solo una sede, no 92 como el PP y 150 como el PSOE. Esto cuesta dinero.

P.- ¿Estáis preparados para pactar medidas contra la corrupción con Podemos?

R.- Nosotros no tenemos ningún inconveniente para pactar medidas con Podemos. Pero que sean serias.

P.- ¿Qué les falta para llegar a gobernar este país?

R.- Nos falta tiempo.

P.– Me suena a excusa barata. Macron ha llegado a ser Presidente de Francia en solo 15 meses. No le compro la respuesta.

R.- Macron tenía un ecosistema creado. Pero su victoria otorga verosimilidud también a nuestro proyecto. Ciudadanos no ha ganado todavía pero no genera ningún rechazo. La gente en las elecciones ha dado el voto útil al PP para que no ganara Podemos. En tres años seremos la alternativa de gobierno y Albert Rivera el Presidente. Es lo que España necesita.