En estos días previos al 8-M, Día de la Mujer Trabajadora y primer aniversario de la histórica Huelga General que paralizó este país en defensa de una auténtica igualdad entre hombres y mujeres, es un auténtico lujo conversar con Marta Pérez Dorao. Una mujer y una líder absolutamente excepcional que está contribuyendo como pocas a la visibilización de los problemas que deben superar todavía, en pleno siglo XXI, las mujeres para desarrollar sus carreras profesionales. Marta es presidenta de una fundación, Inspiring Girls, que comenzó su andadura en el Reino Unido pero que desde hace algunos años trabaja también en España ayudando e inspirando a las niñas, desde la escuela, a aumentar sus ambiciones profesionales y a interiorizar que ser mujer no es ninguna limitación sino que, al contrario, cualquiera de ellas puede llegar a ser lo que quiera ser en la vida, basándose en su esfuerzo y rompiendo los moldes y estereotipos que siguen obstaculizando la igualdad real.

Marta Pérez Dorao, por su experiencia, lo sabe bien. Dedicada desde hace 30 años a la abogacía, directora general de la Federación Española de Comerciantes de Electrodomésticos y miembro de numerosos Consejos de Administración. Hoy nos habla de la iniciativa Inspiring Girls y de su labor.

Pregunta.- Háblenos un poco, en primer lugar Marta, de qué es exactamente ‘Inspiring Girls’; un proyecto concebido y nacido hace algunos años en el Reino Unido, pero que ya está presente en España y que tiene como objetivo inspirar a las niñas desde que son pequeñas para que dejen a un lado los estereotipos y … ¿para qué más cosas, Marta?, prefiero que sea usted misma quien nos lo muestre.

Respuesta.- El objetivo es inspirar a las niñas para que apunten alto, para que no se autolimiten y para que, a través de la experiencia de las mujeres voluntarias, sepan que pueden ser lo que quieran ser, rompiendo así estereotipos y etiquetas. Se trata de que las niñas, viendo a nuestras voluntarias que son mujeres profesionales de todos los sectores, piensen: «Si ella ha podido… yo también puedo». Que conozcan para poder elegir y ser lo que quieran ser. Que no hay trabajos de hombres y de mujeres, que el talento no tiene género y que nunca deben creérselo cuando oigan: «Eso no es de niñas». Por el contrario, si les gusta una profesión, luchen para ejercerla, que peleen por sus sueños.

P.- Desde su experiencia con talleres de niñas, ¿es tan difícil visualizar, aún en el mundo de hoy, que bomberos, policías, científicos… son profesiones también de mujeres y no solo de hombres?

R.- Sí, es difícil ver a las mujeres, que ya están en todos los ámbitos y en todas las profesiones, porque no son visibles. Es muy importante que vean que existen mujeres en todos los trabajos, ya que frecuentemente no se muestran en los medios, en los libros de texto, en la sociedad en general. A pesar de que parece que ya está todo logrado en cuanto a igualdad de derechos, es asombroso comprobar como estas “etiquetas” afectan a las niñas desde pequeñas, y sus palabras en nuestros eventos así lo demuestran. Como esa niña que, conociendo a una de nuestras voluntarias, exclamó: «¡Hala, yo no sabía que las mujeres podían ser pilotos de helicópteros!». Otra niña pensaba que era imposible superar las pruebas para ser bombero, y nuestra voluntaria tuvo que convencerla que si ella había podido (“¡y no soy la más fuerte ni la más lista de mi clase!”) ella también podría hacerlo. Así, nuestras niñas han estado con mujeres policía, ingenieras, jueces, corredoras de rallyes, investigadoras y científicas…mujeres con vocación clara, mujeres que se han reinventado después de equivocarse en su primera elección, mujeres que han superado barreras para hacer lo que querían. El ejemplo y la cercanía de todas ellas es esencial para demostrarles que llegar a hacer lo que les gusta no es una cuestión de género, sino de esfuerzo, trabajo y perseverancia.

P.- Los estereotipos de género se incrustan en las cabezas infantiles desde que son muy pequeñitos y pequeñitas. ¿Por qué?

R.- Es el propio entorno social donde se desarrollan nuestros niños en el que se refuerza constantemente que las niñas valen más para determinadas profesiones y los niños para otras. Desde la compra en un hipermercado, en el que las camisetas de niña son rosa y llevan letreros como «bonita», «princesa» y las de niños son de otros muchos colores y pone «genio» «superhéroe» o «valiente». Desde el lenguaje que todos utilizamos, con el que estamos mandando constantemente mensajes subliminales: «los niños no lloran», «las niñas no gritan»… por no hablar de los libros de texto, en muchos de los cuales aún aparece el padre trabajando fuera y la madre como ama de casa. Todo ello unido a la falta de visibilidad de mujeres profesionales que trabajan en profesiones tradicionalmente masculinas, el que no estén en los libros de texto, ni en los medios… todo ello, digo, hace que los estereotipos se «incrusten» en los niños dese pequeñitos. Por eso es tan importante mostrarles a las niñas desde pequeñas que tienen múltiples opciones de vida, no solo las estándar.

P.- Ustedes van a los colegios, por cierto, a través de voluntarias, y explican a las niñas que pueden llegar a ser lo que quieran ser, para que puedan visibilizar desde que su edad más tierna que no hay profesiones ‘ de hombres’ o ‘de mujeres’. Hábleme un poco de su metodología de trabajo.

Queremos inspirar a las niñas para que no se autolimiten, para que sepan que pueden ser lo que quieran, rompiendo estereotipos y etiquetas

R.- El proyecto está funcionando a través de varias actividades: las visitas de mujeres profesionales a los colegios es el corazón de la iniciativa. No es lo mismo contarles que hay mujeres ingenieras que el hecho de ver a una de ellas en su clase explicando -en primera persona- cómo llegó a serlo.

El proyecto “Vuelta al Cole, una Hora al Año para las Mujeres del Futuro” funciona a través de nuestra web, en la que tanto coles como mujeres se pueden registrar. Una vez inscritos al programa, se organizan las visitas, las mujeres donan una hora de su tiempo para acudir a un colegio cercano a su casa o lugar de trabajo y hablar a las niñas de su desarrollo profesional, pero desde su propia experiencia. Es decir, de una forma personal, contando su vida, las barreras que han encontrado y como las han superado, si tuvieron problemas para decidir su futuro profesional y si alguien las inspiró en su elección, etc. De esta forma, se crea un clima de confianza entre niñas y voluntaria que hace que ellas puedan verla como referente. Como decía antes, se trata de crear una empatía y que la niña piense “si ella ha podido, yo también podré”. Por supuesto se les transmite que hace falta esfuerzo y constancia, pero que en las caídas hay que levantarse y que los fracasos no deben hacerte tirar la toalla. Todos estos mensajes, desde la óptica personal de la voluntaria, son muy poderosos y refuerzan sensiblemente la autoestima y confianza de las niñas. Una vez inscritas y a través de su propio password, las voluntarias acceden a material para ayudarles a contar su historia a las niñas, incluidos videos muy didácticos que les muestran cómo hacerlo.

Además, hacemos speed networking sectoriales o multisectoriales, en los que las niñas reunidas en grupos hablan con 8 ó 10 voluntarias que cada diez minutos van rotando de grupo en grupo. Así tienen exposición a 8 ó 10 perfiles en una sola mañana. Hay también talleres de tecnología, wikithones, y otras actividades para que las niñas vivan y conozcan de primera mano profesiones que no son tan familiares para ellas.

P.- Supongo que lo hacen todo de forma muy práctica.

R.- En efecto: no hay que «hablar» de romper estereotipos: hay que mostrarles como ya están rotos a través de estas personas reales. El proyecto es muy sencillo: poner en contacto a niñas con mujeres que puedan inspirarlas. Y por supuesto a las voluntarias les pedimos que lleven consigo objetos propios de su profesión: casco, microscopios, uniformes… para que el impacto en las niñas sea aún mayor.

P.- ¿Hay una edad crítica para las niñas a la hora de plantearse su futuro?

R.- Sabemos que desde los 6 o 7 años ya se crean estereotipos, así que cuanto antes empecemos a romperlos, mejor. Pero en nuestro país las niñas y también los niños deben elegir demasiado pronto, a mi parecer, entre “ciencias y letras”, por lo que antes de que tengan que realizar esa opción, es conveniente que conozcan cuantas más salidas profesionales mejor, para elegir con conocimiento de lo que hay, y no solo lo que tienen más cerca.

P.- Lo cierto es que ustedes refuerzan la autoestima de las niñas e incluso consiguen rebajar los índices de fracaso y de abandono escolar.

R.- Claro. En cuanto les muestras que “tú puedes”, las niñas se vienen arriba. ¿Sabe que entre primaria y secundaria las niñas pierden confianza en sí mismas un 3,5 más que los niños? En cuanto les procuras armas, esto puede cambiar. Si además las niñas tienen una meta y se deciden a perseguir su sueño, el abandono escolar prematuro baja al igual que el fracaso escolar. Estamos midiendo el impacto a través de un programa específico en colaboración con la Universidad San Pablo CEU, y su desarrollo nos podrá ayudar a tener más estadísticas fiables al respecto.

P.- Hábleme un poco más de sus voluntarias. Supongo que tienen ustedes experiencias a centenares, historias bonitas, sorprendentes y siempre enriquecedoras.

En cuanto les muestras: “Tú puedes”, las niñas se vienen arriba

R.- Una de las mejores partes de este trabajo es conocer constantemente a mujeres maravillosas, verdaderas inspiradoras, cuyas historias son un ejemplo valioso para las niñas. Tuvimos a una conductora de tren que les explicaba a las niñas «tengo la oficina con las vistas más bonitas del mundo». Una científica que contaba que cuando iba a dar una conferencia técnica con tacones y labios pintados las niñas le decían: «Uy, ¡si no pareces una científica!». Una piloto de helicóptero que tuvo que matricularse a escondidas porque en su casa pensaban que esa no era una profesión propia de una mujer. Una fresadora que contaba como en su escuela de formación profesional el profe le dijo: «Señorita, se ha equivocado usted de clase». Y que, por supuesto, en la fábrica no había vestuarios para mujeres… «Ahora tengo los más chulos y nuevecitos: ¡los han hecho para mí!». Una contable que lloraba cada día en la oficina, porque no le gustaba su trabajo y lo que quería era ser bombera… ¡y lo consiguió! Todas estas historias son muy poderosas para las niñas.

Hay mujeres que creen que no tienen nada que contar. En cuanto hablas con ellas, te das cuenta de que en toda mujer hay una inspiradora para las niñas. Una de ellas me decía: «Yo no puedo apuntarme porque estudié veterinaria, no me gustaba, y acabé trabajando en una oficina, gracias a que sabía alemán». Precisamente, le dije, eres una inspiradora: una historia de reinvención, de no achicarse ante el fracaso, de cambio de rumbo interesante… sin contar lo valioso de transmitir lo importante que son los idiomas. Cuando una piloto de caza les contó a las niñas que suspendió dos veces el examen de ingreso, pero que en vez de rendirse se volvió a encerrar a estudiar y aprobó con nota la tercera vez, les estaba dando una valiosa lección sobre el esfuerzo, la persistencia y el valor de no rendirse nunca. Así que, sí, siempre son enriquecedoras e inspiradoras las historias de nuestras voluntarias.

P.- Además de talleres escolares, charlas en colegios, organizan ustedes eventos temáticos… todo en aras a visibilizar los obstáculos que tienen que superar las niñas, y las mujeres en las que se van a convertir, para conseguir una auténtica y real igualdad. Han llegado incluso a llevar científicas a la Antártida.

R.- Bueno, no las hemos llevado nosotras en realidad… se trata de un proyecto llamado Homeward Bound en el que colabora nuestra empresa patrocinadora Acciona, que quiso poner de manifiesto las sinergias entre ambos proyectos dando visibilidad a estas científicas y poniendo el logo de Inspiring Girls en la ropa de nieve que llevaron en la expedición.

P.- Precisamente este domingo, en la fecha de publicación de esta entrevista, tiene lugar en Villaviciosa de Odón la primera Carrera Solidaria de Obstáculos ‘porunmundo5050’, que así se llama su ‘hastag’ en Twitter en la que, gracias a la gentileza de un buen número de empresas patrocinadoras y bajo los auspicios, por supuesto de la Fundación que usted preside, pero también de Gloria Lomana y en la que yo mismo he tenido el honor de jugar un papel activo, se va a visibilizar todo esto y que sin duda va a constituir todo un hito. Supongo que esta carrera será también piedra de toque para futuros proyectos en este sentido.

La Carrera Solidaria de este domingo 3 es una excelente forma de unir deporte y solidaridad, y da visibilidad a los obstáculos que las mujeres encontramos en nuestro desarrollo profesional

R.- Estamos muy agradecidas a Gloria Lomana por tener la idea de esta carrera, por organizarla y por su generosidad al donar el importe de los dorsales a la Fundación Inspiring Girls, tan alineada con los objetivos de la misma. Estamos muy contentas de participar en la carrera, porque es una forma de unir deporte y solidaridad y además visibilizar los objetivos de la Fundación, ya que está teniendo una excelente repercusión en redes. Es una iniciativa excelente que además da visibilidad a los obstáculos que las mujeres encontramos en el desarrollo de nuestra carrera profesional, me parece muy interesante esta simbología. Estoy segura de que será un gran éxito y sin duda tendrá continuidad en años sucesivos.

P.- Me gustaría destacar que todas las mujeres a las que ustedes proponen colaborar en estas actividades o eventos participan de manera entusiasta. Supongo que es imposible decirles a ustedes que no, Marta, porque su proyecto es absolutamente inspirador. ‘Inspiring Girls’ cuenta con profesionales, mujeres de perfil público muy conocido, otras más anónimas… también deportistas: waterpolistas, boxeadoras…

R.- Sí, la verdad es que estamos muy agradecidas porque todas las mujeres a las que se lo proponemos,¡y se lo proponemos a todas!, nos dicen que sí. Yo creo que todas en mayor o menor medida hemos sentido la necesidad, cuando eramos niñas, de tener referentes y mujeres que nos pudieran servir de ejemplo. A casi todas nos han dicho alguna vez: no puedes hacer eso, porque eso no es de niñas… y por eso todas apoyamos esta iniciativa, porque lo hemos vivido de pequeñas. Además, como sólo pedimos una hora al año, cualquier persona, por muy ocupada que esté su agenda, puede participar. Porque no olvidemos que ser inspiración para alguien es muy gratificante, las propias voluntarias salen encantadas de la experiencia. ¡Y luego siempre quieren repetir!

P.- Su trabajo abarca no solo a niñas y a niños sino a padres, profesores.

R.- Queremos ampliar a las familias, lo que haremos cuando tengamos más medios. En cuanto a los profesores, son los principales impulsores del proyecto porque ven de primera mano sus efectos en las niñas.

P.- ¿En cuántos países está presente ‘Inspiring Girls’?

R.- Inspiring Girls es un proyecto internacional desde su nacimiento. Comenzó en Reino Unido, pero desde su inicio se concibió de forma global, ya que los problemas que trata son transversales a todas las niñas, en todo el mundo. Los estereotipos de género, la falta de autoestima en la adolescencia y la falta de «role models», es decir, mujeres referentes que puedan servirles de ejemplo, son algo que en todo el mundo está afectando a las niñas. Por eso estamos extendiendo la iniciativa y es muy bien recibida en todos los países, y abriremos allá donde hay un equipo dispuesto a apoyarla y desarrollarla. Actualmente estamos en 10 países, pero desde España tenemos la responsabilidad de su desarrollo en Latinoamérica y Europa, y actualmente estamos en conversaciones con 5 países más en Europa (actualmente estamos en Italia y Serbia) y de otros 4 más en Latinoamérica (actualmente ya estamos en México, Chile, Brasil, Colombia, Perú y Costa Rica). Otros equipos están trabajando en el desarrollo en Asia desde Singapur.

P.- ¿Cúal es el impacto cuantificado en España, en los años que llevan ustedes trabajando?

R.- En 2018 hemos incrementado todas nuestras cifras: más de 1.600 niñas participando, más de 900 voluntarias, 17 actos propios y participación en otros 27, 45 colegios más inscritos, más de 30 entrevistas en medios… esperamos multiplicar estas cifras este año, en el que disponemos de más personal y de un call center para atender a coles y voluntarias. Y globalmente ya son más de 600.000 las niñas que han participado, a través de la colaboración de más de 26.000 voluntarias.

P.- Usted misma es un buen ejemplo de todo cuanto explica, su propia experiencia vital, porque además de presidir ‘Inspirig Girls’ es directora general de una organización empresarial.

R.- Efectivamente, soy directora de FECE, la Federación española de Comerciantes de Electrodomésticos, donde represento los intereses del sector ante diversas instituciones. Antes fui abogado ejerciente, luego trabajé muchos años en el sector tecnológico, como directora de servicios jurídicos de varias empresas multinacionales de software, y en desarrollo de negocio hacia Latinoamérica. No obstante, mi interés por el desarrollo profesional de la mujer siempre estuvo presente, y tuve mi propia empresa de formación en habilidades directivas para mujeres, Woman In Business. Pero me di cuenta de que el cambio social debía empezar en edades más tempranas, en la educación, con las niñas, por eso ahora estoy focalizada en Inspiring Girls, un proyecto simple, pero de una gran efectividad.

P.- ¿Cómo ve la situación política en España y la entrada de una fuerza política que es contraria al feminismo y a la ley contra la violencia de género?

R.- La defensa de la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres, así como la igualdad de derechos, es un hecho con difícil vuelta atrás. No obstante, cualquier conquista de derechos requiere estar vigilantes para no retroceder en la adaptación de la normativa, que debe siempre reconocer derechos iguales a todos los ciudadanos, sea hombre o mujer. Pero con una especial sensibilidad hacia los más vulnerables.

Creo que hay mucho equívoco con la palabra feminismo, que es el equivalente a igualdad de derechos. Creo que se confunden los que creen que es lo contrario a machismo. Eso sería “hembrismo”, no feminismo. No creo que ninguno de los géneros sea superior al otro, sino iguales en derechos y complementarios en la vida, lejos de cualquier confrontación. Es mejor huir de los extremismos y radicalismos, y de los peligros de un “efecto péndulo”, y poner sentido común al tema. Es decir, los derechos de la mujer son derechos humanos en la más amplia acepción de la palabra, y por tanto, protegidos por la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU. Y todo lo que restrinja los derechos de la mujer por la sola razón de su género, ha de ser combatido. Como muy bien muestra la película sobre Ruth Bader Ginsburg, que se estrena esta semana, y que recomiendo sinceramente. Creo que esta película debiera ser de visionado obligatorio en todos los colegios.

P.- ¿Cuándo tendremos una verdadera igualdad?

No lo sé. Quizás cuando sea redundante una fundación como la nuestra… es muy difícil de decir, porque aún hay en el mundo occidental mucha gente reacia al cambio, personas que están cómodos en su posición de poder, y ven la igualdad como un riesgo para su propia posición. Y aún quedan muchas sociedades donde la mujer es ciudadano de segunda, cuando no directamente una esclava. Y ante ello los países civilizados no pueden taparse los ojos.

R.- ¿Algún sueño en el cajón?

¡Muchos! Dejar de soñar implicaría estar muerta. La verdad es que me siento una privilegiada por poder trabajar en lo que me gusta, pero me gustaría tener más tiempo para poder impulsar esta iniciativa en muchas más ciudades y pueblos, incluyendo entornos rurales donde tan necesaria es. Sueño con que todas las mujeres que lean esto se apunten de voluntarias, y los coles se registren para recibir sus visitas. Y más empresas patrocinadoras que me permitan ampliar el equipo y poder tener presencia en todos los coles de España, ¡que todas las niñas pudieran participar del programa!