Al final hubo mariconez, estupidez, lágrimas interruptus y un premio Ondas en la cuarta gala de OT18. Miki y María protagonizaron uno de los momentos más esperados de la noche. Por si hay alguien en el universo que todavía no sabe de qué va la historia, la pareja de triunfitos tuvo que interpretar Quédate en Madrid de Mecano delante de Ana Torroja, miembro del jurado, y sin poder cambiar la palabra mariconez por el de gilipollez o estúpidez como ellos habían pedido, porque les parecía un término degradante y homófobo. Al terminar la actuación, el público aplaudió a rabiar, arropó a la pareja mientras cruzaba la pasarela coreando “estupidez, estupidez, estúpidez” y convirtió a María en la favorita de la noche.

Ahora bien, ni siquiera la polémica levantó la audiencia de la cuarta gala que acabó con la expulsión de Joan Garrido. OT18 registró un 16,9% de cuota de pantalla y se mantuvo respecto a la semana anterior. Eso sí, arrasó en redes sociales siendo trending topic mundial. La noche fue para The good doctor y para La Sexta y su sorpresa del día, Te lo vas a comer sedujo al 14,6% de la audiencia con su estreno dedicado a «La comida de nuestros mayores».

El público aplaudió a rabiar, arropó a la pareja mientras cruzaba la pasarela coreando “estupidez, estupidez, estúpidez”

Como era de esperar, el programa no quiso alimentar el conflicto, no puso énfasis en el malentendiendo. Las cosas fueron por otro terreno. Para Noemí Galera anoche “comenzó oficialmente OT”. Según ella, las tres galas anteriores fueron lo más parecido a un karaoke de lujo. También fue la noche de las llamadas interruptus (todos pudieron hablar con sus familiares pero con duración programada y los cortes resultaron patéticos), también fue la velada la de la actuación memorable de Natalia y Alba (“les vamos a dar rollo bollo del bueno”, decían en los ensayos), la noche del premio Ondas y, aunque lo evitaron, la noche de la estupidez.

Miki y María salieron al escenario y Roberto Leal aprovechó para dar la “bienvenida a los discursos y a los debates respetuosos”. Ana Torroja confesó que “el debate es sano siempre, desde el respeto y la tolerancia”, al tiempo que agradeció el esfuerzo de interpretar la canción delante de ella puesto que era “consciente de la dificultad añadida”. No obstante, su cara durante la actuación fue todo un poema.

José María Cano, el autor de Quédate en Madrid, se negó a que modificaran su letra y twitter ardió. La plaza del pueblo del siglo XXI tomó partido por aquellos que consideran que efectivamente el término es degradante y políticamente incorrecto. Que no lo dudo, como tampoco pongo en duda que todo esto ha sido una pésima gestión de crisis de comunicación que debería estudiarse en las facultades o, en su defecto, en los másters, ahora tan denostados.

Durante los ensayos, Miki confesó que no conocía la canción y que, por supuesto, no “pretendía juzgar a un grupo o a una sola palabra cuando han sido un referente en la música”. En la gala añadió que era consciente de que la canción se escribió en una época diferente. “Ahora nosotros no concebimos que una palabra así no sea un insulto a un colectivo”, añadió. Para María fue suficiente abrir el debate sobre la importancia del lenguaje.

Lo sucio no es la palabra, sino el contexto en el que se usa, el tonito con el que se usa, la intención de ofender de quien la usa»

Señores y señoras, pensando en los ofendidos, los ilustrados, los millennials, los nostálgicos, incluso, los modernos, como dicen hasta los que entienden (es decir los gays), “lo sucio no es la palabra, sino el contexto en el que se usa, el tonito con el que se usa, la intención de ofender de quien la usa. No es lo mismo que te llame maricón una drag en un show en la calle Pelayo o que  alguien escriba ‘fulanito es maricón’ en un graffiti”.

Mi amigo Javier Cid lo tiene muy claro. “Que venga una petarda de 20 años a decir que no canta lo de Mecano porque ella es muy moderna y no es menester herir a nadie es un postureo de mierda. A José María Cano le debemos uno de los himnos gays de este país de vencedores y vencidos, Mujer contra mujer, y ventilar ahora su homofobia es un sainete y un berrinche. A María no deberían dolerle tanto las palabras, que no son una ciencia exacta sino una emoción viva que depende del estado de ánimo, de la hora del día, de la época que nos tocó vivir. Si es tan íntegra, que no se ponga ropa de marcas que cosen niños explotados en las fábricas de Bangladesh. Que un maricón a tiempo, si lo dice Shangay Lili, puede ser la mariconez más bonita del mundo”. Nada más que añadir. Bueno sí, que si nos ponemos a modificar clásicos políticamente incorrectos tenemos curro para rato.