Nuevo espacio, producción externa y política no son términos miscibles para RTVE. Así lo indica la Ley 17/2006 de 5 de junio de la radio y la televisión de titularidad estatal: «La Corporación RTVE no puede ceder a terceros la producción y edición de los programas informativos y aquellos que expresamente determine el mandato marco».

La Pr1mera Pregunta es en esta ocasión el formato que permanece en el punto de mira. El espacio que pretende salvar la noche de los sábados de TVE y enfrentarse a La sexta noche y Sábado Deluxe, ha aterrizado en la cadena con todos los ingredientes para intentar burlar la ley.

Una productora externa, catalana y de tamaño medio, llamada Visiona TV, será la encargada de nutrir de contenido un espacio que, ya en su estreno, habría incumplido la normativa hablando de la actualidad política y sanitaria con sus colaboradores.

Sin embargo, la cadena parece haber encontrado el ‘truco’ para llevar a cabo las emisiones sin reproches. Y es que, desde que comenzara a promocionarse su estreno, todo su equipo ha incidido en exceso en que este nuevo espacio no será un formato informativo, sino un programa de entretenimiento. Así, su presentador y director, Lluís Guilera defendía: “Queremos ser una alternativa”.

La inclusión en su escaleta de cierta parte de entretenimiento, por mínima que sea, les ayuda a librarse de la etiqueta de ‘programa informativo’, lección que tenían aprendida desde 2015 con Así de claro, el espacio de debate presentado por Ernesto Sáenz de Buruaga.

A pesar de la experiencia, la picardía y la intención incansable de su director de actualidad, Enric Hernández, por ‘quedar’ bien con los sindicatos, que le exigían refuerzo y puesta en valor de la parte informativa, la cadena pública, por el momento, no encuentra su lugar de competición.

En su noche inaugural, ni política ni entretenimiento. Al mismo tiempo que los de Jorge Javier arrancaban la noche con Anabel Pantoja y su adicción a los ansiolíticos, La Pr1mera Pregunta, lo hacía con un debate sobre el confinamiento, que al contrario de La sexta noche, no contó con pluralidad de voces expertas.

Además, la entrevista con Plácido Domingo, hizo enfurecer a las redes, que acusaban al tenor de estar leyendo unas respuestas previamente pactadas con TVE.

Sin embargo, un final protagonizado por Mónica Naranjo, María Gómez y Carlos Latre, sí dejó entrever mejores valoraciones, y mostró que, de tener que enfocar hacia alguna vertiente el programa, esta debería ser la del entretenimiento. Y es que, gracias a las abismales diferencias con el Deluxe, que en un principio podrían suponer un obstáculo, el espacio conducido por Guilera tendría posibilidades de ser la «alternativa» en la que tanto ansían convertirse, sin trucos legales ni falsas promesas.