Persona o personaje, Josep Pedrerol es siempre periodista. Además, uno que «antepone la noticia a los colores», actúa sin censura, «con pasión» y piensa que la tele «es una gran mentira». Un tipo que se divierte con lo que hace, presentando Jugones y su Chiringuito y no sabe lo que es la imparcialidad, pero dice moverse «en busca de la verdad».

Pedrerol también es culé, o eso cuenta, y es que «la gente no se lo cree». Pero sobre todo es catalán, uno de los que «no entiende por qué se están construyendo fronteras» y aspira a una Barcelona «con libertad».

En una entrevista con El Independiente, en su plató, Josep Pedrerol habla de las luces y las sombras de la televisión, de las críticas, la política, las habladurías y de su amigo Robinson.

Pregunta.- ¿En qué momento se encuentra su carrera profesional?

Respuesta.- En el mejor momento, me lo paso mejor que nunca. Siempre le digo a la gente, a mis amigos, que hay que levantarse por la mañana con la ilusión de hacer cosas nuevas, y yo lo hago. Es mi mejor momento sin duda.

P.- El mejor y posiblemente el más viral… ¿Qué cree que hace susceptible al Chiringuito o a usted como presentador estar en boca de tanta gente?

R.- Supongo que es un programa que no deja indiferente a nadie. No provocamos porque queremos provocar, provocamos porque nos mostramos como somos, y la sinceridad tiene un precio muchas veces. No cuidamos el “a ver qué van a decir”, decimos lo que nos parece, lo que pensamos, lo que nos sale en un momento determinado porque el fútbol es pasión y el programa refleja eso. Además, somos virales porque en redes sociales somos muy buenos. Hay que decir que el Chiringuito es una locura en redes. El Chiringuito es un fenómeno social al margen de lo que es la televisión. El programa tiene continuidad en plataformas que no son la televisión, en móvil, tablet u ordenador…

La televisión te convierte en personaje sin tú quererlo

P.- ¿Cuánto de persona y cuanto de personaje hay en el Pedrerol que sale en pantalla?

R.- Es todo personaje, es todo mentira (risas). No, hombre, ¿sabes lo que pasa? Que la televisión te convierte en personaje sin tú quererlo. Yo no busqué que alguien me imitase, cuando te encuentras que alguien te está imitando es que algo falla o algo va muy bien, pero por lo menos es que has provocado algo. No es mi intención. Además, siempre he dicho que la tele me parece una gran mentira porque nos creemos la visión que tienen de ti. Por eso siempre le digo a los compañeros del Chiringuito: “mostraos como sois, no quiero a ningún personaje, porque la televisión desmonta a los personajes”.

La televisión te lleva a veces a confundirte por la popularidad, la fama… Pero a la vez es un medio fantástico para acercarte a la gente. Sin embargo, luego eres personaje porque la televisión te convierte en lo que ni sabes ni imaginas, te dejas llevar y las críticas, buenas o malas, forman parte de lo que transmites o de lo que algunos se han encargado de transmitir de ti. Mientras la gente que me conoce sepa quién soy, me vale.

P.- Y sobre este tema, el de encontrar la faceta televisiva interior, me gustaría saber qué lleva a Michael Robinson y a usted a hacer una comunicación deportiva tan diferente después de coincidir en El día después

R.- Veníamos de mundos diferentes. Él venía de vender derechos de televisión y ahí apareció en Canal +, y con su forma de hablar y el haber sido jugador del Liverpool y del Osasuna también, se dijo: “Este personaje es televisivo”. Y coincidimos. Nos caíamos bien, nos entendíamos incluso en la forma de ser, el humor… Éramos muy diferentes, pero había cosas que nos unían. En un momento dado se decidió que fuésemos pareja en El día después durante ocho años.

Son malos imitadores del Chiringuito los políticos

Son dos formas distintas de entender la comunicación, pero creo que Michael sabía muy bien lo que quería comunicar y yo lo sé muy bien también. Hablábamos muchas veces y decíamos: “¿Qué programa hacemos?”. Y nos contestábamos: “Hacemos un programa para la gente, para que la gente se lo pase bien y abandone sus problemas durante una hora y media”. Yo transmito lo mismo. El Chiringuito es eso, un programa para pasarlo bien.

Pero es todo comunicación, no hay comunicación buena o mala, la comunicación significa llegar. Además, hay dos formas de hacer televisión: se puede hacer con muchos medios o con pocos medios. Hay que adaptarse a las circunstancias, y después de un programa con muchos medios y muchas cámaras en los campos… El Chiringuito, no. Tenemos más información, más exclusivas, más tertulias… Y en cuanto al personaje, Michael era también muy imitado, pero porque el acento también ayudaba, su simpatía, su humor inglés… Bueno no, él era más español que inglés.

P.- ¿Cree que El Chiringuito lo podría presentar otra persona que no fuese usted? Por ejemplo, ¿sabría llevarlo Manolo Lama?

R.- No me lo planteo. El Chiringuito, no porque es una cosa que hemos creado un grupo de personas hace muchos años. Personas que creímos en ello y creemos en lo que hacemos. Tendría que hacer otra cosa, programas deportivos hay muchísimos. Nosotros no hemos inventado nada tampoco, hacemos un programa que nos gusta con los mejores, con una redacción que hace posible lo imposible, que trabaja más que nadie y donde están las estrellas de un futuro inmediato… Entonces, hemos juntado ya al equipo humano que hace posible que esto sea magia cada noche.

Y Manolo Lama, no lo sé. El Chiringuito no podría hacerlo. En esta vida hay que saber qué se puede hacer y qué no se puede hacer. El Chiringuito, hoy en día, solo podría hacerlo una persona que ya esté trabajando en él. Necesita de alguien que haya crecido con el programa. Aquí hay gente muy válida, no me hace falta buscar gente fuera. Para hacerlo hay que disfrutar del programa y creer en él. El Chiringuito no es un presentador, es un grupo de gente que cree en lo que hace.

P.- ¿Tiene más de periodismo o de show?

R.- Bueno, las exclusivas más importantes del año las ha dado El Chiringuito. Lo que pasa es que mostramos la realidad social de cualquier casa o grupo de amigos, el cómo se vive el fútbol con pasión en esas tertulias, hablando de eso, de política, de moda o de cocina… La pasión forma parte del ser humano.

Nadie es imparcial, no creo en eso. Honesto sí, hay que ser honesto, pero imparcial es imposible

P.- En cuanto a contenidos… ¿Por qué un 70% es Real Madrid?

R.- Pues no lo sé, tampoco lo calculo. Nos dejamos llevar, es muy intuitivo. Además, yo tengo una gran ventaja, tú en casa tienes un mando y haces zapping y pones el programa que quieres; y yo en El Chiringuito hago zapping y decido qué me apetece ver o de qué me apetece hablar. Hay veces que digo, vamos a hablar de Messi, y es un tema emocionante, pero lo sacas en la tertulia y no sale, el debate no tira, y en cuanto yo me aburro un poco, cambio el tema. Pero vamos, es un poco por intuición. El otro día le dedicamos al Barça una hora y media en un programa de dos horas y media. Hablamos de lo que es importante, y de lo que está en la calle.

P.- Que un culé (ya declarado) defienda con tanto fervor al Real Madrid y le dedique la mayor parte de su programa… Es raro, ¿no?

R.- Bueno, es que yo no soy un culé que hace un programa de televisión, sino un periodista que hace un programa de televisión… Además, se dice que soy culé porque iba con mi tío al Camp Nou a ver partidos. Pero vamos, que soy un periodista que antepone la noticia a los colores. Tampoco en este programa es obligatorio llevar bufanda. Yo dije que era del Barça en la sección del tertuliómetro porque me salió, no estaba previsto, ni había estrategia. De todas formas digo que soy del Barça y los culés no se lo creen así que… Ya no sé qué decir y qué no.

P.- ¿Tiene cabida la imparcialidad en el programa?

R.- Es que no sé qué es eso. Mira que fui a la facultad, estudié la carrera, y cuando salí de la carrera… seguí sin creer en la imparcialidad. Creo que todos dependemos de en qué lugar nacimos, con qué familia vivimos o cómo nos hemos educado. Yo creo que el que es vecino del campo del Sevilla es muy posible que salga sevillista y al niño que vive en Madrid y a los cinco años le regalan una camiseta del Real Madrid, lo más probable es que de mayor sea del Madrid. Por eso, la imparcialidad no sé qué es. De alguna manera, yo intento acercarme a la verdad, siempre contando el cómo veo yo las cosas, no diciendo “las cosas son así”.

Además, buscamos la verdad a través de la pluralidad, de las ideas diferentes… Pedrerol no marca la idea de lo que tiene que ser y lo que no. Nadie es imparcial, no creo en eso. Honesto sí, hay que ser honesto, pero imparcial es imposible.

P.- ¿Qué opina de aquellos que le acusan de ser portavoz de Florentino Pérez?

R.- Es gente desocupada y con demasiado tiempo libre. No soy portavoz de Florentino, ni de Bartomeu, ni de nadie. Soy portavoz de Josep Pedrerol, un tipo que trabaja mucho y que tiene un equipo fantástico con el que disfruta. Ha llegado un momento en el que paso totalmente de ese tipo de comentarios, no me afectan nada. ¡Pero es cierto que me llevo bien con Florentino! Es más, yo fui el primero que en televisión entrevistó en los palcos de fútbol. Eso hizo que conociese a los presidentes mejor que otros.

P.- Entonces, la imparcialidad no existe en El chiringuito… ¿Y el feminismo? Es un espectro muy amplio el que abarca este término y aquí hay escasez de tertulianas, pero también de deporte femenino en contenidos…

R.- Yo creo que es una proporción real en cuanto a la afición al fútbol. Antes teníamos más compañeras que por diferentes circunstancias marcharon, pero aquí cuando fichamos a alguien no lo hacemos porque es mujer o porque es hombre, es porque es una persona comunicadora a la que le gusta lo que hacemos y cree en lo que hacemos.

Soy un periodista que antepone la noticia a los colores

Algunas veces lo hablamos cuando nos reunimos con estudiantes de periodismo. La proporción es muy exagerada a favor de los chicos, a lo mejor vienen doce personas, y de ellos once son chicos y hay una chica. Yo no creo que haya que meter a una mujer por serlo. Aquí tenemos a profesionales, mujeres u hombres. Todas las mujeres que trabajan aquí lo son, pero no calculamos eso, creo que sería feo hasta para las mujeres.

En cuanto al futbol femenino… Está en proceso. A ver si con la llegada del Real Madrid va a mejor, porque si no hay rivalidad… Al fútbol masculino le quitas al Barça o al Madrid y estamos de acuerdo en que la competición se ve distinta. Además, se notaba un crecimiento en el fútbol femenino que justo ahora ha complicado el Covid. Pero soy fan del fútbol femenino y veo partidos fantásticos, aunque menos de los que debería… Y creo que las mujeres también deberían ver más fútbol femenino.

El presentador Josep Pedrerol, durante la entrevista con El Independiente en el plató de El Chiringuito
El presentador Josep Pedrerol, durante la entrevista con El Independiente en el plató de El Chiringuito I.E.

P.- Precisamente sobre la gestión de la pandemia quería que me hablara… ¿Están marcándose un Chiringuito los políticos?

R.- Son malos imitadores del Chiringuito los políticos. Pero el objetivo del programa es llegar a ponernos de acuerdo en algo, es entendernos y buscar puntos en común, pero los políticos están en todo lo contrario y por rascar cuatro votos son capaces de todo. La pandemia nos está sirviendo para darnos cuenta de que no tenemos a los mejores políticos, me sabe mal, pero es así.

P.- ¿A quién traería de tertuliano?

R.- ¡El Alcalde de Madrid se ofreció! Dice que falta un atlético y se ha ofrecido para trabajar con nosotros… Ahora estamos pendientes de si pasa el casting.

P.- Y sobre la comunicación… ¿Qué opina del papel que están desempeñando los medios?

R.- Yo creo que nos vamos demasiado a las cifras, a los números… Creo que nos faltan historias personales y que nos concienciemos con ellas. Aparecerán películas dentro de unos años en las que veremos qué ha ocurrido realmente. La única realidad que vemos es nuestro alrededor y nuestro entorno. Además, creo que a los jóvenes no les ha llegado el mensaje. Todos hemos sido jóvenes, nos hemos creído invencibles, pero nos olvidamos de que tenemos familia y personas mayores alrededor que lo pueden pasar peor. Pero no creo que el político deba educar al individuo.

En Cataluña no podemos caer en la tentación del odio y del provincialismo

P.- Hablando de política y siendo catalán, ¿qué piensa del procés y todo lo que ello conlleva para su tierra?

R.- He crecido en una ciudad tan cosmopolita como Barcelona que recibe a todo el mundo muy bien… A mí no me gusta preguntar de dónde vienes o qué idioma hablas. Me gusta hablar con naturalidad, que el tema político no sea tabú… Y no me gusta que familias se enfaden por hablar de política, eso no me gusta. Además, me gusta la política que une y no la que divide, al igual que poder moverme por todas partes sin fronteras. Soy un catalán que no entiende por qué se están construyendo fronteras, o algunos están intentando construirlas. Cataluña es fantástica, es abierta, sobre todo Barcelona, no podemos caer en la tentación del odio y del provincianismo.