Bob Pop.

Series y Televisión ENTREVISTA

Bob Pop: "Con 'Maricón Perdido' pensé, ¿quién soy yo para contar mi obra, Oprah?"

El escritor y periodista presenta, en esta nueva serie de TNT que él mismo dirige, un relato fresco y personal acerca de la dificultad de ser diferente en una sociedad que castigaba la diversidad

«Me hubiera flipado, suena fatal que me flipe algo que he hecho yo mismo, pero si me lo llego a encontrar en la tele con 15 años hubiera sido muy feliz». Bob Pop dejó a Roberto Enríquez (Madrid, 1950) en el momento en el que encontró su propia voz, aquella que le advirtió que ser diferente no se convertía en una acepción inmediatamente negativa. «Cuando conozco a mi marido y nos enamoramos», el escritor y periodista renace.

Con Maricón Perdido, la serie de TNT que llega a España este viernes 18 de junio, Bob Pop se ha topado con un cajón en el que dar forma su memorabilia. «No quería hacer un biopic como si fuera Freddie Mercury«, afirma a El Independiente. «Me costó asumir que no estaba haciendo un ejercicio de egolatría insultante».

No quería hacer un biopic como si fuera Freddie Mercury»

Inspirada en numerosas vivencias personales, -que incluyen episodios traumáticos y crudos como la violación que vivió en el Retiro o escenas familiares que, admite, «nunca había contado»-, el periodista y escritor ahonda en el camino que tuvo que atravesar para descubrirse desde un prisma más positivo. «La gente que me rodea y me quiere no siente un pudor excesivo y no son sobreprotectores conmigo, entienden que esto es literatura, aunque sea una serie de ficción», responde en referencia a qué le ha movido a abrirse en canal en la pantalla.

TNT lo tuvo claro y levantó el teléfono primero, llamada que sorprendió al propio Bob Pop. «Cuando me lo propusieron la primera vez dije, ‘¿quién soy yo para contar mi historia, Oprah?'», explica entre risas. Mas allá de la sorpresa, al creador de Maricón Perdido le preocupaba «mucho» que al público le interesase su narración, pero la empleó para crear algo universal desde lo particular.

«Voy a usar mi historia para contar otra historia, para hablar de un montón de gente, de una época, para hablar de cosas mucho más abstractas que me transcienden». Una vez superado el miedo, Bob Pop solo quiere «dar un relato que guste, que emocione y que divierta».

«Los chulitos del patio se sienten amenazados»

Maricón Perdido baila entre el drama, la comedia y la tragedia. Episodios de bullying escolar se entremezclan con escenas de esperanza y crecimiento, de iluminación casi feligresa. Retratar partes de su infancia, que se caracterizó por haber sido bautizado entre aulas como maricón, y de su enfermedad, la esclerosis múltiple, se convierte en acto de valentía y en un retrato que, durante años, las cadenas televisivas se negaban a mostrar.

Mi referente era Steven Carrington, era el único personaje gay que había en la tele y al que no dejaban de darle palizas»

«Mi referente era Steven Carrington, que era el único personaje gay que había en la tele y al que no dejaban de darle palizas», explica Bob Pop en referencia al actor de la serie Dinastía, uno de los primeros roles homosexuales que se desarrollaron en la pequeña pantalla.

Bob Pop.

Desde entonces, «ha habido un progreso, como ha pasado con el feminismo o el movimiento LGTBI, y los chulitos del patio se sienten amenazados y están lanzando sus últimas pedradas», replica tajante. «Ya no tienen piedras en los bolsillos y con nosotros no van a poder».

La apuesta de TNT por un relato múltiple y dispar, alejado de las convenciones que rigen a la ficción española, es uno de los muchos ejemplos de cómo la diversidad comienza a colarse por todos los poros audiovisuales. «Las plataformas están ayudando a que el panorama sea más diverso y que haya espacio para más voces», secunda Bob Pop. El creador y escritor de la serie afirma denostar un cambio de corriente, un pequeño rayo de esperanza en el que «cada vez más mujeres y más miembros del colectivo LGTBI cuentan sus historias».

Maricón Perdido es una oda a la libertad y a salirse del cuadrado, pero también a una «sociedad es más plural de lo que muchos quieren hacernos creer».

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