El mítico periodista Ángel Casas se retiró de la vida pública en septiembre de 2020 tras comunicar que por una enfermedad circulatoria, después de un trasplante de riñón, había sufrido la amputación de una pierna. Tiempo después, tuvo que someterse a la amputación de la segunda.

Casas ha concedido una entrevista al diario Ara en la que relata cómo fue su «infierno». «Gritaba, lloraba de dolor. Cada médico decía una cosa diferente, el diagnóstico era incierto, estaba desesperado y veía que iban mal dadas, directo a la amputación», describe.

El periodista fue diagnosticado con calcifilaxia, una enfermedad poco frecuente que consiste en la acumulación de calcio en pequeños vasos sanguíneos de la grasa y de la piel. Casas se enfrentó a la amputación de su pierna derecha en junio de 2020, en plena pandemia. «Con mi mujer llorábamos por teléfono. No podía venir a verme y, a lo largo de cinco meses, de mayo a septiembre, hasta seis veces le dijeron, por teléfono, que estaba a punto de morirme», apunta en la entrevista.

Unos meses después, le amputaron la pierna izquierda. También explica que estando en la unidad de semicríticos sufrió un infarto «recuerdo a una enfermera de ojos preciosos –con la mascarilla no se le veía nada más– que me cogió la mano y me dijo: “Àngel, tranquilo, saldremos adelante”.

Ahora, el periodista asegura tomarse las cosas «con humor» y afirma que ha luchado «muchísimo» para estar vivo.