Eva Martín interpretó durante 553 capítulos a Cruz Ezquerdo, la marquesa de Luján, en La Promesa. Espóiler: era la mala de la película. Y acabó en la cárcel por crímenes de lesa humanidad (disculpen la hipérbole). La actriz, natural de Gerona, ya sabía lo que era una serie diaria –he ahí Amar en tiempos revueltos, también en La 1, hace ya 16 años–, pero, con La Promesa, traspasó fronteras. Pero Eva Martín (52), tras más de dos años, se fue –con honores– de La Promesa. No con los pies por delante, como el género de la telenovela suele mandar, pero sí con los grilletes puestos. La intérprete, en conversación telefónica con El Independiente por su nueva serie, Ágata y Lola (Atresplayer, domingo 12 de julio), se defiende: "No tengo nada que ver con Cruz, afortunadamente. Hombre, algo siempre tiene que ver, pero no lo más llamativo".

PUBLICIDAD

Pregunta- En este caso tenemos que hablar de Dolores. De Lola. He visto los dos primeros capítulos de Ágata y Lola, y es harina de otro costal. O sea, Lola es completamente diferente a Cruz.

PUBLICIDAD

Respuesta- (Eva Martín) Si tú no has visto nada de la marquesa de Luján en Lola, todo va bien, ¿no? Efectivamente son dos personajes totalmente opuestos. Para mí, como actriz, es un gusto poder hacer personajes muy diferentes [entre sí]. Por eso decidí ponerle fin a mi tiempo en La Promesa; para hacer otras historias y otros personajes. Porque una serie diaria como protagonista es imposible compatibilizarlo con otros trabajos. Lola es una mujer completamente diferente; para empezar, es buena gente. Es buena persona, empática, amable, vitalista, generosa en su forma de ver las cosas, muy impulsiva y muy poco ortodoxa en el sentido de romper las reglas. Mira, las dos [Lola y Cruz] rompen las reglas realmente. Lola rompe las reglas por el bien común; no por el bien propio [como Cruz]. Es también espontánea, y le gusta seguir sus intuiciones.

P.- También te diré que Lola y Cruz harían cualquier cosa por sus hijos.

R.- (Eva Martín) Las dos son madres coraje con distintos medios. Utilizarían distintas herramientas; las de Cruz serían bastante más dañinas.

P.- Nos encontramos ante un policiaco con la productora Portocabo, que ya hizo Hierro y Rapa; esta última también en Galicia. Aquí [Ágata y Lola] os vais a Vigo.

R.- (Eva Martín) Hemos rodado cuatro meses y medio en Vigo; ha sido una gozada. Además, dejamos muy presente la ciudad de Vigo y alrededores en la serie [Ágata y Lola] porque se desarrolla en la propia ciudad. Hemos rodado allí. Los espectadores van a poder ver las calles de Vigo y los alrededores, que son maravillosos. Hemos rodado en todos los lugares donde era posible rodar; toda la provincia.

P.- Es verdad que Àgata y Lola es la adaptación española de una serie franco-belga [Astrid et Raphaëlle; 6 temporadas, 49 capítulos], que también ha tenido su adaptación en Reino Unido [Patience; 2 temporadas, 16 capítulos]. La francesa transcurre en París y la española no se queda en Madrid ni en Barcelona. Vigo le da otro color a la serie, ¿no? Una mayor 'luminosidad'.

R.- (Eva Martín) Curiosamente, porque tiene luminosidad a pesar de las lluvias que hemos tenido todo este invierno. Ese es un gran acierto de la serie; que Portocabo y Atresmedia decidieran que se desarrollase en Vigo. Estamos muy hartos de ver tanto rodaje que se desarrolla en Madrid o Barcelona; los mismos lugares. Es muy bonito poder entrar en la idiosincrasia de ciudades de un tamaño medio, y ver cómo se vive en otros sitios, y que los espectadores puedan verse reflejados; no sólo los vigueses en este caso, sino cualquier espectador de una ciudad media. Poder ver ese otro ritmo de la ciudad que, sin duda, es distinto [al de Madrid o Barcelona]. Por supuesto aprovechamos todos los paises naturales, que es marca de la casa de Portocabo; mostrar toda la naturaleza que rodea esa ciudad. Tenemos todo tipo de paisajes: bosques, acantilados, playas… y morgues.

P.- Hablas de estas ciudades de tamaño medio; tengo entendido que, aunque no naciste en Valladolid, eres de Valladolid. ¿O me equivoco?

R.- (Eva Martín) Yo nací en Gerona y me crié en Gerona hasta los 12 años. En Valladolid viví desde los 12 a los 22. Allí estudié la carrera –Filología Inglesa– y empecé a hacer teatro. Fueron años muy importantes, en este sentido, pero yo soy catalana.

P.- Una Ágata y Lola en Valladolid… ¿De dónde es esta Lola? ¿Es una madrileña afincada en Vigo? Por ahí tienes a tu compañero andaluz.

R.- (Eva Martín) Tanto Nico [Antonio Garrido] como Lola no son gallegos. En ese sentido –lo decía Antonio Garrido–, hace que ellos se unan porque fueron destinados los dos a la comisaría de Vigo y se conocen desde que salieron de la academia [de Policía] hace veinte años. Lola tiene raíces gallegas; su padre es gallego. Ya lo veréis más adelante. Ella fue trasladada a la comisaría de Vigo, donde lleva años viviendo, y su hijo es vigués.

P.- Por ubicar al público con lo que se va a encontrar. Los dos primeros capítulos [de 45 minutos cada uno] funcionan como un capítulo largo de hora y media, con una primera parte y una segunda, pero el mismo caso. ¿Qué va a encontrar el espectador a partir del tercero? ¿Será el típico policiaco con un caso por episodio? O sea, en 50 minutos hay una resolución.

R.- (Eva Martín) Va a ser así. Esto [Ágata y Lola] va a ser un caso por capítulo, salvo el primer caso que serán dos capítulos. Esperemos que después de este primer capítulo, todo el mundo esté deseando continuar con el segundo para ver cómo se resuelve. Este primer caso es muy chulo. Ágata y Lola es un procedimental clásico.

P.- Pero no todo es trabajo; también hay tramas personales.

R.- (Eva Martín) En el aspecto policial, sí es una serie clásica: un caso por capítulo, autoconclusivo, por lo que se pueden ver sueltos. Es muy fácil de ver, y mantiene el interés este ratito hasta que se resuelve el caso. Esperemos que el público se enganche a los personajes y a las relaciones entre ellos; sobre todo entre Ágata y Lola, que tienen una evolución.

P.- La serie francesa [Astrid et Raphaëlle; disponible en Atresplayer y Movistar Plus+ con el título Bright Minds] sí mantiene a las dos mujeres en el título, mientras que la británica sólo se centra en el de Patience, personaje al que aquí interpreta Mireia Oriol [Soy Nevenka]. En Ágata y Lola es fundamental la dinámica entre estas dos mujeres; una se nutre de la otra y viceversa.

R.- (Eva Martín) Es lo que pretende reflejar esta serie; la necesidad de cooperación desde polos muy opuestos, como son Ágata y Lola. Son mujeres muy distintas a todos los niveles; sin embargo se nutren mutuamente y aprenden la una de la otra también. Lola aprende muchísimo de Ágata porque ve en ella cosas que le fascinan, como buena curiosa que es. Y le parece una brillantez; por eso la quiere en su equipo. Y Ágata aprende de Lola, lógicamente, porque Lola es mayor; es la jefa; y se convierte en su mentora.

P.- En otros policiacos, las parejas investigadoras –haya tensión sexual o no, que en muchos casos sí la hay, sobre todo hombre/mujer– empiezan mal. Siempre hay tiranteces entre ellas. Aquí tienen diferencias, pero desde el principio se llevan bien.

R.- (Eva Martín) Esto, sin duda, tiene mucho que ver con el carácter de Lola, mi personaje. Ella es muy inclusiva, como una mamá gallina. Rápidamente ve al que tiene más necesidad y lo protege. Ella es protectora de todo aquel que vea en una situación vulnerable, e identifica muy rápidamente que Ágata es vulnerable; y a la vez la admira por lo excepcional de esa mente. Es Lola quien hace que se limen esas diferencias desde el primer momento.

Probablemente, si Lola no tuviera ese carácter, no sería tan fácil que ellas dos pudieran colaborar, porque evidentemente son muy distintas. Lola saca de quicio a Ágata, y Ágata podría perfectamente sacar de quicio a Lola. Pero Lola decide que no sea así. Es lo bonito de esta serie [Ágata y Lola]: ver que, efectivamente, la diferencia no es una amenaza, sino una riqueza. Necesitamos integrar la diferencia para poder nutrirnos unos de otros; no estar todo el día a la gresca.

P.- ¿Es la primera vez que llevas la placa de policía en una serie?

R.- (Eva Martín) No, no. He hecho varias veces de policía; de inspectora, de comisaria… Empecé en El comisario, donde hacía de inspectora de policía científica.

P.- Yo sí te recuerdo hace unos años en Desaparecidos, que hacías de Comisaria Principal corrupta.

R.- (Eva Martín) Esa era otra Cruz [Ezquerdo] de la vida.

P.- ¿Crees que te han dado más personajes de mala o de buena?

R.- (Eva Martín) Empecé haciendo muchas buenas durante muchos años. Hacía buenas; hacía víctimas también; víctimas de los hombres; mujeres que se cortaban las venas por amor; o madres comprensivas. Hice de buena durante mucho tiempo hasta que alguien empezó a darme personajes que tenían otra vuelta y el colmillo más afilado. Para mí fue siempre un placer, obviamente. Por fin alguien veía que podía hacer otras cosas. Y entonces he hecho varias malas con las que he disfrutado mucho. Pero ahora volvemos a las buenas.

P.- Tengo que hacerte la pregunta de rigor. ¿Volverás en algún momento a La Promesa, que tiene todos los visos de durar años y años?

R.- (Eva Martín) No te puedo contestar a eso porque no lo sé. Es decir; lo único que te puedo decir es que Cruz está en la cárcel, que es donde tiene que estar porque tiene que pagar por muchas cosas.

P.- Defenderé a Cruz. Está en la cárcel por un crimen que no ha cometido.

R.- (Eva Martín) Ha cometido otros; hay una justicia divina ahí. No te puedo decir porque no lo sé. En un principio, Cruz está en la cárcel y esto es lo que te puedo contar. Obviamente es una serie diaria. Mientras un personaje no esté muerto, nunca se sabe. En un principio no hay plan de que eso sea así. La vida es muy larga.

Eva Martín echa de menos interpretar a Cruz en La Promesa
Eva Martín visita La Promesa