La cineasta Isabel Coixet (66 años) recibe a El Independiente por teléfono desde su casa en Barcelona. Vayamos al grano: la entrevista ha de durar diez minutos. Coixet, tras Foodie Love (2019) para HBO España, firma la serie Alguien debería prohibir los domingos por la tarde (2026) para la cadena de televisión franco-alemana ARTE. Se estrenó en Francia la pasada primavera bajo el título Quelqu'un devrait interdire les dimanches après-midi. En España, Sundance TV (AMC Channels, Prime Video) estrena los dos primeros capítulos de Alguien debería prohibir los domingos por la tarde el martes 10 de noviembre (22.30 horas). Porque los miércoles no existen...
Pregunta.- Alguien debería prohibir los domingos por la tarde. No es la primera vez que utilizas este título. Te gusta mucho.
Respuesta.- (Isabel Coixet) Hombre, tengo un programa de radio que se llama así, y escribí, hace años, un libro que se llama así. Ya veo que hay gente que me copia porque mi amigo Ignacio Peyró ha sacado un libro que va por ahí… Vamos, yo tengo hecha la mili con los domingos por las tarde. Los detesto. Me pongo tristísima. Pienso: "Pero si no he hecho nada el fin de semana. Todo lo que yo quería hacer, todos estos planes; nada". Louise, uno de los personajes, se lo dice a los colegas del piso.
P.- Tras haber visto la serie y estar hablando ahora contigo, tengo la tentación de pensar que las palabras de Louise son en realidad tus pensamientos. Lo estás diciendo tú.
R.- (Coixet) Totalmente. No me oculto. Lo sé. Vamos a ver: he hecho algo que muy poca gente ha podido hacer. Yo he reescrito mi vida. Llegué a París en un momento en el que había pesetas en España; había una precariedad y una diferencia de nivel de vida con Francia impresionante. Yo llegué, y toda esa vida fantástica, compartiendo un piso chulísimo, no fue tal. Estuve en una habitación a la que había que entrar de lado, compartiendo baño con 14 personas. No es esta vida idílica; tampoco tengo un mal recuerdo. No sufrí. Yo venía de donde venía. "Esto es lo que hay". Entonces me siento muy afortunada de haber podido reflejar en pantalla lo que a mí me hubiera gustado. Ya ves cuáles eran mis aspiraciones: compartir piso y películas, y, sobre todo, hacer la película que yo tenía en la cabeza.
P.- Tú has podido hacer las películas que tenías en la cabeza.
R.- (Coixet) Gracias a Dios. Sí he podido y es impresionante. Me siento, de verdad, muy, muy afortunada.
P.- ¿Cuál es la primera película con la que sentiste: "Esta era la que yo quería hacer"? O mejor no decirlo por deferencia al resto de tus títulos.
R.- (Coixet) ¿Sabes qué pasa? Es curioso… Yo, cuando me acuerdo de una película, no me acuerdo de la película terminada. La película nace en un momento: en un bar, de repente, tienes una idea; llegas a casa, escribes algo, lo confrontas con alguien, lo reescribes... Alguien ve las posibilidades del guion. Haces el casting. Lo ruedas. Lo montas. Mezclas el sonido. Todo ese proceso es mi vida. Yo me he pasado la vida en ese proceso y amo ese proceso. Ese proceso, a veces, ha sido más o menos doloroso, pero yo siempre lo recuerdo bien.
La película de mi vida es trozos de mis películas y de mis series mezclados con momentos de los rodajes, como el momento en que November Ultra me envía un fragmento que se le ha ocurrido para los títulos de crédito de la serie [Alguien debería prohibir los domingos por la tarde] y a mí se me pone la carne de gallina. O como el momento en que descubro a la actriz Liv Henneguier y digo: "No sé quién es, tiene muy poca experiencia, pero esta tipa es genial y es mucho mejor de lo que yo tenía en la cabeza". Eso es la vida de un cineasta; no es otra cosa. Esa es la belleza de la vida de un cineasta.
P.- Isabel, eres reincidente en las series de televisión. Hubo una época en que las plataformas querían a cineastas haciendo series de televisión. La primera de HBO España fue Foodie Love. ¿Por qué vuelves?
R.- (Coixet) No lo sé. La forma de la serie es muy buena –es un gran formato–, pero tienes que pensar algo que tenga sentido en ese formato. Cuando pensé Foodie Love, lo pensé para televisión; y cuando pensé esta serie [Alguien debería prohibir los domingos por la tarde], la pensé así, con esos meandros, esos momentos que parece que va de una cosa, pero es otra. Entonces, en el siguiente capítulo, tú puedes hacer algo que redimensiona el anterior y te crea intriga. No lo sé. Es más: yo, cuando hablo de la serie, hablo de la película.
P.- No me puedes decir que esta serie es una película de cuatro horas. Es verdad que hay unos meandros, vas y vienes, pero hay cierta estructura. Son ocho episodios y hay un formato capitular.
R.- (Coixet) No sé. Ahora acabo de hacer una pieza [En recuerdo a John Berger] que no es ni un cortometraje, ni un documental. No sé. Para mí, la cosa es qué quieres contar en cada cosa; la forma, para mí, es muy secundaria, la verdad.
P.- Dices que todavía había pesetas en España cuando llegaste a Francia. La serie está ambientada en el presente y me hizo gracia que un personaje dijera: "París está loco". Estás escribiendo personajes de 20-30 años. Sé que un guionista debe ponerse en la piel de todo tipo de gente, pero, ¿cómo encapsular esa juventud, esa década no prodigiosa, de los 20 a los 30, en que hay también mucha incertidumbre?
R.- (Coixet) La mejor crítica que hicieron de la serie es que nadie creería que su directora podría ser la madre o abuela de los protagonistas. Debo ser como Zelig [en alusión al personaje de la película homónima de Woody Allen]. Yo tenía, de verdad, mucho apuro pensando: "Ni soy francesa, ni tengo 26 años". Yo, a los actores, siempre les decía que cambiaran del diálogo lo que pensaran que era inadecuado o cringe. Y la verdad es que fueron superfieles al guion; algunas cosas añadieron o quitaron ellos, o las quité yo en el montaje. No sé. Yo he hecho películas de época. ¿He vivido en 1950 [La librería]? No. ¿He vivido en 1901 [Elisa y Marcela]? Tampoco. La magia del cine, justamente, es esa.
P.- A Lucrecia Martel le ofrecieron hacer una película de superhéroes, Viuda negra, de Marvel. En Alguien debería prohibir los domingos por la tarde, hay una crítica poco velada al cine de superhéroes. ¿Nunca te han ofrecido hacer una película de Marvel o DC?
R.- (Coixet) No. Me ofrecieron hacer una temporada de Narcos. También te digo: casi mejor Narcos. A mí, los superhéroes me horrorizan. Reconozco que nunca me han gustado. Me acuerdo que cuando me regalaban cómics de Flash Gordon, sentía que no era para mí. Un tío con superpoderes no me interesa nada. Quizás, no sé, el hombre menguante. Esto me molaba mucho.
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