Tras el paso de Gabriel, una nueva borrasca atlántica, llamada Helena, ha alcanzado la península dejando un temporal de viento, mar, nieve y lluvia en gran parte del país. Un total de 44 provincias tienen hoy avisos por riesgo (amarillo) o riesgo importante (naranja) a consecuencia del viento, los fenómenos costeros, la nieve o los aludes provocados por el temporal, según ha avisado la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

La borrasca atlántica Helena, que durante las última horas ha dado lugar a nevadas en cotas muy bajas y rachas de viento huracanadas, se aleja hacia el interior de Europa, aunque a su paso ha dejado una víctima mortal y centenares de vías cortadas al tráfico.

Esta mañana en un accidente de tráfico en la localidad valenciana de La Font de la Figuera y como consecuencia de las fuertes rachas de viento que han sacudido la Comunidad Valenciana, de hasta 90 kilómetros por hora, se ha producido el vuelco de dos camiones y el fallecimiento de una persona.

A partir del domingo las nevadas continuarán en cotas bajas durante la primera mitad del día, pero más débiles

Las últimas horas de la borrasca Helena en la Península han estado dominadas por las intensas nevadas en la mitad norte peninsular en cotas muy bajas, entre 300 y 500 metros, que han ocasionado el cierre o complicaciones en el tráfico en más de 1.600 kilómetros de la red secundaria de la mitad norte peninsular.

Sin embargo, esta situación meteorológica adversa comienza a remitir debido a que en su desplazamiento hacia el interior de Europa Helena se va debilitando, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

A partir del domingo, las nevadas continuarán en cotas bajas durante la primera mitad del día, aunque «mucho más débiles» y restringidas a áreas del Cantábrico oriental, Pirineos occidentales y del Alto Ebro, mientras que el lunes la aproximación de un anticiclón a la Península dejará tiempo más estable y temperaturas al alza.

El temporal se ha dejado sentir con más intensidad en Aragón, Asturias, Cantabria, Navarra, Galicia y en Castilla y León

Durante esta mañana, la peor situación se ha producido en las comunidades de Aragón, Asturias, Cantabria, Navarra, Galicia y en Castilla y León, en donde las copiosas nevadas y el fuerte viento han complicado el trafico por carretera.

En Castilla y León la nieve ha cerrado once tramos, entre ellos la N-625 en Oseja de Sajambre (León), con cadenas en otros 28, incluidos la N-611 y la A-67, en Aguilar de Campoo (Palencia), y en León en la N-625 y N-621 en el Pontón y en Boca de Huérgano.

En Palencia, los problemas por acumulación de nieve han alcanzado a la P-210 en Cervera, la CL-627 en Pidrasluengas y San Salvador de Cantamuda, y por el viento la P-991, en Husillos.

En el polígono industrial de Aguilar de Campoo convoyes de la Guardia Civil y máquinas quitanieves están dando salida a los camiones y turismos que permanecían embolsados debido a las dificultadas para circular por la A-67 hacia Cantabria a causa de la nieve.

La autovía A-67 (Palencia-Cantabria), donde se había decretado el nivel rojo en la circulación, ha pasado a nivel amarillo, por lo que se ha abierto el tráfico hacia Cantabria a los turismos que circulan con neumáticos de invierno.

Sin embargo, sigue restringida la circulación de camiones y vehículos pesados, a los que se va dando salida a medida que las condiciones meteorológicas lo permiten, según la última información facilitada por la Subdelegación del Gobierno en Palencia.

En la comunidad cántabra, la nieve ha obligado a cerrar al tráfico los puertos de Estacas de Trueba y Palombera, además de restringir la circulación en la A-67 y hacer necesario el uso de cadenas en Los Torno, San Glorio, Piedrasluengas y el Alto del Bardal.

El temporal de lluvia y nieve que también azota Euskadi ha generado la crecida del río Zadorra, que se encuentra en el nivel amarillo, mientras que la nieve, que cae con intensidad a ratos en puntos de Álava, ha causado el cierre de varios puertos de la red secundaria alavesa.

Por otra parte, en La Rioja, el puerto de Piqueras ha quedado abierto al tráfico para todo tipo de vehículos mientras que en la red autonómica, el Gobierno regional riojano ha movilizado a diez equipos para resolver las incidencias por hielo o nieve.

En Asturias, el temporal de nieve mantiene cerrado al tráfico de vehículos pesados el Puerto de Pajares (N-630) y es necesario el uso de cadenas para los turismos, mientras que siete altos de montaña de la red regional de carreteras del Principado están cerrados al tráfico de todo tipo de vehículos.

Los puertos de montaña de la red regional que están cerrados al tráfico son La Marta, San Isidro, Leitariegos, el Connio, Tarna, Somiedo y Ventana.

Los altos de montaña en los que son necesarias las cadenas o los neumáticos de invierno son: el Palo, la Lavadoria, las Mujeres Muertas, la Bobia, accesos al túnel del Rañadorio, la Collada de Arnicio, Cerredo, el Campillo, el Acebo, Tormaleo, el Ortigueiro, la Rebollada, el Fito, la Cobertoria, el Cordal, San Lorenzo, Piedracheta, Bustellan, la Casa del Puerto y la Garganta.

Previsión

Para el domingo, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé nevadas en el norte peninsular y áreas de montaña y rachas de fuerte viento en numerosas zonas del país.

En el norte peninsular, se prevén precipitaciones persistentes en el Cantábrico y Pirineos, pudiendo ser localmente fuertes y con tormentas, y de forma más débil y dispersa en áreas de montaña, Melilla, Baleares y norte de Canarias. En el resto del país, tiempo estable y poco nuboso.

La cota de nieve se situará en la mitad norte y zona centro peninsular entre 500/800 metros al principio, bajando a 300-600 metros; en el sudeste a 800-1.000 metros bajando a 600-800 metros; y en las Baleares a 800-1.000 metros.

Las temperaturas descenderán en casi todo el país con heladas en el interior de la mitad norte y del este peninsular, más intensas en áreas de montaña.

El viento soplará del noroeste en la Península y Baleares, fuerte o con intervalos de fuerte en el norte y este peninsulares, sistema Central, Baleares y Melilla, rachas muy fuertes, especialmente en el bajo Ebro, Pirineos y Melilla y Alisios en las Canarias.