Paul Gilmore tenía 13 años en noviembre de 1969 cuando emigraba junto a su familia desde Londres hasta Melbourne. Lo hacía a bordo de un crucero de la compañía Sitmar Line y en mitad del viaje tuvo una idea: lanzar seis botellas con mensajes dentro al mar. Lo hizo en medio del océano, a más de 1000 millas de la costa, y nunca más volvió a saber de ellas.

Hasta ahora. Uno de sus ‘legados’ reapareció esta semana mientras un padre y su hijo pescaban en la costa sur de Australia. Fue Jyah Elliot quien corrió hacia su padre cuando se hizo con el tesoro. «Creí que me estaba gastando una broma», asegura Paul a la ABC. Tras leer el mensaje, en una hoja avejentada y parcialmente rota, comprobaron que tenía visos de ser cierta y comenzaron la búsqueda de su autor.

Lo consiguieron: los Elliot han dado con los Gilmore, aunque no con Paul, sino con su hermana Annie. «Cuando se entere, se volverá loco», ha dicho su familiar a la prensa. Paul no habla porque, curiosamente, se encuentra actualmente viajando…en un crucero.

Annie recuerda que durante el viaje Paul tiró al mar otras cinco botellas iguales a la que se ha encontrado ahora. Las compró su padre y las reconoce como ciertas: la escritura coincide, las fechas también y la historia de vida que cuenta la carta, igual.

Oceanógrafos se han mostrado sorprendidos por la aparición de la carta, 50 años después, en una zona tan cercana a la que fue lanzada al mar originalmente. David Griffin, en el diario Times, ha explicado que probablemente el objeto quedase enterrado rápidamente en alguna costa cercana pero que, recientemente, volviera al mar tras alguna tormenta.