Sociedad

Rocosos, con grietas y riesgos: así son los Siete Picos donde buscan a Fernández Ochoa

El dispositivo de búsqueda de la deportista se centra en la tarde de este martes en las altas montañas del Valle de la Fuenfría.

Un helicóptero sobrevuela la zona de los Siete Picos en la localidad de Cercedilla.

Más abruptos, rocosos y con mucho desnivel. Los Siete Picos de la sierra madrileña serán esta tarde el área donde se centren los especialistas de alta montaña que buscan a la ex esquiadora desaparecida Blanca Fernández Ochoa. Un terreno con ciertos peligros, como grietas y huecos entre el granito donde se puede caer una persona, y que rastrearán los expertos a pie siguiendo «la dirección que ella pueda haber tomado, para ir buscando, básicamente, debajo de cada piedra».

El despliegue policial continúa este martes abarcando las 3.500 hectáreas de la sierra madrileña. Se trata del Valle de la Fuenfría, junto al pueblo de Cercedilla. Por un lado, una zona oeste colindante con la provincia de Segovia; por el otro, en el noreste, los rocosos Siete Picos, donde han sobrevolado esta mañana un total de siete drones de la Policía Nacional, Guardia Civil y de la Comunidad de Madrid para ayudar a las zonas de búsqueda.

Jaime Gaitero, oficial de los Bomberos regionales, es uno de los especialistas que trabaja sobre los Siete Picos. Unas formaciones graníticas visibles perfectamente desde el campamento que las autoridades de búsqueda tienen establecido en el Valle.  Desde la web Senderismo Madrid, califican estas montañas como una ruta de senderismo apta para todos y de gran belleza natural. «La zona de Siete Picos es de alta montaña, lo más alto que tenemos aquí: la cara sur es bastante rocosa, no es una zona propiamente de escalada, pero que ya implica trepar y tiene cierto riesgo; y la cara norte tiene la altura y es fácil andar por ella, pero ya es alta montaña», explica el oficial de Bomberos.

Otros dos voluntarios que conocen la zona coinciden: la zona es alta, con cumbres que superan los 2.000 metros, y «muy escarpada». Existen dos posibles accesos, por el Puerto de Navacerrada y por el Puerto de la Fuenfría. Aunque, sin embargo, explican que una vez que se está en las zonas altas es «muy cómodo» ir de pico a pico, siempre y cuando las piedras no estén mojadas.

Javier Ortega, concejal de Guadarrama y con conocimiento del terreno, no considera el terreno «excesivamente difícil para transitar», pero destaca que hay bastantes piedras verticales y grietas entra las mismas rocas de granito: «Ahí si que es fácil que alguien se pueda caer o accidentar o, simplemente, romperse una piedra y quedarse atrapado».

En concreto, Ortega califica al pico número 2 como el más peligroso. «Tal vez tiene más altura y más verticales (…) hay que mirar entre los huecos de las piedras, si subes a uno de ellos, resbalas y te caes a uno de los agujeros es más difícil encontrarte», asegura. De hecho, esta tarde los especialistas buscarán en esos huecos donde una persona puede quedarse atrapado y difíciles de ver desde el aire.

Una zona familiar para los Fernández Ochoa

Ya lo decía el lunes la hermana de Blanca, Lola, el Valle de la Fuenfría es una zona conocida por los Fernández Ochoa: “Yo pensaba que conocíamos este monte porque Cercedilla es donde nos hemos criado y, claro, hemos venido de excursión, nos hemos pateado todo esto”. La Guardia Civil explicaba esta mañana que a Blanca le gustaban los Siete Picos.

El despliegue en esta zona no significa que Blanca tenga más posibilidades de estar ahí, como explica la portavoz de la Guardia Civil, Mercedes Martín. «Lo que ocurre que es una zona que hay que mirar porque, en primer lugar, los propios familiares han manifestado que es una zona que le gustaba mucho a ella; y lo segundo, también tenemos que tener en cuenta que es una zona que le gusta muchísimo a los montañeros. Entonces, no podemos descartarla».

Esta tarde, los especialistas comprobarán a pie las escabrosas montañas y revisarlo todo para poderlo descartar. Trabajarán en dos rutas: la cara sur, la más compleja, para los especialistas de la Policía, Bomberos, Guardia Civil y Cruz Roja; y la zona norte, no complicada pero con «cierto riesgo», para la Policía y Guardia Civil. Los voluntarios se encargarán de otras dos rutas.

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